Yo la maté con mi libertad

Ayer, la maté. No lloré. Esas son huecadas. Es más, creo que se lo merecía.

Fotografía de Fernando Chuy

Llevaba mucho tiempo sin intentar matar, pero bueno… está muerta. Había sido la primera vez que mataba. No olvido el olor, ni la textura. La maté, de un disparo. Ya no está. La volvería a matar. No me dolió. Mis ojos ese día estaban secos. Pues nadie llora en una guerra con libertad y democracia.

La maté ayer. Hoy tampoco lloré. Ni una lagrima pequeña cayó de mí mejía rosada. Una bala, y la valentía, eso fue lo que costó. Nadie supo nada por mucho tiempo y cuando todos aquí se enteraron. Todos lo olvidaron, como se olvidan de todo aquí.

No eres ningún héroe por matar la posesión, matar las aruñadas, matar el celo, matar el juicio, matar el poder sobre el cuerpo, matar su rol en la sociedad, matar sus cadenas heteronormativas.

Yo la maté con mi libertad, maté a la persona que más amaba, dejándola ser libre. Porque solo con la muerte se iba a lograr que viviera libre, porque sus cadenas estaban hechas para toda la vida en esta tierra maldita, yo solo la ayude a escapar, es por eso que hoy estoy yendo a buscarla y te exhorto a ti, a matar a toda víctima encerrada, para así dejarla vivir.

Adiós. Un disparo.

Autor: Roberto Cabrera García

(Guatemala, 1998) Mi DPI está recién salidito del comal, estudio cine, me llega mensajear por inbox con la fan page del Golden Monkey, me dan miedo los elevadores y por favor, no le vayan a decir a mi mamá que ando publicando aquí, buena onda.

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