Sara Curruchich y la música para romper barreras

Quedamos de juntarnos en La Casa (centro cultural) pero ya ustedes saben lo difícil que es deslizarse en el colapsado sistema vial de la ciudad de Guatemala que además posee un transporte público deplorable así que como cosa rara a Sara se le hizo tarde y no llegó a la hora pactada. Yo tenía que hacer otros mandados pero también tenía la firme intención de platicar con ella así que decidimos reunirnos más tarde.

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Fotografía de Jeff Lejann Abbott

Sara Curruchich es la muchacha sensación, los más de 30,000 seguidores en su página de féisbuc lo confirman. Debo reconocer en este punto del texto que su música no es precisamente mi preferida sin embargo hay algo en su voz que lo atrapa a uno, vaya usted a saber qué es, no tengo espacio para describirlo aquí. Lo que sí puedo reconocer a ojo de buen cubero es que tiene un excelente equipo detrás que invierte y genera una sólida base de apoyo que a otros cantautores independientes en Guatemala les vendría muy bien, igual y sé que su música les va a llegar.

 

Como ese día también estaba corto de tiempo me zambullí directo a lo que iba y le solté la primera interrogante…

¿Quién sos, cómo te describirías?

Soy indígena maya K’aqchikel, soy de San Juan Comalapa Chimaltenango, mi mamá y mi papá son campesinos, soy la sexta hija y me defino como una mujer que trata de romper las barreras que están establecidas por los hombres. Siempre trato de buscar ese equilibrio y la conexión que tiene la vida con lo que nosotros somos (a veces pienso que hemos perdido ese valor y ese respeto hacia la vida). Soy una persona que está tratando de reivindicar los derechos de las mujeres y nuestro valor como seres humanos frente a una sociedad machista.

A veces la gente se cansa y se olvida de seguir sus sueños y necesita que haya algo que los haga abandonar el miedo y el silencio…

¿A qué le atribuís el boom mediático que tu música ha generado, esa conexión con el público?

Mi música ha tenido mucha aceptación y creo que se debe a la forma con la que expreso mis sentimientos y esperanzas. A veces la gente se cansa y se olvida de seguir sus sueños y necesita que haya algo que los haga abandonar el miedo y el silencio para volver a tener una unidad universal, creo que mi trabajo ha contribuido de alguna manera para volver a transmitir esa esperanza y esos sentimientos.

Estoy contenta y muy agradecida con lo que me está sucediendo, como indígenas hemos atravesado sendas donde ha habido muchas injusticias y como país también hemos vivido situaciones lamentables vinculadas con la corrupción de varios funcionarios públicos pero quizá ahora y en cierta forma puedo usar la música para expresarme y decir que estamos aquí y no vamos a quedarnos callados si no que vamos a unirnos como compañeros, como amigos para que esto pueda ir y funcionar bien.

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Fotografía de Rocío Marysol

¿Qué te marcó para que decidieras seguir un camino vinculado con la música?

Mis papás además de cultivar la tierra también tienen una relación muy estrecha con el arte. No podría obviar esa influencia, la primera vez que canté fue con mi papá, la primera vez que vi a alguien tocar guitarra fue a mí papá, recuerdo que escuchaba a mí mamá cantar y me gustaba.

Recuerdo que cuando estaba pequeña me daba mucho miedo estar solita en mi casa, entonces para sentirme segura me ponía a cantar. Así es como empecé a hacer esto. Mis primos también son músicos y eso ayuda, aunque al principio veía imposible poder dedicarme a esto…

 

¿Por qué?

Por las pocas posibilidades que tenía, vivimos en un sistema machista y patriarcal en donde se dice que las mujeres tienen que quedarse en la casa y solo los hombres pueden ir a estudiar o salir y hacer otras cosas. Me alegra mucho que mi familia no haya sido así.

Ellos me apoyaron mucho aunque después de la muerte de mi papá hubo una gran pausa pues ya no tenía con quien cantar, fue un momento muy duro la verdad y después de muchos años entendí y sentí que al momento de cantar no precisamente tenía que preguntarme por qué él ya no estaba conmigo, más bien me hacía sentir (al momento de cantar) como si estuviera hablando con él, es algo que me conecta. Luego gracias a mi familia pude estudiar música en ciudad de Guatemala en la Escuela Normal para Maestros de Música, allí aprendí mucho.

 

¿Qué temáticas te gusta tratar en tus canciones?

Quiero darle otro sentido a la música. No quiero hablar solamente del típico amor de parejas del tipo me dejó, me engañó y eso, estamos tan acostumbrados de escuchar siempre lo mismo que cuando escuchamos algo distinto a veces no nos parece.

Trato de comunicarme con las mujeres, transmitirles lo mucho que valemos, que somos perfectas tal y como somos y que debemos dejar a un lado las condiciones y estereotipos que la sociedad intenta imponernos.

 

¿Qué tipo de ritual tenés a la hora de componer una canción?

Trato de no obligarme a decir bueno hoy tengo que escribir una canción. No tengo una estructura específica para componer, me ha pasado que vengo en el bus y se me ocurre algo y pienso en la música, escribo la letra en una libreta o en el teléfono. A veces grabo la melodía o las canciones completas allí mismo. Muchas veces pienso primero en la melodía de la voz, luego en la de la guitarra o incluso le agrego instrumentos o pienso cuáles podrían acompañarla mejor.

Tres veces he soñado con algo, despierto y tengo que levantarme a escribirlo. Así es como se da.

Me quedé con un buen sabor después de conocer a Sara, una muchacha sencilla que me hizo confirmar que para llegar a trascender en lo que a uno le gusta solo se necesita un poco de mística y dosis constantes-contundentes de disciplina y esfuerzo. 

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Sara Curruchich durante un concierto realizado en París en septiembre de 2016.

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Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

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