Tras las huellas de la Revolución de octubre

Revolución de octubre, 20 de octubre

Ciudad de Guatemala, octubre de 1944. Fotografía cortesía del Museo Nacional de Historia

Después del victorioso movimiento revolucionario de las juventudes universitarias y militares, el obrerismo y la sociedad en general del histórico 20 de octubre de 1944, ciudad de Guatemala quedó sumida en el caos y no era para menos, una fuerte batalla se libró durante toda la noche para derrocar una dictadura militar que había tenido de rodillas al pueblo por más de catorce años.

Una batalla épica

Tras robar un valioso lote de armas y desplazarse por toda la ciudad, las fuerzas revolucionarias atacaron sin descanso los principales fuertes militares, la Casa Presidencial y el Palacio Nacional.  El primer ataque empezó a la 1:45 de la madrugada contra el cuartel de Matamoros. Una ciudad aparentemente tranquila se conmocionó por los disparos de artillería, ametralladoras y fusiles.

Revolución de octubre

El Fuerte Matamoros sufrió serios daños en su estructura. Fotografía cortesía del Museo Nacional de Historia

Al amanecer se pudo observar con claridad las ruinas del Castillo de Matamoros. A las 7:30 de la mañana la artillería apuntó hacia el Castillo de San José y logró acertar en la Santa Bárbara, el lugar donde se guardaba la pólvora, el castillo empezó a arder. El incendio duró varias horas y se acrecentó por la explosión de bombas y armamento que allí se almacenaban. Cientos de soldados quedaron presos del fuego. Se estima que alrededor de 1,800 personas murieron o fueron o heridas de gravedad durante el conflicto. Algunas casas particulares también resultaron afectadas por la batalla.

Una insurrección inaplazable

Catorce años de dictadura, la sucesión de poder entre Jorge Ubico y Federico Ponce Vaides en un acto de burla al pueblo, la falta de libertad de pensamiento y la represión, fueron las poderosas razones para la insurrección. Aunado a todo esto, la situación económica cuasi feudal y generadora de salarios de hambre produjo en la gente un estado incontenible de violencia, sed de libertad.

¿Qué pasó tras la revolución?

Revolución de Octubre, conmemoración 20 de octubre 1944

Fotografía cortesía del Museo Nacional de Historia

La guardia Cívica

Tras el conflicto se hizo un llamado por medio de las radiodifusoras a los estudiantes universitarios, empleados de comercio y juventud en general para que se reunieran en el Paraninfo Universitario. Un gran número de muchachos aparecieron en el sitio a eso de las nueve de la noche de ese mismo 20 de octubre, así quedó conformada la Guardia Cívica, que se organizó por turnos y sectores para brindar seguridad y apoyar a mantener el orden mientras se reactivaban los servicios de policía.

Recuperación del cuerpo policial

Los soldados y civiles al servicio de la revolución desde el principio mantuvieron una consigna: policía visto, policía muerto y desarmado. Durante el transcurso de la mañana hordas enfurecidas de civiles empezaron a capturar policías y llevarlos al cuartel de la revolución para su encarcelamiento. Alrededor de 100 policías fueron desarmados y desbandados. Al anochecer soldados de la Guardia de Honor liquidaron a varios policías y dejaron en la cárcel aproximadamente a sesenta, estas acciones tienen su razón de ser por el papel represor que la policía había desempeñado durante el régimen ubiquista.

Todavía al amanecer, catorce soldados obedientes al régimen anterior se negaban a rendirse y se atrincheraron en el cuartel número 5 del barrio La Parroquia. Tras ser avisados por los vecinos, numerosos soldados revolucionarios llegaron al lugar y tras un nutrido tiroteo, los fieles esbirros se atrincheraron en los techos de las casas vecinas, se defendían con ametralladoras, al punto en que los tanques de guerra, imprescindibles para el triunfo de la Revolución, tuvieron que llegar a calmarlos; no les quedó otra opción que rendirse.

Una de las primeras acciones del triunvirato de la revolución fue nombrar al capitán Manuel Arana director general de la policía, al tomar posesión Arana cambió el uniforme de los gendarmes para evitar confusiones con los policías fuera de servicio que eran fieles a la dictadura.

Revolución de octubre

Revolución Daños causados al Fuerte de San José durante la gesta revolucionaria. Fotografía cortesía del Museo Nacional de Historia

El retiro de privilegios

El 21 de octubre de 1944 varios ciudadanos llegaron al medio día a la 14 calle poniente, justo frente a la casa número 22, propiedad del expresidente Ubico; querían hacer justicia con sus propias manos; no encontraron ni un alma. Ese mismo día más tarde varios vehículos recorrieron la ciudad causando terror y disparando contra la población civil y la guardia cívica, rezagos de la dictadura que se negaba a desaparecer.

Revolución de octubre

Participantes del a gesta revolucionaria frente al Palacio Nacional. Fotografía cortesía del Museo Nacional de Historia

En los días consecutivos a la Revolución varios funcionarios del régimen fueron destituidos, otros renunciaron forzadamente en la Corte Suprema y el Congreso, varios mamilas de la dictadura ubiquista huyeron a México. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ordenaron a los bancos e instituciones bancarias la inmovilización de bienes de los dictadores y sus colaboradores.

Con la caída de la dictadura, los monopolios asegurados de Ubico fueron cancelados.

El general Federico Ponce Vaides que gobernó durante 3 meses y 16 días el país, salió exiliado a México el 22 de octubre a las tres de la tarde, junto a varios de sus colaboradores,  pretendía salir llevando una maleta con $16 mil dólares que le fue confiscada por oficiales del nuevo gobierno. Dos días después un defenestrado Ubico salió del país acompañado de su esposa María Lainfiesta, embarcándose hacia Nueva Orleans, Estados Unidos.

Prohibida la venta de licores

El nuevo gobierno ordenó el cierre de todos los establecimientos que expendían licor durante varios días como una medida de precaución a fin de evitar el desorden provocado por el consumo de aguardiente.

Civiles dirigieron el tránsito

En una época en donde no existían semáforos eléctricos en todas las calles, y ante los sucesos violentos contra trabajadores del régimen, varios ciudadanos se dieron a la tarea de dirigir de forma voluntaria el tránsito de vehículos en las calles la ciudad. La publicación de El Imparcial que hace mención a esto lo describe así: “Los improvisados agentes saludan con amabilidad a los automovilistas, quienes a su vez respondían complacidos”.

Unos se van, otros vuelven

Varios enemigos del régimen ubiquista; guatemaltecos que tuvieron que huir de la patria por la persecución de la tiranía pudieron volver al país tras la caída de la dictadura, entre ellos Manuel Galich y Otto Raúl González.

Amnistía para reos políticos

La junta revolucionaría decretó amnistía para presos políticos; ciudadanos que fueron procesados y sufrían condena durante el gobierno de Jorge Ubico por los delitos de sedición y rebelión. Algunos ciudadanos guardaban prisión por este delito desde 1938.

La libertad se gana con sangre

En medio de la alegría generalizada tras la victoria de la revolución también hubo dolor y luto, porque durante la ardua batalla muchos jóvenes de diversas condiciones y credos ofrendaron su vida peleando contra la tiranía. El Hospital General recibió una cantidad considerable de muertos y heridos, el periódico El Imparcial publicó en sus páginas un largo listado con los nombres y datos generales de los afectados. También hubo muestras de solidaridad de parte de guatemaltecos que brindaron aportes económicos para ayudar a los damnificados.

Cuando habla la verdad

Desde el edificio del desaparecido periódico La Nación se transmitían a través de la radio TGN boletines en favor del gobierno de Ponce Vaides que replicaban “dentro de pocas horas el movimiento será sofocado, ya se han entregado varios oficiales y todos confiesan que se les ha engañado”

Un grupo de ciudadanos se organizó e irrumpió en el edificio para tomar el control de las frecuencias de la radio. Federico Gonzáles Campo secretario de propaganda del Partido Liberal salió con las manos en alto demandando misericordia. Luego los mismos civiles empezaron a utilizar la radio para brindar información a la población sobre los heridos, fallecidos y la actualidad del movimiento revolucionario, dispusieron para los mismos fines la imprenta del periódico.

La libertad de manifestar

El 26 de octubre de 1944 Se llevó a cabo una manifestación de celebración por la reciente victoria revolucionaria, una gran fiesta popular.  De forma simbólica el pueblo recorrió las calles de la ciudad, tras varios años de represión en los que era impensable realizar este tipo de acciones. Durante los gobiernos de la dictadura muchas personas trataron de alzar su voz, pero no existían garantías, y estas acciones eran tachadas de actividades fascistas o comunistas. Los atrevidos eran fusilados, apresados u obligados a salir del país.

Fuente para la realización de esta crónica histórica: ejemplares de la época del periódico El Imparcial consultados en la Hemeroteca Nacional.

Autor: Lozano

Guatemala 1987. Trabajó en un barrio en la periferia de la ciudad haciendo proyectos de arte y lúdica en búsqueda de la posible utopía de generar trasformaciones sociales. Siempre quiso estudiar y ser músico pero su viejo no quería que fuera un “vagabundo”, ahora que puede se quita la gana y se da ese lujo. Por necesidad de cara de chucho hizo periodismo de politiquería y trata de redimirse a través de este espacio.

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