Una canción para acabar adentro

El verano llegó para quedarse un buen rato, una época en que la mayoría anda con “el sentimiento” a flor de piel, calentura desbordada pues, se gasta en moteles, repelentes, bloqueadores, hieleras, cervezas, condones, turnos para cargar y desde luego todo esto se acompaña con un buen compilado de música tropical…

Es a partir de la música, esa arma secreta que puede conseguirte un buen romance, un grato momento y en muchos casos una “bendición” (la forma mojigatamente moderna de llamar a una nueva criatura). La música está siempre allí para acompañar cada momento memorable de nuestras vidas, incluso esos ritmos caribeños repetitivos que las feministas bailan a escondidas y maldicen en las redes, se convierten en himnos que pueden marcar tu destino para siempre.

Me surge una pregunta para los que han llegado hasta aquí y creen que este es solo un texto cursi y prescindible: ¿Con qué rola fuimos engendrados? ¿Cuál fue la canción que hizo que tu viejo eyaculara adentro de tu mamá? Porque, veamos, todos tenemos temas que nos hacen recordar nuestros momentos de pasión pero alguna vez podríamos agarrar valor e ir a investigar directo a la fuente, ¿con cuál rolita nos hicieron? Y es que está muy difícil eso de llegar a preguntar a una madre sobre el tema o tener la confianza de llegar con el padre, porque inmediatamente pueden crearse en nuestra mente escenas que simplemente no queremos tener en nuestro archivo neuronal y que de lograr saberlo, cada vez que nos topemos con esa canción se nos venga encima el videoclip mental de los padres, uno encima del otro en plena fabricación.

Aunque esas imágenes probablemente estarán muy lejanas de la realidad a no ser que la fuente nos diera los detalles para hacer la situación un poco más aberrante; sin embargo el ejercicio puede ser interesante si decidimos revisar los charts de las canciones de moda en el año en que nacimos menos nueve meses (por favor si sos prematuro usá los meses que corresponde) y luego dejemos que suene en casa un compilado de aquellas canciones del recuerdo para observar que más de alguna, geste el milagro y tu mamá se quede pensando, sonría, y siga en sus actividades o que tu papá se sienta muy romántico, tome a su esposa de la cintura y le hable despacito al oído para desaparecer misteriosamente minutos después.

Claro, todas las situaciones anteriormente descritas son utópicas a no ser que vos pertenezcás a un hogar integrado y que si ya pasaste  de los treinta sigás viviendo en casa de tus papás porque estás más solo que la luna.

Yo no he podido hacer el ejercicio, no por falta de ganas sino de oportunidad. Hay quienes ya no pueden hacer el experimento por falta de fuentes directas pero allí están los charts y la imaginación esperándolos.

Particularmente me gusta pensar en Barry White para padrino de rolita, aunque lo más probable sea una Vikki Carr o un Roberto Carlos, ya que esas canciones fueron las que fui oyendo cuando crecí.

¿Y vos?

 

Autor: Rudy Aldana

(Guatemala, 1973) Varios oficios, muchas más necesidades internas, pocos apegos y ganas de dejar marca.

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