Relatos de una gorda

Gorda que se mueve. Que sube escalones y baja. Que carga, que siembra y cosecha. Gorda que se mueve en la casa, en el trabajo, en la cama. Gorda que come poco cuando quiere y se sirve una segunda o tercera tanda si se le apetece. Gorda que mueve su boca para masticar, hablar, reír, besar y mamar. Gorda que baila, gorda que coge una, dos o tres veces si se le apetece. Gorda infinita, mis tetas, mi culo, mis piernas, mi estómago, mis pies gordos. Gorda sí, aquí estoy existiendo aunque a vos no te guste. Gorda sana, gorda enferma, gorda triste, gorda feliz. Gorda que se gusta a sí misma, gorda que se ve al espejo y sonríe, gorda que se toca, que se reconoce, que se explora y estalla como polvo de estrellas. Gorda sensual, porque me gusto. Gorda que se mueve, porque ama el movimiento, la adrenalina y la acción. Gorda que vive.

interior

De la serie “Gorda yo…” fotografía de Waldo López

Autor: Virgina Paguaga López

Virginia Paguaga López (Miami, 1987) Nací en Miami no por decisión, vivo en Nicaragua por elección. Apátrida. Ando de lugar en lugar para sentir la vida, a mí que todo me pase por el cuerpo. Comunicadora social que camina hacia el cine, el videoarte y la música. Ciberfeminista. Autodidacta que busca la concentración, el silencio, la soledad y el humo. A veces comparto (cuando quiero).

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