…Y cuando estoy contigo me siento original

Así como Kurt Cobain y Nirvana vinieron a poner orden sobre la mesa y a sacar del mercado a los Guns N’ Roses y al glamoroso Axel Rose, el reggae playero hizo lo suyo para ganar terreno en una competencia que la salsa decadente y el merengue estilo Jossie Esteban y la Patrulla 15 venían perdiendo desde hace tiempo.

Panamá fue el epicentro-punto de ebullición donde los elementos se conjugaron para inaugurar un “nuevo género” que traía una poderosa influencia de la música jamaiquina. Productores, interpretes, músicos y disqueras hicieron lo suyo para contagiar al mundo de una forma única e inigualablemente caliente de bailar que puso a todos a sudar sobre la pista.

Según Rodney Clark, más conocido en la esfera underground como El Chombo, el primer canalero que se tiró al agua para remar con este nuevo beat fue Renato “el más sensual” en 1986 con el sencillo La chica de los ojos café, y aunque haya otros personajes en palabras de Clark, que intenten adjudicarse el título de “el pionero”, a Renato ese pulso no se lo gana nadie.

Muy probablemente el desenlace/clímax de esta corriente musical habría sido distinto de no ser por la intervención del productor gringo Gary H. Mason, quien impulsó la carrera de Renato y ayudó a Gaby a producir el video-coreografía del Meneaito.

 

Existen dos expositores del reggae playero que por su aporte pueden considerarse los más trascendentales a nivel internacional, aunque eso signifique mucho ruido y pocas nueces en el caso de Gaby quien está aquí gracias a la danza más y mejor ensayada en las bodas y fiestas de quince años latinoamericanos: El Meneaito. Y segundo El General Electric quien realizó una envidiable cantidad de giras y además logró posicionar una buena dosis de sencillos (Tu pum pum, Caramelo, Rica y apretadita, Buduff kun kun, Muévelo muévelo, Te ves bien buena como los más representativos).

La efervescente escena musical panameña lanzó también por aquella época a otros exponentes del reggae playero. Jam y Suppose con su Camión lleno de gun y Fernando Orlando Brown mejor conocido como Nando Boom (especialista del Dembow) quien puso a bailar a media Latinoamérica con uno de los hits más homofóbicos pero pegajosos de la historia; Mariflor, que sonó fuerte en las discotecas y bares.  Por su parte Baby J logró colocar en las estaciones de radio una oda a la mariguana: Alza la mano. Y Latin Fresh que llegaría un par de años más tarde para poner en las tornas Ella se arrebata y Tranquilo…

Simultáneamente el rap latino estaba dando batalla desde la isla del encanto con sus mejores cartas que también experimentarían con el reggae. Wiso G, Vico C (El Filósofo) y Big Boy le dieron mayor empuje y variedad a un género que parecía incombustible. Seguían apareciendo más hits radiales que, aunque no lograban consolidar un movimiento, mantenían a las juventudes de los años noventa con la oreja bien parada.

Paralelamente el merengue intentaba reinventarse con un género híbrido que combinaba el house con un poco de hip hop. Allí estaban Los Ilegales, Magic Juan/Proyecto Uno y desde Venezuela, Sandy y Pappo tratando de ganarse un espacio.

La explosión mediática estaba a punto de llegar, pero ya me extendí demasiado. Eso no quiere decir que me vaya a ir sin dejarlos picados con una joya que me encontré navegando en YouTube: El Flako – Muévelo yale (Some bow).

Las imprescindibles que no cupieron

Vico C (Tony PresidioLa vecinita, Aquél que había muerto, Quieren, y Calla)

Wiso G (La química, Sin parar feat. Big Boy, Me levanto los domingos)

Nando Boom (Dembow y El desorden)

Tempo – ¿Dónde están las girlas?

C&C Music Factory feat. El GeneralYa tu sabes

B.O.C. – La rompe pantalones

LedesmaVengo acabar

Autor: Jonathan Salazar

(Guatemala 1985 - … ) Salazar es un pan de dios que solo le pide a la vida una ranfla con un equipo de sonido potente para navegar por la ciudad, el diario con noticias exaltantes y una dosis respetable de ultraviolencia en los canales de televisión que sintoniza. Famoso por las animadversiones ganadas en los lugares que visita, es ampliamente difundida la historia apócrifa de la patada dirigida a las gónadas de uno de sus profesores universitarios que le costaría una semana en una carceleta calurosa de un municipio fronterizo de Nicaragua.

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