Take a LOOK a nuestro racismo

Interior de la revista Look.

Hace unos días mientras navegaba en Facebook, una polémica publicación de la Revista LOOK llegó a mí. Anunciando su edición de julio mostraban la portada en la cual presentaban a una mujer rubia posando con un vestido verde y en segundo plano a dos mujeres indígenas (una de ellas con su hijo pequeño agarrado de su falda), los cuales no posaban sino que exponían su cotidianidad.

En la foto estas mujeres sostienen productos que venden informalmente en Antigua Guatemala y ceden a la mujer rubia el protagonismo en la imagen, como formando parte de un entorno paisajístico, eso sí, con todo el colorido que la indumentaria maya hace valer desde épocas inmemoriales.

       Las reacciones no se hicieron esperar y las redes se llenaron de indignación, tachando a la portada de clasista, racista e insensible. Por otro lado también se manifestó un número (nada despreciable) de personas defendiendo la publicación, sosteniendo el argumento de que la revista no es racista, y más bien el racismo aflora en los ojos aviesos de quien así lo quiera ver.

        Mi reacción inmediata fue también de indignación. Una indignación que nació de mi estómago y se trasladó hasta mi cabeza.

            Históricamente la tradición colonial ha creado un sistema en el cual se le ha negado, a los pueblos marginados y explotados, medios con los cuales puedan formar un quehacer de conocimiento teórico para ejercer la resistencia desde la palabra escrita y no sólo desde la praxis. Críticos contemporáneos como Foucault o Spivak también desarrollarían una crítica formal sobre la violencia epistémica, a la cual son sometidos los pueblos originarios cuando se escribe una historia desde la occidentalidad. Este fenómeno no ha tenido gran avance, pues naciones como Guatemala aún sostienen modelos de poder que perpetúan la marginación y explotación de los pueblos originarios a través de la dominación económica y la segregación rural/urbana; desde la neocolonialidad, donde se crean estos poderes políticos, hasta los nuevos neoliberalismos que instalan los modelos de explotación de la contemporaneidad.

         La portada de la revista LOOK, en mi opinión, es una extensión de la violencia sistemática normalizada en donde el papel de los indígenas queda subyugado, pues ha sido una tradición colonial de opresión institucionalizada.

            Empezando por criticar la representación del mercantilismo y su relación de poder entre las mujeres vistas en la portada, vemos a la mujer rubia en primer plano modelando un vestido y en el segundo, a las mujeres indígenas que cargan objetos para vender. Eso evidencia la representación de la mujer indígena como fuerza de trabajo y de la mujer blanca como la producto para el consumo. Baudrillard analiza, desde la crítica de la cultura de consumo, la intencionalidad de la publicidad y su relación con la representación de un establishment social. Desde ahí se puede obtener la más fiel representación de la problemática normalizada.

            La portada de LOOK también presenta un problema racial que expone las limitaciones que, específicamente las mujeres indígenas, han enfrentado históricamente, y esta es la negación histórica de participación política en sus pueblos y en su país. La identidad feminista también está definida por raza y etnicidad, así como situación de clase y movilidad. Las mujeres indígenas y negras han sido y son más oprimidas que las mujeres mestizas o blancas. La opresión a las mujeres indígenas también se ha hecho presente cuando se les impone el rol de “conservadoras de la cultura” desde una imposición occidental. Este fenómeno es uno de los mayores problemas que existe en Guatemala, pues en el factor racista la cultura ladina se ha aferrado a estereotipos de identidad que son definidos por una estética “folklórica” y una perpetuación de roles de poder raciales y de clase. La “conservación de la cultura” desde la mirada ladina es violenta, pues perpetúa roles paternales y opresivos en cuales se quiere ver una cultura indígena dócil y agradecida, no a un indígena empoderado que defiende el derecho al agua, el derecho a sus tierras, el derecho a ser una persona con acceso educativo y movilidad económica.

            Si la representación de la mujer indígena fuera, en números, igual a la representación de la mujer blanca en los medios, el diálogo sería diferente. Es hora de dejar de romantizar la mirada hacia la cultura indígena y renunciar a esa visión de otredad desarrollada desde la construcción eurocéntrica de pensamiento identitario. Otra manifestación del racismo es tener en casa la foto de una mujer indígena vendiendo souvenirs mientras sonríe y pensar que eso representa nuestra “cultura” y automáticamente olvidarnos que los sistemas de exclusión, racismo, explotación se han formado en la sociedad donde vivimos.

La portada racista de Look.

Autor: Edna Sandoval

Edna Sandoval (1990-…) Guatemalteca radicada en Los Ángeles, California. Actualmente se forma en Estudios Latinoamericanos y Ciencias Políticas Globales, en donde ha creado un modelo de formación institucional bilingüe (Español/Inglés). Sirva este espacio como excusa para hablar de las problemáticas históricas y actuales de las sociedades latinoamericanas a través de la filosofía, la política y la historia.

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