Acaso solamente soy yo la de amistades fugaces

Fotografía de Fernando Chuy

Las cosas vienen y van, duran como las baterías o como los celulares que, aunque no lo tienen escrito, sabemos que caducan con el tiempo.

Desde siempre me he preguntado sobre mi desempeño como amiga, nunca he podido sostener una amistad sólida por años, han sido muy pocas las personas con las que he estado en contacto a través del tiempo, algunas aún están ahí y no entiendo por qué.

No me olvido de ninguna, tampoco soy una culera que va usando y desechando personas como si fuera juguetes que ya cumplieron con su deber y terminaron por aburrirme. No, pero no sabía exactamente cómo explicar ese tipo de cuestiones ¿Me sucedía sólo a mí? ¿Acaso solamente seré yo la de amistades y relaciones fugaces? ¿Qué percepción tendrá la gente de mí? ¿Seré una inestable social?

Muchas veces lo relacioné con mi ansiedad o que me aburro muy rápido de las cosas, pero… ¿También me sucede con las personas? Ese cuestionamiento me pegó fuerte porque todo a mi alrededor me decía que sí, o al menos, eso creí. Mis aventuras amorosas que no duraban más de dos meses, mis grupos de amigos con los que salía según mi estado de ánimo eran muy diferentes. La mara ruca, el grupo plástico, los músicos, los charas, los artistas, de todo hay en la viña del señor.

Cada vez me preguntaba lo mismo ¿En realidad soy parte de este grupo? ¿Es aquí donde realmente quiero estar? Pues sí, era lo que me llenaba en esos momentos, era lo que fluía. Pasaron los meses, los momentos críticos, los acontecimientos y terminé alejándome de muchos, me sentí mal porque fue como desecharlos, como decirles en el silencio: Buena onda, lo pasamos bien, pero esto ya no da para más.

Me dediqué a mí, a lo que yo quería hacer, tomarme un descanso de todas y todos, de sentir el atosigante trajín de todos los días; al final nada me terminaba de complacer. Llegué a sentirme harta, pensando: Esta mierda de seguro les pasa a todos, pero aún me iba tambaleando como Bambi dando sus primeros tanes, sin que nadie me dijera N’ombre, todo va a estar bien.

Pequeña crisis existencial de la adultez en la que tenés que ver cómo putas salís, pero todo bien, nadie se murió (y si fue así, ni me enteré). He conocido tantas, pero tantas personas, he tenido tantas amistades y como que, si fuera leche adulterada barata, al año se desvanecen, caducan.

Siempre me ha gustado escuchar a las personas

Pensarán que son pajas, pero ese es mi superpoder, mi maldición. He absorbido tanto de la gente para aprender o como para decir: Este(a) pisado(a) está loco(a), mejor safucas la peluca. Soy la mejor persona para decirle un secreto, no porque sea buena guardándolos, sino porque los olvido fácilmente. Una buena amiga, diría yo, pero ¿la mara pensará lo mismo? A saber…

Un día, hablando con una amiga que me alegra ver cada vez que me la topo por la calle, después de dos litros de cerveza, concluimos que todo tiene una temporalidad, no es que caduque algo, como yo solía pensar, sino que todo tiene un tiempo y un lugar. Las cosas van fluyendo como que el mundo va girando por el universo, un día está aquí, otro por allá.

Creo que yo también lo pensé en algún momento pero me daba miedo reconocerlo. El interés, el amor, la banda que te gusta, tu crush de básicos, la amistad, etcétera, va cambiando, todo se va transformando. No somos las mismas personas de ayer, mucho menos de un mes atrás y ni pensar de hace un año. Somos los pokemones de dios, que van evolucionando y obtienen nuevos poderes, nos hacemos viejos, crecemos y los intereses cambian. Chilero salir a libar toda la semana, pero no sé si quiera eso.

Con estas reflexiones jipezcas que me andaba echando empezó a desaparecer un poquitío la culpabilidad de mi “culerada” al dejar de hablar con ciertas personas, pero hay cosas que sólo ya no dan para más. Es fácil comprenderlo con un noviazgo o un matrimonio, pero ¿la amistad? Comprendí que nadie es imprescindible, pero también hay personas que dejan vacíos cuando ya no están. Buena onda si todavía continúan estando aquí, buena onda si ya no, no pasa nada, casi todo sigue estando igual ¿Tan difícil nos resulta explicar eso o entenderlo?

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