Category: Reportajes

Memorias de una oveja negra Parte I

Músicos, pintores, poetas, tatuadores, bailarines, actores, dibujantes, artistas plásticos, infinidad de virtuosos caminan alrededor de nosotros guardando dentro de sí, más allá de sus apariencias excéntricas y a veces incomprensibles; un conocimiento…

Maurice: hijo ilegítimo de Virgilio Rodríguez Macal

Los discursos que articulan modelos ideales de héroes y villanos, donde no existen términos medios ni matices en las conductas sociales de los personajes, comulgan con la estética del arte que floreció durante el Tercer Reich. Nazis e imitadores (anticomunistas guatemaltecos, por ejemplo) intentaron representar en su arte sociedades apolíneas, higiénicas, sobrias, que contrastan con la rapacidad de sus proyectos políticos.

Un exvoto para la comida popular

Esa noche tenía una cita con una persona que me vendería una cámara fotográfica. El vendedor me aseguraba que la cámara era capaz de fotografiar el pasado de la gente.

No pain, no gain

La brisa del mar se hace sentir cada vez más cerca. Pasamos por un gimnasio de boxeo. Mi amigo me dice que el hombre de la puerta peleó contra Manny Pacquiao. Foto, foto y foto. “No pain, no gain” grita un texto sobre la pared. -¿En verdad nos da valor el dolor de nuestra historia?-

Con los cuernos en alto: el rock y el metal en Guatemala Parte VI

En la última entrega conversamos sobre cómo el gobierno de Vinicio Cerezo promovió, mediante los festivales anuales, la presencia de grupos de rock y metal en Guatemala, tanto nacionales como foráneos. También en cómo llegué a conocer lo que había antes de los grupos con los que inicié mi camino por el metal. En esta parte nos centraremos, brevemente, en ese viaje al pasado, a las raíces del rock y del metal en Guatemala.

Un caldo de pata, una comunión con el pasado, un revivir constante

En un disco de vinil brillaba la foto de un orgulloso Javier Solís vestido de charro, las chencas de cigarros apestaban muy cerca de la tornamesa que neciamente repetía las canciones viejas y tristes. El plan era dormir un par de horas y luego salir a buscar uno de los comedores que se jactaba de preparar el mejor caldo de pata de la ciudad.