Todo lo que necesitás es amor

La otra noche en el convivio de Barrancópolis escuché al Maldoneitor decir que estaba enamorado, aquel es cineasta, no sé qué más estudió o ha leído, pero cuando lo leo o las pocas veces que hemos platicado, suena medio cabrón y muy letrado el pisado. Pues esa noche mientras me comía el segundo tamal que hizo la tía del chavo que atiende en Mi Verapaz, escuché a Maya Juracán (es una chica muy interesante, una vez fui a su casa, tiene muchos libros sobre arte y siempre está hablando cosas muy chileras) y al Maldonaitor decir que el amor era una cuestión química y no sé qué más pajas, parecían interesantes y también un poco pretensiosos.

La primera vez que vi a John Lennon y a Yoko Ono fue en un canal de televisión por cable, MoreMusic creo que se llamaba, nunca voy a olvidar ese momento: entre la neblina vi a una pareja vestida de blanco, estaban de espaldas y agarrados de las manos, se miraban muy conectados. Todavía tengo en la cabeza el sonido de ese pianito, la canción era “Imagine”.  La entendí años más tarde, cuando logré traducirla. Luego de investigar más a ese señor de lentes redonditos me di cuenta que era el mismo chavo del grupo que años atrás, mi tío Hugo me había enseñado, ¡Sí!, eran Los Beatles. All you need is love, cantaba Lennon en 1967, cuando aún era la morsa.

Estaba con El Juan en su casa, mirábamos las cosas del Vinnie, sus cuadernos con esos dibujos raros que aquél hacía, recién lo habían apartado de nuestras vidas y aún estábamos hechos mierda por su pérdida, aunque nunca dijimos la palabra tristeza, todo alrededor era eso. El teléfono sonó, vi la pantalla y eran un montón de números, era Zuly, mi primer amor, se escuchaba feliz, nerviosa y emocionada, luego de preguntarle cómo estaba y que me dijera que bien, le conté que estaba en el cuarto del Vinnie,  que por cierto, después de años de amistad, era la primera vez que estaba en ese lugar. De repente así de la nada me dice que está embarazada, me cagué, era un momento de emociones mixtas, pero ganó la felicidad, estaba preocupado, sigo preocupado, porque era y sigo siendo a mis 35 años, un niño.

Empecé a preguntarme qué le iba a enseñar, y cómo iba a mantener a la criatura que crecía en la pancita de la Zuly. Cuando la conocí, me dijo que se llamaba Zulma, su acento era extraño (español culero), me contó que a los dos años de edad,  se tuvo que ir a Canadá con su familia (el papá de aquella tenía una prima que era guerrillera, y pues en uno de esos actos turbios que hacía el ejército de Guatebala, secuestraron a su viejo y a un primo, esa fue la razón para que la familia Forno saliera al exilio).

La Julita nació en Canadá, la conocí de 2 meses, era una criaturita hermosa, no sabía cargarla, pero cuando la tenía en mis brazos, por alguna razón, me sentí protegido, nunca voy a olvidar ese sentimiento, era algo nuevo para mí, era amor, también le puedo llamar felicidad, me atrevo a decir que era algo que todavía no he encontrado la palabra exacta para expresar, pero estoy seguro que es algo más allá de mi entendimiento.

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Hace dos semanas vinieron la Julita y su mami a visitarme, me siento muy feliz, me han llenado de energías e inspiración. Julita es una niña de 6 años ahora, sus preguntas son muy bonitas y chistosas, es muy amorosa, le gusta que le muerda la espalda, le encantan las galletas PicNic, se levanta muuuuuuy temprano (a veces a las 6:00 am), a esa hora ya tiene hambre, me despierta y me dice que quiere ir a la tienda, me pongo los zapatos, la subo a mis hombros y vamos a comprar pan, huevos, 4 salchichas (para la Yuki y el Jaxz), jugo de naranja, dos sobres de shampú sedal (con la melena que me ando echando, es necesario cuidarla), y por supuesto cuatro galletas PicNic, la Yuki siempre nos acompaña, Celso el chavo de la tienda, me dice que cuando estoy con ella, soy diferente, que lo saludo, que me despido amablemente y que me veo más feliz. Cuando estoy pisado de dinero, aquél me da fiado, nunca se le escapa un quetzal al cerotío.

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Ameno y La Yuki. Dibujo de Julita

Se llama Julia por 3 razones, por la abuelita de la Zuly, por la mamá de Lennon y por Julio Hernández, tiene fuerza su nombre, por cierto desde que vino, pienso en ese momento en el que las tengo que ir a dejar al aeropuerto, es el momento más triste de sus visitas, es cuando me tengo que hacer el fuerte, es cuando me dan ganas de encerrarme y abrazar la almohada con su olor, es cuando mi cuarto se queda sin color, sin juguetes, ya falta poco para que regrese a su vida llena de nieve y me estoy empezando a sentir muy vacío otra vez, me tengo que ir a Canadá muchá.

De niño sufría de ataques de asma, odiaba no poder respirar como los demás pero me gustaba que a la hora de educación física me la podía pelar, era como un recreo más para mí solito. Mi mamá me llevaba al Hospital General San Juan de Dios, era fea esa mierda, sigue siendo fea, pero doña Connie siempre estuvo a mi lado en esos momentos que me hacía falta el aire, recuerdo esas palmadas que me daba en la espalda, eran aplausos para mis pulmones, creo que los hizo trabajar y sentirse bien, eso es amor.

Sigo pensando en la Julita, ahorita está dormida frente a mí, no le gustan las colchas, es una niña acostumbrada al frío, mañana vamos a ir a Chuck E. Cheese´s. Ayer la llevé al resbaladero gigante, su risa era increíble, subía ese millón de gradas como si nada, el resbaladero sigue siendo increíble, nos subimos al gusanito verde que tienen ahí en Esquilandia, he de decir que sentí miedo, pero fue porque no creo que a esos juegos culeros  les den el mantenimiento adecuado, ella reía cuando en una vuelta,  esa onda iba más rápido. También nos subimos a los carros chocones, no llegaba al pedal para acelerar, pero fue feliz al chocarme. Le encantan las estrellitas y los volcancitos, empezar el año con ella,  es lo mejor que pudo haberme pasado. Los demás meses no me importan.

La música, el cine y la fotografía son mis amores desde que pude expresarme a través de ellas, no soy muy técnico, pero eso no importa cuando tenés una ayudita de tus amigos, y por supuesto que hablo de Pepe, Axel, Mapi, Julio, Sammy, el Loco, la Colocha, Neko, Domingo, Joaquín, Sergio, Koki, Vico, Josué, Diego, Jonathan, Price, Cami y muchos más, pero ahorita ya me está dando sueño y creo que me estoy poniendo muy mamón.

 

 

  1. Tan bonitas que son las señoritas Regina Solís y Andrea Mármol, les mando un gran abrazo.
  2. Vania, Alexandra y Aris, no crean que las tengo en el olvido con nuestro documental, con Pepe ya estamos cuadrando la edición y ya tendrán noticias del proyecto.
  3. Domingo Lemus, tu videito de la rola El Viejo, pronto saldrá, disculpá por la demora.
  4. Recuerden que tengo pendiente lo del tributo al Chico Castor con la rola de Bohemia, y voy a necesitar ayuda de todos ustedes para poder realizarlo.
  5. Zaki, también sigo en la jugada con tu videito.

 

Ya basta de amor hijos de la gran puta, ya no quiero escribir.

Mensaje a la excelentísima mierda de presidente Jimmy Morales y al pedazo de mierda del alcalde Arzú: ¡Hola pedacitos de mierda!, los vamos a mandar a la reverga de sus puestos, se los va llevar su mamá, es decir, la gran puta.

¡Besitos!

Autor: Ameno Córdova

Me llamo Amenhotep, pero está de la gran puta decir mi nombre por eso me dicen Ameno. Ando tomando fotos porque no tengo nada que hacer en esta vida más que expresar lo que veo, nunca me gustó estudiar y no me importa lo que piensen de mí y ya.

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