Ameno conoce a Jorge de León

Le mandé este texto al mamerto Salazar, y me dice el maldito: “Hace falta contextualizar  a la mara, darles una intro, humectarles la mente, para no dejárselas ir tan en seco”.  Aquí está tu intro ¡Mierda!

Por inbox me dijo que nos juntáramos un poco más tarde de lo acordado, se había tomado unas chelitas y amaneció pisado de la goma. Entonces le dije que mejor nos viéramos en la Plaza Central a las 10:30. Llegó puntual y no se miraba de goma. La verdad lo vi caminar frente al Palacio, quise tomarle una foto, pero esta cámara caca la estoy empezando a conocer y la tengo que poner en orden cada vez que voy a disparar una imagen.

En el camino nos topamos con una chava que al parecer duerme o se mantiene viendo sus días pasar entre los pocos árboles que hay en la Plaza, se saludaron como viejos amigos, bromearon un poco y seguimos caminando. Jorge me contó que el traido de la chava, una vez lo amenazó con un machete, no lo había reconocido, luego el celoso amigo recuperó la memoria.

Nos fuimos por la séptima avenida. Yo iba tratando de hacer fotos chileras, a él lo llamaban sus colegas por teléfono y de shute me ponía a escuchar lo que aquél decía, que se iban a juntar en no sé dónde, que él llevaba la caja, que sí, que no, que uh que wa. Cuando pasamos frente a los chavos que cambian dólares, la mayoría lo saludaban, me gustó ver la relación que tiene con la mara de la zona 1.

En la 17 calle estábamos por cruzar, cuando vi que en la esquina había una venta de licuados (he de decirles que no había desayunado) y creo que aquél me vio cara de hambriento. Me preguntó si quería tomar algo y entramos al local, hablamos de nuestro proyectos, me contó acerca de las licas en las que ha metido la mano pintora, yo le conté sobre mi historia que quiero llevar a la pantalla grande, que hasta ahorita se llama «Belice».

La señora que parecía la dueña del local, nos ofreció de un extenso listado de licuados, hubo uno que a los dos nos llamó la atención, «licuado verde», Q15 esa mierda, no estaba tan rico, era extraño, aquél dijo que estaba bueno para la goma, yo feliz de darle alguito a mi estómago que por ese momento estaba chillando el serote.

Salimos y seguí tomando fotos, íbamos a Proyectos Ultravioleta (21 calle 11-09 zona 1) en donde aquel tiene su expo. Cuando pasamos por la 18 calle, le dije que le quería hacer un retrato frente a un montón de chanclas de colores, ¿..pero ya tenés preparada la cámara? me decía aquel, yo le dije que sí (¡pajas!), a tomarle la foto iba cuando un Transmetro casi me quita la vida (hay que ser dramático en esta vida teatral, hijos de la gran puta).

Bueno, seguimos caminando. Le conté que me dio parálisis facial, para mí es más fácil contarlo, antes que me pregunten de que por qué tengo cara de que acabo de consumir cocaína. Llegamos a la décima avenida, cerca de esa onda del ferrocarril, pasamos viendo al Donald Trump que está tirado por ese lugar, le tomé unas fotitas allí, me contó que entre cuatro habían ido a dejar Homero Simpson y a Trump, pero que al segundo día de haberlos colocado en esa locación, se lo hueviaron (al Homero), de pronto me empecé a preguntar ¿Quién se lo habrá hueviado? ¿Estará en algún jardín? Luego de pensar y cuestionarme por unos segundos, le dije a Jorge que yo también me lo hubiera robado. Me dijo quién había hecho los muñecos, pero no me recuerdo, aquel se cagaba de la risa porque al Trump le habían escrito un número 18 en el pecho (XVIII pues, la mara 18).

Llegamos a Proyectos Ultravioleta, que es un aserradero creo, bonita la locación. No sé ni mierda de arte, pero esos cuadritos de Jorge están pelados, son cuadros cotidianos a los que estamos acostumbrados, pero que muchos no pintan, hay muchos «artistas» que lo que les gusta hacer, son huecadas en donde todo es bonito, para que un banco del sistema acepte sus mierdadas bonitas, Guatemala es violencia, ausencia, suicidio, pobreza, racismo. Es un país feo y muy inspirador. Jorge es parte de esa fealdad, es sincero con su trabajo, le preocupa la violencia, pero también se burla de su entorno, como un cristo que vi por ahí, me llega ese serote.

Al final de la sesión de fotos, la batería de mi cámara me hizo una mala jugada, caminamos para la 11 avenida, esperamos la camioneta, nunca llegó, aquél paró un taxi, iba a juntarse con alguien por el Mercado Central, le dijo al señor del taxi que me hiciera el favor de llevarme a mi casa, pagó y se despidió. De a huevo el máster Jorge De León.

[box type=»warning»] Jorge de León (Guatemala, 1976). Entre 1999 y 2003 se la rifó estudiando en la Escuela Nacional de Arte Rafael Rodríguez Padilla. Entre 1996 y 2002 se puso a hacerle tatuajes a un vergo de mara en áreas marginales de la ciudad. Tiene en el bolsillo izquierdo varias exhibiciones personales. Su obra se encuentra en colecciones privadas de Guatemala, Nicaragua y Estados Unidos, en las colecciones de Blanton Museum of Art, University of Texas, Austin, Estados Unidos, Fundación Paiz Guatemala y Fundación Ortiz-Gurdian, Nicaragua.[/box]

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