28 horas de convivencia con las peores cucarachas

Fotografía de Fernando Chuy

Hace un año fui detenida en un sitio del Centro Histórico sin razón alguna. Fui agredida por un oficial de la Policía Nacional Civil y ese día aprendí que en Guatemala cuando tenés a un agente de la PNC en frente tuyo todos tus derechos civiles son anulados. El parte policial decía que estábamos bebiendo en la vía pública después de la 1 de la mañana y que los agentes llegaron a pedirnos que nos retiráramos, que nuestra reacción fue agredirlos y tirarles botellas. Al enterarme de ese relato pensé: ¡Vaya! y la que hace teatro y escribe ficción soy yo.

Un año después todavía me altero cada vez que veo agentes de la policía o cuando pasa una patrulla cerca de mí y hace ruido con su sirena, los primeros meses fue peor, dejé de salir y me ponía paranoica cuando veía oficiales de la PNC. Todo este tiempo me he estado preguntando qué se debe hacer y cómo se debe accionar frente a estos abusadores. Le he dado muchas vueltas en mi cabeza a esa noche y confirmo siempre que mis compañeros y yo jamás dijimos algo indebido o accionamos mal en ningún momento.

Los oficiales ingresaron con pasamontañas y las armas listas para disparar como forma de intimidación para sacarnos por la fuerza, eran las 12:15 o un poco más, sólo sé que era antes de la 1:00 am. Uno de los policías con pasamontañas me tomó del brazo y por la fuerza, lastimándome hasta sacarme del lugar, yo no entendía lo que pasaba. Estaba completamente sobria, por aquellos a los que les encanta el rumor y dijeron muchas veces que seguramente nos llevaron por estar ebrios, pues no, no lo estábamos, de hecho, nadie lo estaba. Con esto quiero resaltar algo importante…  cuando no tengás nada qué decir mejor no abrás la boca, no sabés cuánto, con una frase tan pendeja como esa, podés afectar a alguien.

¿Y si hubiéramos estado ebrios qué? Eso tampoco daba lugar a todo lo que ocurrió esa noche y los abusos que se cometieron. Cuando nos sacaron por la fuerza… los amigos, compañeros y colegas que grabaron con sus teléfonos, fueron agredidos por eso, les lanzaron gas pimienta y fueron golpeados; un compañero fue detenido por ejercer su derecho al grabar tal abuso.

Un oficial, al que le decían “Petén” y que no tenía identificación en su uniforme, estaba fuera de sí y nos golpeaba a todos, como si hubiera consumido algo que lo hacía perder el control, estuvo así desde el primer momento cuando entró con pasamontañas, este oficial intentó ponerme las esposas y las personas presentes no lo permitieron ya que para ser detenida tenía que hacerlo una mujer policía, en cuestión de segundos llegaron más patrullas y sé que los oficiales nos multiplicaban unas 3 veces en cantidad, me pregunto si cuando hay casos de delincuencia también lo hacen así, si son tan rápidos para actuar.

Finalmente llegó una oficial, quien se acercó conmigo. Agradezco mucho que ella haya estado allí y recuerdo claramente sus palabras: Estoy acá para cuidarte, ese es mi trabajo, violencia sólo trae violencia, ayúdame para que pueda protegerte. Eso fue lo que ella hizo, no permitió que el tal “Petén” volviera a agredirme, pero seguía violentando al resto de compañeros, le pregunté a ella por qué si todos estaban viendo que él era el que estaba cometiendo los abusos no lo detenían, su respuesta fue: Es un superior, no puedo hacer nada. ¡Maldito sistema y maldita burocracia!

Fotografía de Oliver de Ros

Lo que pasó el resto de la noche

La mayor parte de la información pueden encontrarla en videos y en varias notas que fueron publicadas, un año después sólo me he atrevido a leer una. Les voy a contar lo que pasó inmediatamente después, la patrulla se fue a toda velocidad a la torre de tribunales con nosotros dentro, jamás bajó la velocidad y se pasó TODOS los semáforos en rojo, qué bueno que no ocurrió ningún accidente por culpa de ese incompetente. Al entrar a la torre nos recibió un cortejo de buitres carroñeros, abogados que sólo quieren quitarte todo lo que tenés y efectivamente lo hacen, te quitan tus pertenencias para que tu familia les pague para devolvértelas, una abogada me robó varias cosas de mi bolsa entre ellas dinero, una USB y objetos sin mucha importancia, a mi familia sólo le devolvió la bolsa y mis papeles, hubo que pagarle Q750 por eso, ¡Maldita! Luego te hacen quitarte los aretes y las cintas de los zapatos, que los pongás en una bolsa negra porque igual te los van a robar, ¿Adivinen quiénes te roban? ¡Exacto! Los Tiras.

Luego nos quedamos esperando acompañados  por un oficial y la oficial que me detuvo, ellos fueron muy amables con nosotros todo el tiempo, nos pidieron disculpas y dijeron frases como: no sabemos que le paso al compañero, no había razón para actuar así, el compañero estaba mal como si hubiera tenido algo (haciendo una insinuación clara a que “Petén” estaba bajo los efectos de alguna droga), ese tal Petén nos tomó fotografías con su celular, intentando intimidarnos adentro, llevó el parte policial para que los otros dos oficiales lo firmaran, ella le dijo: pero eso no fue lo que ocurrió, él contestó: no importa, ustedes firmen.

Luego pasás, como en las películas, a que te tomen fotos y tus huellas, ahí dos oficiales decían frases tipo: Qué bueno que nos trajiste una bonita, tomale más fotos, hasta te las compro…, les dije que se callaran, que podía denunciarlos por esas frases de acoso, se quedaron callados y no dijeron nada más. Después de todo eso, finalmente te llevan a una carceleta, están sólo mujeres y sólo hombres. La de mujeres esta hasta el fondo, no sabés qué ocurre afuera, ni cuando es de día ni cuando es de noche, casi no pasa nadie allí, un carro que baja al sótano muy de vez en cuando.

En la carceleta conocí a dos mujeres que me contaron sus vidas, unas historias llenas de abusos, violaciones y agresiones que ellas mismas han normalizado como una forma de sobrevivencia. Me dio tanta tristeza escucharlas, y la situación injusta por la que también estaban ahí, nos hicimos compañía, nos compartimos comida y papel higiénico. Después llegaron más mujeres y siempre nos acuerpamos entre todas. La mayor parte del tiempo estuve tranquila, sabía que todo iba a pasar y que iba a salir, llegaron varios hombres a decirme que no dijera que fui agredida por un oficial o me iban a mandar directo al Santa Teresa.

Para poder pensar claro mantuve siempre la calma, también recuerdo que llegaban a decirme que no iba a tener audiencia porque no llegó nadie a preguntar por mí… todo siempre terminaba con que me iba a ir directo al Santa Teresa, incluso sin haber pasado por audiencia. No sé por qué ni de dónde vinieron todas esas frases ni quienes eran esos tipos. Pedí un abogado de la defensa pública porque no sabía en quién podía confiar y en quién no, nunca supe que pasó arriba y sólo una vez me pasaron comida, estoy segura que esos policías cerotes se robaron el resto de la comida y bebidas que me mandaron.

Por la tarde del día siguiente yo seguía sin pasar a audiencia, se habían tardado más de lo normal y siempre cambiaban la hora. Empecé a desesperarme, el olor de ese lugar, las cucarachas que caminan por todas partes. Intentaba dormir para que el tiempo pasara más rápido, tenía frío, el frío de ese lugar no se va jamás, no importa la hora siempre hay frío. Finalmente llegaron dos personas, me dijeron que eran de Mujeres Transformando el Mundo (MTM), que estaban siguiendo mi caso y que afuera había más de 20 personas preguntando y esperando por mí y mis compañeros, que habían estado ahí todo el tiempo, siempre supe que había alguien afuera pero nunca pensé que fueran tantos, nunca pensé que tenía tantos amigos. No saben cuánto agradezco que hayan acompañado a mi familia en ese frío, que les hayan dado café y compañía. Gracias.

Fue hasta la madrugada siguiente luego de 24 horas de detención que pasamos a la audiencia, al terminar nos regresaron a la carceleta. Aunque ya dijeron que estás libre te regresan a la puta carceleta, ¿No pueden dejarte en la sala de espera? ¿En serio? Al fin salimos, ya estaba amaneciendo y por nuestros propios medios tuvimos que ir al INACIF.

Han sido las 28 horas más largas de mi vida, con el olor más rancio que he sentido, con la cantidad más grande de cucarachas con las que he convivido, y no hablo de las que aparecen en la carceleta. En esas 28 horas pensé en los presos políticos, en los defensores de la tierra y el agua a quienes les quitan sus derechos y pasan por cosas peores que estas, a todos los que son detenidos por un accidente de carro, a todos los que viven este tipo de experiencias sin razón alguna. Lo que me pasó a mí es algo frecuente, le puede pasar a cualquiera, nadie está salvo de que le pase, yo jamás pensé que me pasaría. La pregunta que sigue frecuentando mi cabeza es ¿Qué hacemos muchá? ¿Cómo nos cuidamos de La Tira?, de sus abusos, ¿Cómo los detenés y te defendés en una situación de esta? ¿Cómo nos protegemos?

Hay una buena noticia luego de todo esto, en la última audiencia nos contaron que Eswin Alexander López Escobar alias Petén, fue retirado de su puesto en la PNC y está detenido por abusos internos, (nuevamente aparece una insinuación de consumos de drogas). También tiene orden de conducción porque jamás se presentó a las audiencias.

Si alguien tiene una idea de qué podemos hacer para que no seamos agredidos por agentes de la PNC, espero que esta nota mal escrita sea el primer paso para construir un diálogo en donde encontremos más rutas y posibilidades para cuidarnos todas y todos. Y de nuevo gracias a todas las personas que estuvieron acompañándonos en este proceso, recibimos mucho amor, gracias.

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