¿Bachiller o va’chillar?

Los nombres de los personajes de esta historia han sido cambiados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas, pero déjeme asegurarle querido lector y querida lectora que esta es una historia ¡REAL! Digna de nuestros gloriosos canales nacionales ¡3, 7, 11, y 13!

Es una de esas historias en donde gana el underdog, el competidor más débil, algo así como ganó la presidencia Yimi (ni corrupto ni ladrón, peeeeeeeeeeelamela)

 

Parte 1: El origen

Fotografía de Fernando Chuy

Se avecinaban las fiestas patrias y en el colegio donde estudié se acostumbra a hacer “La semana cultural”, días enteros en donde te podés pelar el chori a diestra y siniestra. Se hacen actos de cualquier cosa: concurso de matemáticas, de progra, de baile, de canto, oratoria, declamación, partidos de fut, básquet, volley, etc. Todo para poder ganarte 25 puntos fijos en todas las clases (sí, en todas las clases) si es que te metés a participar en todo lo que podás.

Acá era donde aprovechaba la mara que iba dando las nápiras en los bimestres anteriores y se ponían buz@s para poder rescatar esas clases que corrían el riesgo de ser retrancas. Era el último año de bachillerato y nuestro profe guía nunca dejaba pasar la oportunidad de decirnos ¿Usté bachiller o va’chillar?

Tuvimos una reunión con la clase en donde se estaban asignando todos los actos requeridos y aquellos libres. Se tomaban nombres de quién iba a hacer qué, quiénes participarían en lo otro, y así…

Al grado le había tocado el baile grupal del can-can (no, las galletas no), el profe preguntaba quiénes querían participar. De repente llegó a la casilla del “canto individual” (porque también había canto grupal) y preguntó si alguien quería participar.

Ramiro Sazo, presidente de aula, el tipo más fornido del salón (según él) dijo: Esa casilla la deberían de quitar y dejársela solo a Francisco René como punto especial ya que el siempre gana año tras año.

 

Una campaña de publicidad al estilo Neto Bran

¡No podía creerlo!, mis ojos, mis oídos y el resto de mis sentidos estaba perplejo ante una aseveración de tal magnitud, de esa envergadura. Pero qué carajos… pensé. Esto no puede ser, basta ya, de una buena vez y por todas. Así que, engalanado de valentía, de esperanza, de ilusión, alcé la mano y dije: Apúnteme a mi profe, yo voy a representar al grado en el canto individual. Todos me vieron con cara de asombro, hasta el mismo profesor. Nadie pensaba que yo fuera a nominarme, mucho menos que yo fuera a hacer un buen papel. Pero lo que pocos sabían es que tenía un as bajo la manga.

Empecé a buscar las canciones que podía interpretar, porque tenía que ensayar, pero lo que también hice fue montar una campaña de publicidad al estilo Neto Bran, usando el as que tenía bajo la manga: Mi carisma (Jajajá, ¿No me creen vaa culeys? Eso es porque no me conocen, pero cuando quieran me pueden invitar a una reunión social y se van a dar cuenta por qué uno de mis apodos es “Jakes (yeiks) el gordito simpático”).

Ambiciosamente fui a visitar a cada maestra, a cada salón, a cada secretaria, incluso al mismo director, a la directora y les decía que para esa semana cultural yo iba a cantar y que le iba a ganar a Francisco René López-López Morazán. Que votaran por mí (no había votación, pero con que hicieran bulla cuando yo saliera al escenario iba a ser suficiente para crear conmoción y así sentar una de las bases de la posible victoria)

Quien sabe qué era lo que pasaba, pero tod@s congeniaban conmigo y parecían estar cautivados por tal acto de carisma, me gané sus corazones poco a poco y así fui creando un ejército de fieles seguidores (Cash estaría orgulloso). Todos esperaban con ansias que fuera el día del concurso para poder deleitarse con mi actuación. No les mentiré, también había gente incrédula que pensaba que yo iba a hacer el ridículo y que ciertamente condenaban mi campaña anticipada.

¿Pero que podía hacer yo? ¿Por qué recurrí a hacer ese proselitismo? Pues para contestar esas incógnitas debo de contarles un poco más sobre mi rival…

Francisco René López-López Morazán representaba a 5to. Bachillerato en Ciencias y Letras. Esto automáticamente nos hacía archienemigos porque a huevos, Compu vs Ciencias. Francisco René, es un tipo que ha estudiado canto la mayor parte de su vida. Un discípulo de la afamada señora Angélica Rosa. (Actualmente lo sigue haciendo, pero voy a expandir un poco más de eso más adelante en la historia)

El chavo puede cantar. Lo hace muy bien, y de paso también sabe actuar. Es un buen intérprete. En el colegio, él siempre había ganado los concursos de canto porque nadie montaba un mejor espectáculo. Cada vez que iba a cantar, él mismo se patrocinaba su máquina de humo, su micrófono y demás detalles teatrales que hacían de su presentación una experiencia a otro nivel. Lo hacía bien y a la gente le gustaba eso.

Adicional a lo anterior, Francisco René tenía en su bolsa un comodín: Había sido picado con el aguijón de la fama el año anterior porque concursó para La Voz y había ganado las audiciones. Le hicieron tremenda bulla en la tevé nacional. Hasta llegaron al colegio a hacerle una nota y todo el rosho y pues este acontecimiento lo había engalanado aún más.

¡En fin! ¿Ya cacharon entonces por qué tuve que recurrir entonces a las prácticas esas vaá? Bueno, se avecinaba el día del acto y terminé escogiendo un par de canciones de nada más y nada menos que ¡Luis Miguel, saaaanigua!

 

Parte 2: El Acto (¡Uuyy!)

 

Se vino el día… después de ensayar y de conseguir un tacuche prestado, me tocaba subir al escenario. Este iba a ser el momento en el que me la iba a jugar (¡Esoooo! Jajajá, malpensados me agradan).

Y así fue, me la jugué. Subí al escenario y empecé a cantar. No sé qué fue lo que se apoderó de mí y de la gente, pero todos enloquecimos, el ambiente era espectacular podía sentir el cariño del público y ellos el mío, nos volvimos uno; a mis 17 años yo entendía de manera trascendental la canción de Los Pasos titulada “Ayer tuve un sueño”…

¡Magia!, solo así puedo describir lo que pasó en esos dos minutos y 45 segundos que duró la melodía que interpreté. Justamente después de mi presentación era el turno de Francisco René. Y no les mentiré, iba a ser difícil superar lo que acababa de pasar. Pero Francisco René también salió a escena armado con su habitual máquina de humo y montó su espectáculo.

Ambos nos “enfrentamos” el jueves y tuvimos que esperar hasta el viernes para escuchar los resultados del concurso. Así funciona, hay actos y concursos toda la semana, pero es hasta el último día cuando entregan los resultados.

El día de la premiación llegó. Esta empezaba a las 10:00 am (digamos que a esa hora porque no me recuerdo bien la verdad) entonces en lo que llegaba ese momento la gente aprovechaba a saludarme en los pasillos y me reafirmaba su apoyo. Subió al escenario Miguel Ángel Batz, el profe de Literatura (mañosaso) a presidir la ceremonia. Recuerden que había muchos actos y se empezaba siempre con los grados más bajos, no sé si lo hizo a propósito, pero Batz dejó al ganador del concurso de canto de Bachillerato hasta el final, la ansiedad se iba acumulando.

Bueno ahora vamos a dar lugar a la premiación del concurso de canto individual de Bachillerato, esas fueron las palabras que detonaron la algarabía del auditorio. En tercer lugar… fulano (ya ni me acuerdo bien qué dijo). Sube por su premio la persona, se toma la foto y ya. Bueno antes que siga con la ceremonia solo quiero recordarles que todos lo hicieron muy bien y no queremos que haya ningún malentendido…cuando Miguel Ángel dijo eso, yo ya sabía que mis esfuerzos, mi carisma, mi magia habían valido verga…

Fotografía de Fernando Chuy

Dije ¡Ahh ganó ese maje!, pero mientras yo dije eso en voz alta a mis compañeros, Miguel Ángel había anunciado al segundo lugar y yo no había oído porque todos empezaron a hacer bulla. Resulta que lo que Miguel Ángel dijo fue: El segundo lugar es para Francisco René de 5to Ciencias y Letras, obviamente el primer lugar lo había ganado su servidor. Cuando Miguel Ángel anunció mi nombre para subir al escenario, no les mentiré… mientras escribía este relato pensaba en una analogía chilera para poder describir lo que sentía, pero nada más puedo decirles que me sentía la mera verga erecta.

Obviamente le presumí mi diploma de primer lugar a Francisco, porque por fin alguien había logrado arrebatarle el trono monopolístico de canto individual. El mayor premio era que todos los actos que habían ganado 2dos y 1eros lugares se presentaban esa noche en la “Velada cultural”, hacían esto para que todos los papás y mamás pudieran llegar a ver qué carajos habían hecho sus hijos en toda la semana.

Se me acercó el profe Tin y me dijo: Mire, felicitaciones, hoy en la noche va a tener que cantar cuando estemos presentando a la Señorita Cultural, ahí se prepara. Acá fue mi primera cagada, estúpidamente le dije OK, y ¿Quiere que cante la misma canción o canto otra? Él contestó con otra pregunta, ¿Cuáles otras tiene en su repertorio? Y yo, ebrio de orgullo y confianza le contesté con varias y acordamos en una.

Al finalizar la jornada educativa, me fui rápidamente a mi casa a ensayar la nueva canción. Y pues me di cuenta de que la había cagado porque era una canción más difícil y no había manera de que me pudiera aprender la letra en un par de horas. A quien quería engañar, Francisco René si lo hubiera podido lograr.

Bueno, pela la verga pensé, imprimí la letra en un papelito que yo pensaba camuflajear en mi mano por si me traicionaban los nervios en plena canción. También pensé en hacer la vieja confiable de poner el micrófono señalando al público para que coreara la canción en las partes que yo no me sabia.

Regresé al colegio a la hora pactada para poder estar listo para el chou y me topé cara a cara con Francisco René quien momentos antes había salido al escenario para cantar frente a los asistentes de la velada cultural y me dijo, Felicitaciones 0t… no la vayas a cagar… el maje me soltó una bomba de terror psicológica y le funcionó muy bien. Lo había subestimado todo el tiempo y tuvo la revancha perfecta. Salí al escenario a saludar a todas las patojas concursantes cuando empezó la pista y tuve que empezar a cantar… y pues la cagué. No, a ver otra vez:

¡¡¡L – A     C – A – G – U – É!!! Jajajá.

Me subí a cantar sin saberme la letra, la mara me vio el papelito en la mano y cuando intenté hacer el viejo truco de ponerle el micrófono a la mara para que ellos cantaran… pues nada. Tampoco se sabían la canción. Alguna mara se me acercó después de mi desastrosa presentación y me preguntaba ¿Qué putas? Otra mara lo hizo el lunes siguiente y yo me limitaba a sonreír puro idiota. Ahhhh recuerdos, jajajá.

Pues ahí lo tienen amigos, esa fue mi historia de cómo pasé de bachiller a va’chillar. Un día en la cima (literal un día) y al otro día ya no. Quisiera decirles que la moraleja de esta historia es que uno tiene que ser humilde siempre y enfrentar a la vida, pero ¡Ni merga! La verdad que me la disfruté y sí escribí esta onda con bastantes exageraciones, pero es para que se emocionaran conmigo. En nuestros días Francisco René trabaja en el otro lado del mundo en las Óperas. Es cantante profesional y yo pues…  ¡Vivo la vida al máximo perros! Igual le gané, aunque seiga una vez jajajá ¿Qué recha vaa? Pues háganle huevos que así es la vida, hay que aprender a burlarse de uno mismo.

Besitos a todos.

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