¿A dónde vamos a parar?

El sábado pasado me di cuenta de que me había convertido en algo que jamás pensé que fuera a suceder cuando era un patojo.

Fotografía de Fernando Chuy

Mis vecinos estaban teniendo un chupe y les fui a decir que le bajaran a su vergueo porque ya era muy tarde para esa bulla diabólica que no le agrada a nuestro señor; (No les dije exactamente así vaaaa, pero digamos que sí).  ¡Y ahí! Fue donde me di cuenta de que ya  había sacado mi versión aseñorada. Una copia de mi papá y de todos los estereotipos de viejitos cascarrabias que se enojan cuando los patojos están jugando pelota en la calle y les somatan el portón.

Y aquí estoy a mis veinte-y-pico de años con cuerpo de cuarentón-papá-soltero (por eso me caen solo mamás solteras, pero ese es tema para otra nota, ¡Grrrr!) sumido en una crisis existencial que se resume a: ¿En qué momento pasó esto? Pero más importante, ¿A dónde vamos a parar?

Es un año electoral… (ahh sho cerote, acá no queríamos hablar de política, solo queríamos cagarnos de la risa y por eso Salazar te habló para que compartieras tu singular gracia al igual que hacés con tus posts de feisbú) y en realidad está jodida la cosa ¿No?

 

La Pirulina, candidata a diputada

¡Jajajá! Esta onda sí me hizo cantarme de la risa y pensaba: ¿De donde salió esta mujer? Y en realidad hay que agradecerle a Ariel Amaya por haberla picado con el aguijón de los 15 minutos de fama en su programa “No-se-qué Urbano” donde salía manejando con sus invitados (Ajá! Él lo hizo antes que James Corden) y en un episodio fueron con Juan Luis Font a comer al Comedor Solidario que estaba frente a La Parroquia. ¡Ahí! Fue la primera aparición de La Pirulina en la TeVe…  ya después en otro episodio el invitado fue el fotógrafo Kurt Zierlein y ¿La modelo invitada?… pues si ya saben, ¡Para qué preguntan! Así que gracias Ariel (gordito) por haber contribuido con tu creación. ¿A dónde vamos a parar?

Bueno, pues si Yimi pudo ser presi ¿Por qué no la Piru puede ser dipu?… yo voy a votar por ella solo por chingar y porque quiero saber ¿A dónde vamos a parar?

Pero bueno, para contestarle a usté querido y apreciable lector y lectora (lectore ne perque ne), la pregunta que nos hace nuestro amigo Maco y que hoy también yo les hago:

¿A dónde vamos a parar? Con esta hiriente y absurda actitud…

 Pues no lo sé…  díganme ustedes, cuéntenme sus historias y yo les abro mi corazón.

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