Viajando por la Latinoamérica profunda

Paisaje, viaje, Amazonas

Río Sipapo, Amazonas Venezuela

Desde hace poco más de un año, el médico guatemalteco Aidan Ávila y Johanna Shorack, estadounidense amante de la naturaleza de origen venezolano, emprendieron un viaje por algunas comunidades rurales de Latinoamérica, en la búsqueda de saberes y prácticas ancestrales en temas de salud y medio ambiente. Ambos viajan a bordo de una camioneta modificada para poder usarla como casa rodante, que además utiliza aceite vegetal como combustible.

Su viaje comenzó en marzo del 2017 en Oregón, Estados Unidos; visitaron México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia hasta llegar a la selva Amazona en Venezuela, luego regresaron al norte por una ruta distinta hasta Guatemala un año y medio después. Ahora dejemos que sean ellos quienes nos describan los pormenores de su experiencia…

No queríamos una vida normal

Cuando empezamos a pensar en tener una vida juntos, surgió la idea de viajar, porque no queríamos una vida normal, entonces pensamos en un proyecto ambicioso, queríamos aprender más sobre nuestros campos de estudio; la medicina y el medio ambiente, explorar las realidades de distintos países latinoamericanos, surgió el sueño de viajar en moto, mochileando o en un carro ecológico para no contribuir más al calentamiento global y al cambio climático.

Investigando supimos de una pareja chilena que viajó desde Alaska hasta Chile en un carro que funcionaba con aceite vegetal, hicieron su recorrido reciclando el aceite quemado que compraban a restaurantes, los contactamos y fueron nuestros guías para realizar la conversión.

Compramos nuestra camioneta en un momento imprevisto, pero la vimos y era la ideal, tenía todas las características para hacer la conversión al aceite vegetal y además era lo suficientemente amplia para que pudiéramos modificarla y convertirla en una casa carro, estaba vacía por dentro, por lo que además nos ahorraba el trabajo de desmontar el interior.

El plan original era comprarla en Guatemala, pero nos salió más barata en Estados Unidos. En un principio pensamos salir con ella desde allá y hacer el recorrido por México hasta llegar a Guatemala, queríamos hacer la conversión en Xela, pero cuando fuimos por la camioneta en Estados Unidos, nos topamos con el primero de muchos problemas; no quería arrancar, empezó a tener dificultades mecánicas, la habíamos dejamos guardada 6 meses, y por ser vieja empezó a fallar, al final cuando logramos salir de ese problema dejamos la camioneta en Tijuana.

Viaje, Latinoamérica

Fotografía de Aidan Ávila

Armar un rompecabezas

Pensamos que iba a ser sencillo hacer la conversión de la camioneta. Hicimos una campaña por internet para poder recaudar fondos e iniciar el viaje, definimos la idea (para transmitir bien lo que queríamos hacer) y cuánto dinero necesitábamos, lanzamos la campaña y nos dedicamos intensamente durante dos meses a recaudar los fondos.

Contactamos a un mecánico en Tijuana que supuestamente iba a hacer la conversión del carro para que funcionara con aceite vegetal, pero cuando llegamos a su taller se negó a hacer el trabajo. No me atrevo a meterle mano a su camioneta y que después falle porque yo nunca he hecho esto antes nos dijo, pero nos prestó su espacio, las herramientas y su conocimiento, así que nos tocó a nosotros hacer la conversión.

Fue estresante, no sabíamos nada de mecánica, tampoco habíamos investigado a profundidad cómo hacer la conversión, manejábamos el tema a medias y nos tocó hacerlo mientras aprendíamos. Johana investigó todos los videos en inglés, trató de entenderlos para luego traducirlos al español para mí. Algo bastante complejo porque en internet no hay una guía para convertir tu carro y que use aceite vegetal, hay gente al azar que ha montado videos o que hace comentarios en los foros, nos tocó armar un rompecabezas con toda la información disponible.

Pasamos muchas horas en el taller, porque para hacer el cambio debíamos conocer a profundidad nuestra camioneta modelo 87, hacíamos todas las investigaciones en base a ese modelo pero luego descubrimos que el motor era modelo 90, por lo que nos tocó empezar a investigar desde cero.  Así fue nuestro primer mes de matrimonio, una prueba difícil porque somos un guatemalteco y una venezolana con sangre estadounidense y alemana, enfrentándonos a muchas diferencias culturales y que en ese momento además vivíamos en Tijuana.

Cuando pensamos estar listos para empezar el viaje, le falló la transmisión a la camioneta y nos dejó tirados en el camino, nos tocó elegir entre repararla o renunciar, porque para reparar la transmisión se necesitaban más de dos mil dólares, y eso nos dejaba sin el dinero recaudado para viajar.

Cuando nos pasó esto ya habíamos invertido mucho tiempo en el proyecto, decidimos hacer las reparaciones y luego ver que hacíamos con el tema del dinero, eso retrasó nuestro viaje por segunda ocasión, nos mudamos a Estados Unidos para trabajar por 10 meses, en total fue un año y medio de planificación del proyecto.

Viajes, Latinoamérica

Fotografía de Johanna Shorack. Valle de los Cirios, Baja California, México

Saltar los cercos burocráticos de migración

Para lograr este sueño ahorramos a lo largo del tiempo, ya ni queremos recordar cuánto invertimos en el viaje, porque nos asustamos, viajamos durante un año y medio, gastamos en la compra del carro y la conversión, también mucha gente que creyó en nuestro proyecto nos ayudó. Trabajamos mucho en el carro, todos los fines de semana en Estados Unidos íbamos a comprar madera para construir algo para hacer más cómoda nuestra casa de viaje.

Nuestro objetivo con la transformación del carro, aparte de la ecología, era hacer una pequeña inversión inicial para disminuir los costos de gasolina, y que además la camioneta nos funcionara como casa, que se pudiera vivir adentro, ahorrando el hospedaje,  tener donde dormir a donde sea que fuéramos, siempre buscamos lugares seguros para pasar la noche, siempre cocinamos, nunca comimos fuera,  así gastamos mucho menos de lo que gasta una persona promedio viviendo en un apartamento en la ciudad, al final los gastos viajando se hicieron mínimos.

Otra cosa importante es que viajamos manteniendo siempre un ingreso, casi todos los viajeros a largo plazo tienen un ingreso fijo, algunos venden cosas, trabajan en internet, siempre hacen algo, hay muchos músicos y artistas viajando, es muy rara la persona que viaja a largo plazo sin tener algún ingreso en el camino, la gente que viaja así es porque esta retirada y recibe una pensión y con ella viven en Latinoamérica, nos encontramos a europeos y estadounidenses que se vinieron a vivir a la región porque con el dinero de su pensión viven mejor acá que en su país de origen.

El viaje empezó en Estados Unidos el 9 de marzo de 2017, teníamos pensado salir en julio de Estados Unidos, pero la visa de Aidan estaba por vencer, salimos a México para renovarla y cuando volvimos a Norte América Donald Trump había llegado al poder y ordenó al departamento de migración ser más estricto, querían deportar a Aidan sin ninguna razón, no nos querían dejar pasar a pesar de estar casados y que soy ciudadana norteamericana, al final nos dejaron pasar pero solo nos dieron quince días para salir.  En dos semanas nos tocó hacer todo lo necesario que teníamos planificado hacer en dos meses, tratar de tener lista la camioneta, y salir lo más pronto posible del territorio norteamericano, así empezamos nuestra ruta hacia el sur.

Continuará…

 

Autor: Johanna y Aidan

Somos una pareja multicultural, integrada por Aidan Ávila (médico guatemalteco) y Johanna Shorack, amante de la naturaleza estadounidense criada en Venezuela; viajamos en nuestra camioneta ecológica que utiliza aceite vegetal como combustible en compañía de Semuc, un perro que adoptamos en México.

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