Abrazando la memoria: Los 10 sancarlistas desaparecidos en 1989

En este mes se cumplen treinta años del inicio de uno de los acontecimientos más viles cometidos por la contrainsurgencia estatal hacia el movimiento estudiantil sancarlista, el secuestro-asesinato y secuestro-desaparición de la dirigencia estudiantil que abanderaba en 1989 un proceso de reforma universitaria que buscaba acabar con las falencias administrativas y académicas de la Usac, así como fomentar la vinculación con el pueblo de manera más comprometida, lo anterior se vio abruptamente frustrado cuando diez de sus principales dirigentes fueron secuestrados entre agosto y septiembre.

Pintura de Maugdo Vásquez López

El año pasado en clase de Antropología Visual tuvimos como proyecto hacer un cortometraje con el fin de dar a conocer la memoria histórica de la universidad. La temática para estos cortos se basó en casos de mártires dentro del conflicto armado interno, como grupo tomamos la decisión de trabajar con los 10 desaparecidos de 1989, la cual fue la frustración de un movimiento estudiantil comprometido y crítico con un país mejor.

A treinta años de tan nefasto acontecimiento, sus familiares y amigos les piensan y recuerdan con alta estima, pero también les pensamos todos aquellos quienes hemos conocido su historia y nos hemos indignado y entristecido con ella. Su compromiso con la educación pública y de calidad es algo digno de tener presente e imitar, la visión de una universidad vinculada estrechamente con el pueblo es una de las utopías que no debemos dejar morir.

Hoy los monstruos de la universidad vuelven a pronunciarse, ven a la universidad como una mina de oro de la cual se les ha concedido licencia de explotación. Pero hoy también los verdaderos estudiantes, conscientes y consecuentes preparan las cadenas y el látigo para domar a esos engendros.

Fotografía de Roxana García

En este agosto pienso en los del 89 y también en las y los compañeros que han decidido tomar el campus central y los demás centros universitarios, en todos los que han acuerpado y ofrecido su grano de arena, porque sabemos que las cosas están mal y es también nuestro deber hacer algo. La reforma que por años ha sido frustrada y vendida nos espera a todos los que hemos creído y sabemos que una universidad y una Guatemala mejor es posible.

¡Que viva el estudiantado en resistencia!

 

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