Virgen de la Asunción o los 1200 días de Sodoma

Esta no es una historia de ficción. Existe un lugar llamado Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Dios no existe.

Fotografía de lozano

Antinferno

Pasolini extrapoló Los 120 días de Sodoma del Marqués Sade a una alegoría cinematográfica de lo que él llama la anarquía del poder, en donde la metáfora que hace del sadomasoquismo representa al dispositivo que somete a los cuerpos, los reduce y los mercantiliza, anulando la humanidad de los subordinados. El fascismo italiano parecía un buen clima referencial para ambientar el guión de Salò o le 120 giornate di Sodoma  porque qué mejor que la arbitrariedad del fascismo para describir los excesos del poder sobre individuos dominados. En la película cuatro representantes del Estado fascista ejercen su arbitrariedad ilimitada sobre un grupo de adolescentes (hijos de opositores al régimen) que van pasando por círculos dantescos cada vez más terribles; todo lo inimaginable cabe dentro de su depravación porque no “hay nada más anárquico que el poder”, como dice Pier Paolo Pasolini.

 

“Tutto è bene quando è eccessivo”

Pero las metáforas más delirantes de Salò se ven superadas en un pequeño país centroamericano esmerado en demostrar al mundo que se puede encontrar ejemplos cada vez peores de la anarquía del poder siempre que documentalistas y periodistas busquen con atención (por ejemplo en  países apoyados por Estados Unidos en su guerra contra el comunismo, como Guatemala).

El 8 de marzo de 2017 se produjo el paradójico incendio que pondría al descubierto el infierno de ese presidio infantil irónicamente nombrado Hogar seguro Virgen de la Asunción. Y no es que antes no se tuviera noticia de los crímenes de lesa humanidad ocurridos allí, pero tuvo que desatarse un pequeño holocausto dentro de la institución para que la opinión pública y la sociedad civil otorgaran la importancia merecida a este tema escabroso y macabro. Todo lo referente a la noticia huele mal y lo poco que se sabe apunta a una ejecución en masa bien planificada para eliminar evidencias vivientes de lo que podría ser un caso de complejas redes criminales dedicadas a la esclavitud sexual, venta de niños y, en fin, cualquier cosa que su creatividad les permita. Muchas niñas ingresadas a estas instituciones desaparecen sin que nadie dé cuenta de su paradero. En dos palabras: entidades del Estado sirven de centro de operaciones para los más espeluznantes crímenes contra la niñez.  Para estos criminales —al igual que los fascistas en Salò— “todo es bueno cuando es excesivo”, y lo que es peor: redituable.

 

Fotografía de Lozano

 

Girone della ironia

Guatemala es el país de la eterna paradoja, de la ironía cruel. Lo que da miedo acerca de la podredumbre que se respira en torno al incendio no es precisamente el crimen en sí, sino el círculo dantesco de la mentalidad del guatemalteco promedio, capaz de prender alarma si se trata de decidir sobre el derecho de las mujeres a abortar, pero que guarda una postura cómoda y complaciente con la criminalidad del Estado. ¿Cómo es posible ser complaciente con los crímenes de Estado? En primer lugar negando la responsabilidad del mismo en los hechos (los del incendio y las anteriores denuncias que se hicieron sobre el “Hogar seguro”).

Una forma de negar asumida recientemente, ha sido repetir el lugar común y falaz del “todos tenemos la culpa”, cosa que es exacta en términos históricos pero que evade la imperiosa necesidad de investigar a fondo a los funcionarios que tienen vela en ese entierro, empezando por el presidente, quien fue informado tanto del motín ocurrido como de las sistemáticas violaciones de derechos humanos que acontecen en Virgen de la Asunción.   El guatemalteco promedio  parece ignorar que con el simple hecho de comprar un tórtrix en la tienda está pagando IVA, uno de los impuestos que sirven para llevar acabo las funciones de la res publica.

Si las capas medias se quejan con justa razón de la recaudación fiscal (teniendo en cuenta que los grandes evasores [CACIF] de ser penalizados, son apenas obligados a recibir ridículos cursos de cultura tributaria, y que hay entidades premiadas con la exención fiscal gracias a sus significativos aportes sociales: iglesias [instituciones lobotomizantes] , universidades privadas [que lucran con un derecho fundamental], entre otras) debieran ser los primeros en exigir que se investiguen todos los crímenes de fondo y se deduzcan responsabilidades dentro de un estado que no garantiza sino la muerte. La incompetencia es la primera forma de corrupción en los deberes de un funcionario, pues nadie acepta un cargo en el que seguramente meterá las patas. Buena parte del gabinete del desgraciadamente célebre presidente de turno, está asociado a su programa de televisión Moralejas. No se les puede meter presos por hacer televisión basura, pero sí por fallar a sus deberes gubernativos (mientras escribo estas líneas apenas apresan a los primeros responsables).

Manifestación del sábado 11 de marzo en la Plaza de la Constitución. Fotogafía de Lozano

El problema, por supuesto, es de fondo, y de nada o de poco servirá el encarcelamiento de dos o tres pelones. En caso de darse por presión popular la destitución del presidente, será apenas en honor a la mínima dignidad que corresponde; luego de haber elegido al más idiota entre los imbéciles para gobernarnos, se puede esperar lo inimaginable…

No es casualidad, el neoliberalismo propicia Estados fallantes (no fallidos), es decir, que fallan a propósito para justificar posteriores privatizaciones. La existencia del Registro Nacional de Personas (Renap), demuestra con creces que la privatización no garantiza una mejora sustancial de los servicios burocráticos estatales; ahora te cobran por producirte úlceras gástricas.

La definición menos idílica de lo que viene siendo lo que es el Estado… es: la conjunción orgánica de relaciones sociales que garantiza la existencia de la sociedad de clases, o sea la hegemonía de las clases dominantes sobre las clases subordinadas.  En las relaciones sociales está implícito el hecho de la cultura: todo aquello aprendido socialmente. Por eso cuando se habla de crimen de estado, la sociedad en conjunto tiene responsabilidad en la masacre feminicida; nuestra cultura de impunidad, por ejemplo, naturaliza la matanza de niños y en general cualquier tragedia cotidiana. Pero esto no debe significar quitar responsabilidad criminal a los responsables.

Guatemala es medallista olímpica en materia de violación de derechos humanos: DEBIERA SER ABSURDO NEGAR ESTE HECHO HISTÓRICO, PERO NO… EL GUATEMALTECO PROMEDIO ES EL CÓMPLICE MÁS GRANDE DE LA MISERIA QUE LO CIRCUNDA; LA NIEGA COMO UN ACTO DE NACIONALISMO ESQUIZOIDE. No por nada el poeta dice que al turista le queman cuetes cuando regresa sano y salvo después de haber pasado sus vacaciones en Antigua o Tikal todo rodeado de chapines…

Fotografía de Lozano

Girone della merda

Una encuesta hecha por los noticieros de Guatevisión mostraba los resultados de la pregunta “¿Quiénes son los culpables de la tragedia en el Hogar seguro Virgen de la Asunción?”, a saber: “Padres de familia: 42%; Jueces: 7%; Bienestar social: 36 %; Jimmy Morales: 15%”.

Las opciones de respuestas son de por sí tendenciosas y falaces, pero lo aterrador no se queda ahí. En primer lugar pedir opinión sobre un hecho que a todas luces tiene sus responsables directos, es una manera criminal de tergiversar información. Además no se trata de culpas, sino de responsabilidades. ¿Pero cómo explicamos el hecho de que los usuarios del canal criminalicen a los familiares de las víctimas (y por ende a las víctimas)?

Esta forma ilógica de procesamiento mental, supongo es consecuencia del adoctrinamiento cristiano arraigado en nuestra lamentable cultura. La mitología alrededor de la ejecución del súper mártir llamado Jesús es pródiga en razonamientos de este tipo, y la conclusión de los cristianos acerca de dicho hecho mitológico es la de echarse ellos mismos la culpa como una forma de lavarse las consciencias, incluso a sabiendas de que la jerarquía eclesiástica judía fue la principal impulsora y las autoridades coloniales romanas los ejecutores del cristo.

Quienes culpan a los padres de familia podrían trabajar en un juzgado de paz y de plano no notaríamos la diferencia…  Para colmo del descaro siempre dicen algo como “no es que defienda al gobierno pero…” o sacan el as cristiano del “todos tuvimos la culpa”, “es la descomposición familiar”, y lo que haga falta. No se precisa ser genio para deducir que quienes hacen este tipo de comentarios inoportunos (estamos de luto) votaron por Morales, y van a seguir votando por el peorcito para las siguientes elecciones, perpetuando el círculo dantesco en el que estamos hundidos.

Mientras tanto, hay responsables directos para este “extraño incidente” donde por mera casualidad las niñas sobrevivientes están embarazadas. Pruebas de ADN a funcionarios, guardias, etc., podrían elucidar responsabilidades y destapar la maraña que hay detrás de los abusos en el Hogar infernal. Todavía estamos a tiempo de empezar a usar el cerebro y organizarnos para hacer justicia. Dios nos libre de que Guatemala sea la próxima Guatemala.


Como apartado especial a los artistas contemporáneos (los primeros en aprovechar la desgracia nacional para figurar como personajes mesiánicos), propongo pasar la siguiente encuesta de opinión mientras dure la cuaresma:

¿QUIÉN TUVO LA CULPA DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS?

a) Padres de familia (Espíritu Santo, Virgen María, Dios, padrastro José)
b) Autoridades romanas, jerarquía eclesiástica judía
c) Él mismo (amotinado en el Gólgota)
d) Todos nosotros (dos mil y pico años después)

Fotografía de Lozano

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *