Un Octubre Rojo de caricatura

Toque, mosh, concierto en la Usac

Octubre Rojo 2016. Fotografía de Fernando Chuy

Me gusta pensar en esta ceremonia de fin de semestre (el red october) como un festival legendario que hizo su buena fama a partir de darle a la muchachada universitaria insatisfecha una buena dosis de música, cine, teatro, poesía, fotografía, pintura, etc.

Si no todo en la fiesta con contenido y profundidad por lo menos con lo mejorcirio que la buena voluntad podía conseguir y comprar. Es decir, ofrecíamos un espacio medianamente digno a poetas en ciernes, actores, payasos, performers, e invitábamos a los músicos que más la prenden, que más huevos le meten y que además suenan fuerte en los circuitos musicales de la ciudad de Guatemala.

No quiero aburrirlos, pero antes de seguir es necesario hacer un breve repaso de cómo y por qué empezamos a hacer esta mierda (una celebración que ahora está por así decirlo institucionalizada en la Escuela de Historia).

Toques en la Usac, rap

Kontra en Octubre Rojo 2016. Fotografía de Elí Orozco

Brevísimo repaso

Todo comenzó una tarde de septiembre del 2012 dentro de la Asociación de Estudiantes en el tercer nivel del edificio S1. La mara andaba inquieta y como  el germen de la gestión cultural flotaba en el ambiente les propuse armar un vergueo de considerables proporciones en la Escuela.

La idea del toque y las actividades alrededor de él cuajaron bien entre la mara que orbitaba alrededor de la organización estudiantil. La coyuntura nacional estaba algo agitada también; la masacre de Alaska acababa de conmocionar a toda la raza y la administración de Pérez Molina seguía pasándose de la raya.

El comandante Nagüi era en aquél entonces el secretario general de la Asociación y aunque la verdad no hizo mayor cosa, cumplió con poner la cara y su firma para que luego nosotros hiciéramos las movidas burocráticas que hay que sortear a la hora de prestar espacios y pedir permisos dentro de la Úrsula.

El Zurdo por su parte se la rifó con varia mara a la que le llegaba la pintura y se dispararon un mural de Poncho Bauer Paiz en las gradas que están en la entrada del edificio. Esa edición la dedicamos a ese men que había partido al más allá el año anterior.

Mural Usac

Fotografía de Salazar Ochoa

El finado Santos Noj Monroy fue quizá quien más hizo huevos con la logística de los escenarios; las riñas y el desgaste entre nosotros fueron constantes, pero bendito sea dios siempre entendimos que compartíamos un objetivo y mantuvimos las ganas de hacer bien las mierdas.

Hubo mara que se involucró de manera puntual (prestaron su batería, ayudaron a mover y cargar chivas, hicieron ganas con el transporte, facilitaron trámites, diseñaron la parte gráfica, rolaron cigarros, drogas, comida para los invitados, donaron libros, tiempo y sudor), sin ellos nada hubiese sido posible. Hicimos una rifa de libros y con esos morlacos pagamos el sonido. Creo que también vendimos algún tipo de bebida espirituosa (Hay que preguntarle a la Chiquilla, ya no recuerdo bien).

 

Lecciones aprendidas

Es muy común que es este tipo de gestiones de índole cultural en la universidad haya mara que quede como todo su culo. Esas novatadas son gajes del oficio y hay que aprender a lidiar con ellas y no ser tan incauto. Desde truchitas que dijeron que iban a ayudar, hasta artistas que no llegaron o que llegan tarde y con actitudes divarianas.

La primera edición del Octubre Rojo se hizo del 22 al 27, para ser precisos, cinco días intensos que, así como se gozan también pasan factura, por lo que los relevos, responsabilidades compartidas y descansos también son importantes.

Octubre es sinónimo de invierno así que siempre hay que tener una actitud punk kamikaze y estar olgüeys ready para la lluvia. Haber pedido prestado unos toldos para proteger el sonido nunca está de más.

Diseño a cargo de García Solares

A lo que te traje

Por casualidades del destino y estrategias laborales aterricé en la Urraca el 17 de octubre del presente…

Ala mano que buena onda que caíste al Octubre Rojo

Y yo por dentro pensando: Hoy es esa mierda. Ya había visto el afiche un par de días antes y ahora caigo en cuenta de que debí anotar en la sección de lecciones aprendidas que los organizadores de este tipo de espectáculos culturales le pidan a alguien relativamente cabrón y que sea cuate que les haga un diseño decente, todo entra por los ojos y vos ves el arte que hicieron este año y esa onda da náusea y pena.

Recordé la alineación de bandas en el afiche y todas eran por así decirlo desconocidas. A excepción de Los Tomates, que al final creo que fueron los que le dieron dignidad al toque junto con la banda del muchacho denominado Ácaro.

En las mesas de afuera hablé con José (voz y bajo de Los Killer) sobre el estado decadente en el que se encontraba esta celebración. Stanlacalle me comentó sobre sus deseos de armar toques en la Ciudad Universitaria (ellos ya tienen todo armado solo es de hacer las mierdas) y le ofrecí involucrarme para ver qué se puede concretar. Primero dios y la virgencita vamos a gestar algo chévere.

Después de intercambiar otras ideas con aquél me topé con el Zurdo y Renato. Decidimos ir a ver de qué iba la onda y refrescar la garganta con alguna bebida fría que los muchachos estaban ofreciendo a un precio bastante accesible para el bolsillo proletario.

Una de las estudiantes de la Asociación se nos acercó y nos dijo: Me dijeron que con ustedes puedo hablar sobre cómo fue que empezó el Octubre Rojo. Allí fue cuando le solté mi lapidaria frase bien culera de esto es un Octubre Rojo de caricatura. Ella bien sobria y atenta escuchó mi alegato de veterano frustrado y me explicó que se les hacía difícil conseguir buena mara para tocar porque no tenían los contactos. La entendí porque ni modo, si no conocés a la mara es difícil que te tomen en serio y a veces ni porque te conozcan. Aproveché para reclamar el hecho de que organizaran el toque con tan poca anticipación. Ella muy comprensiva se alejó y yo me sentí un poco más viejo viéndola allí tomándole fotos a la mara mientras le daba sorbos a mi cerveza.

Me sorprendió la cantidad de gente que se juntó. Era demasiada mara escuchando una banda bien culera que solo tocaba versiones noventeras de las rolas más quemadas que puedan imaginarse. Probablemente quisieron tocar La Planta pero les faltaron huevos. Los talentosos nos deleitaron con rolillas de Caifanes, Andrade, Enanitos Verdes, Duncan Dhu y Viernes Verde.

Cuando empezaron a tocar una de Soda Stéreo decidí que era hora de zarpar. Mientras iba caminando hacia afuera todavía escuché a un talego de cerotes corear la rola. La verdad no es culpa de la mara ser tan mulita, tocar covers y cantarlos a todo pulmón, al final es lo que hay.

¡Perdóname madre por tanta megalomanía!

Autor: Salazar Ochoa

(Guatemala 1985 - … ) Salazar Ochoa es un ser malvado que solo le pide a la vida una ranfla con un equipo de sonido potente para navegar por la ciudad, el diario con noticias exaltantes y una dosis respetable de ultraviolencia en los canales de televisión que sintoniza.

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