Categoría: Entradas Antiguas

¿Por qué subir la montaña?

Hay una etapa en la juventud que nos impulsa a actuar con rebeldía contra la sociedad, y en una Guatemala en guerra, tan represiva y conservadora como en la que me tocó vivir, lo único que quería hacer, aunque no era consciente de ello en ese momento, era simplemente escapar.

Aquí el que manda es Alvhaa

Alvhaa va exponiendo sus sensaciones y desavenencias en un aguacero de versos sin tregua. La ciudad le sirve de escenario para ir colocando personajes, situaciones cósmicas y desencantos.

Transculturización alienante a través de las redes sociales

Guatemala atraviesa un proceso de “transculturización alienante” donde el ciudadano promedio pierde o invisibiliza el arraigo que tiene con su identidad local, y trata de “aprehender” patrones de conducta, modismos, expresiones, modas, gestos y demás material cultural ajeno.

El padre Humberto en el altar

Juanito puso algo de resistencia pero no fue suficiente. El niño experimenta un vacío en el estómago, está profundamente desconcertado, no sabe que fue todo aquello que sucedió tan rápido y que marcará su porvenir.

Consumo, sufro y luego existo

La sociedad contemporánea integra a sus miembros, fundamentalmente, como consumidores. Para ser reconocidos, hay que responder a las tentaciones del mercado.

Si volvemos a ver la luz

Ya habíamos decidido irnos mucho antes de perderlo todo, lo único que necesitábamos era comer bien y, en ocasiones, poder dormir en paz.

Cuando la tira te pone la blacky

Esta es una de esas historias que podrían pasarle a cualquiera; desde el consejo editorial del barranco decidimos publicarla con el afán de evitar que a ustedes se los agarren de müllers…

No sólo perdimos Belice

Pato perdido en este país que mira el norte directamente al sol o pesadilla donde un ayudante de payaso se bebe un budín de sangre a cucharadas.

¡Huele a zompopos!

La sabiduría de los abuelos nos dice que para que salieran los ch`ekën de sus nidos debía llover de forma fuerte tres días seguidos…

El placer culposo de un hombre serio

Finalmente cierran trato, ella se sube al auto. Es alta, morena, fuerte, con un exagerado y penetrante perfume que en otro momento hubiese ofendido a Armando, o a cualquier alto ejecutivo de la empresa, pero no ahora, al contrario; lo excita en serio.

Aquí nadie tiene la culpa

Mientras dos señoras discuten sobre quién tienen la culpa de las tragedias de Guatemala muchas familias en el país, ya no tendrán a uno de sus integrantes por negligencia ajena.