Tener una voz propia y multiplicada

Grafiti

Fotografía de Ban Vel

Crecí en la zona five en el tiempo de sacar cartones a media calle para ponerse a bailar como robots. Era una época atroz para toda expresión, pero la pasión era el breakdance y nadie pudo parar a toda una generación post trance armado, que además miraba en su entorno pocas posibilidades de diversión. La influencia inmediata: Estados Unidos. Adoptaron el baile como se conoce a una magia, aun hoy en día hay muchachos que bailan música disco.

Estamos volando de nuevo sobre una ciudad fermentada de colores tristes y moho atómico. Ahora que el mundo cree ir muy rápido, no se dan tiempo para detener el paso y voltear. Hay que ver cuánto está escrito en las paredes. Pero no lo ven.

Creo, que el setenta por ciento de la gente en Guatemala está dormida (aunque parezcan despiertos), y el otro treinta por ciento anda desvelado. Los desvelados somos nosotros, los que nos dio curiosidad y el tiempo a veces no nos alcanza para meter las narices por allí y por allá. Lo preocupante es que el gran lienzo lo llenan los zombis, personas intactas, sin un poquito de luz para emprender la búsqueda. Las calles de la zona 1, van emigrando de dibujo en palabra, de parábola en signo. Y así, terminan en algo incognoscible, pura memoria. Recuerdos de gente pasando a lentos pasos y minutos frente a una acción de arte urbano.

Grafiti, Soft

Fotografía de Fernando Chuy

Hoy saludé a Soft. Vecino mío en algún tiempo allá por la reformita y compañero en algún proyecto literario. Me contó que iba a hacer una intervención en la cooperación española. Y para allá se dirigió, pero antes hablamos de la entrevista que le pensaba concebir por su trabajo.

Empecé a alucinar con esa palabra. Hasta que ya fue mía. Es eso: hacer tuya una palabra, darle un significado propio a un término, me dijo cuando le pregunté sobre cómo se le había ocurrido la palabra soft.

Además de contarme que, en sus orígenes, en el grafiti se acostumbraba tomar una palabra y pintarla por todos lados hasta que uno mismo interpretara la palabra de varias formas.

Tener una voz propia y multiplicada. Un oráculo de recuerdos. Como esa pieza tuya cerca del Parque Isabel la Católica, le expuse.

Sí, ese grafiti lo pinté basado en un cuadro de un libro de Dalí que vi: Galatea de las esferas.

Soft es un personaje ya posible en cuanta esquina crucés en la zona 1. Hoy está empezando una intervención en el CCE. Me cuenta que es sobre migración y, que serán unas flores, y detrás de cada una, un pequeño individuo, escondiéndose.

Fotografía de Fernando Chuy

Autor: Léster Oliveros

(Guatemala, 1976) Poeta y promotor cultural.

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