Vos no sabés qué es la nostalgia

Una clásica fritanga en las calles de Managua. Fotografía de Contraste 505

Nostalgia es extrañar las fritangas del “Three dogs night”. O sea, esas tiras de carne maceradas en jugos de naranja agria cocinados a las brasas, las tajadas y el gallo pinto en su punto y el imprescindible chilero de cebolla, vinagre y chile congo o cabro (a los negros de la costa atlántica les gusta más el cabro en sus chileros, cualquiera lo sabe).

También los pollos de la Mulata, o más bien de sus hijos, nietos y descendencia varia; para cuando la conocí, la Mulata apenas podía levantarse de su silla (o tal vez estaba demasiado a gusto en esa posición) y se podía observar a la enorme matriarca atenta a la novela brasileña de las 9 dando la espalda a los clientes mientras desde la calle estos esperaban en dos patas o felizmente posicionados en alguno de los pocos taburetes, ansiosos entre los vapores de los pollos, barnizados cada cierto tiempo con una salmuera de ingredientes aparentemente secretos.

Dicen que antes, cuando la Mulata cocinaba, los pollos eras más buenos y la gente hacía colas increíbles en las inmediaciones de la fritanga, quizás daban la vuelta hasta el “Campbell’s”, gimnasio contiguo propiedad del Negro Campbell, nieto de la Mulata.

Un día Campbell fue hallado muerto en un cuartito del gimnasio, se había suicidado. Cuando me enteré, sentí pena su abuela, pero más por su mama (así, sin acento agudo) quien era muy amable, además me gustaban sus rastas. Tal vez por eso, o desde antes -no recuerdo con exactitud- empezaba a regresar frustrado de mi excursión semanal a La Mulata: o  abrían con menor frecuencia o de plano cerraron hasta nuevo aviso el negocio familiar. Tendría que buscar el amor en otra fritanga, pero difícil encontrar otro lugar cerca de casa donde cocinaran pollos decentes. Eso sí, el gallo pinto nunca faltaba, en Managua La Terrible nunca falta el gallo pinto.

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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1 Comment

  1. Ufff que nostalgia da, como ir a comer sopa de queso al huembes, a la fritanga de la centro america, la sopa de mariscos al bambule, o frito al oriental.

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