De cómo sobreviví la cuarentena del 2020 (y las drogas que tomé) I

Ingenuo como adolescente ante su primer amor, así empecé el encierro a raíz de la pandemia en marzo del año pasado; padezco de alergia y en cada cambio de estación me acompañan gripes, mocos e infección de garganta. Así que una semana antes del cierre de todo el país, los de mi trabajo me habían mandado a casa pasando a solas mi convalecencia.

La primera semana fue intensa, coordinar y hacer gestiones por teléfono o por internet, luego todo fue quietud y silencio, mi salud mental venía en picada y no me daba cuenta, una bola de mierda se hacía gigantesca mientras caía hacia mí. 

Un mes después de absoluto encierro era incapaz de levantarme del sofá, lloraba incontrolablemente, no estaba con mis hijos en tiempos duros y mi mente no sabía procesarlo. Debía estar con ellos, sentía que no estaba siendo un buen padre. Mis compañeros de trabajo intervinieron y me sacaron del agujero depresivo, un peso oscuro que me estaba aplastando. Después de ese episodio hice ejercicio, medité, practiqué yoga, aprendí canciones nuevas, fotografié rincones inexplorados de mi casa, cociné para un ejército guerrillero inexistente, traté de mantenerme sano, pero todo, todo me llevaba de regreso a la depresión y el desgano.

Fotografía de El Miljos

Un aliviane verde

Soy consumidor habitual de marihuana, fumo mota desde adolescente, desde hace cinco años fumo, como y bebo, marihuana diariamente, tengo horarios y soy disciplinado, nunca fumo durante horas laborales, en fin, trato de ser un marihuano responsable. Durante los primeros meses del encierro me ayudó a bailar, cantar, pintar y escribir, a mantener la cordura y el buen humor.

Sin embargo, el efecto reparador y el aliviane era insuficiente para mi mente que no para nunca, que constantemente está presionando el acelerador y exigiendo nafta, mi mente necesitaba un paracaídas y la planta santa le estaba quedando pequeña, al parecer ya le había tomado gusto a la caída en picada.

Entonces experimenté físicamente el efecto del Cannabis, durante todos estos años el efecto era mental e intelectual, el placer no estaba en las sensaciones corporales sino en un estado mental de paz y tranquilidad, de armonía y ecualización. Al fumar soy capaz de concentrarme y hacer agradables ejercicios de creatividad que después se convertían en cuentos, poemas, canciones, dibujos, fotografías, el placer y la felicidad se tocaban con las manos.

Pero aún no experimentaba el poder físico de la planta.

El sexo, ese alucinante caramelo

Con la única persona que rompí la cuarentena fue con K, ella igual que yo estaba aguantando sin tener contacto conmigo más que las virtuales coqueterías y las digitales desnudeces con las que entreteníamos las ganas y el amor.

Aguantamos algunos meses y un caluroso día de mayo decidimos que no podíamos más, acordamos un horario y una forma segura y protegida para que llegara a mi casa; así lo hicimos, y pudimos después de largos meses darnos cariño y compañía.

La marihuana potencia las sensaciones de la mente, en el sexo la marihuana multiplica agradablemente las sensaciones genitales y si se hace con amor la experiencia es potente y enriquecedora. Por esos días compré una hierba de muy buena calidad, le propuse fumar antes de darle rienda suelta a nuestra genitalidad, ella aceptó gustosa, armé un cigarro gordo y sensual, lo fumamos mientras escuchábamos rolas de Mon Laferte y nos contábamos como habíamos aguantado varios meses sin estar en esa cápsula ultrasónica en la que se convierte mi cama cuando fumamos antes del sexo.

La alegría se potenció, una cosquilla en el vientre me animaba y calentaba el cuerpo, ella también tenía ese brillo pre coito en los ojos, ese brillo inigualable que me encanta, ese brillo pícaro y femenino que es como una explosión nuclear en mi pecho y en mis testículos. Nos besamos como que nuestra existencia dependiera de ello, nos desprendimos de toda humanidad y nos convertimos en una bestia de dos espaldas que lo único que deseaba era saciar sus más básicos instintos.

Bajo los efectos del cannabis el cuerpo es capaz de realizar esfuerzos que creíste no eras capaz de realizar, en el caso de K, su cuerpo es elástico y flexible, su cuerpo lubrica la maquina con brillo y con la miel de cien mil panales, en mi caso, la sangre fluye libre y loca por todo mi cuerpo, provocando erecciones fuertes y duraderas, toda la potencia de la naturaleza en las extremidades de mi cuerpo, en ese músculo cavernoso que define mi género.

Después del sexo, pudimos comer frutas, reír desaforadamente, beber agua, darnos besos, admirar nuestra desnudez luminosa, y empezar de nuevo, así por varias horas, por supuesto volvimos a forjar un par de porros gordos y sensuales.

Después de experimentar con la marihuana hablamos de nuestras experiencias personales, nuestras experiencias con otras parejas y las ganas que teníamos de probar otras drogas con las cuales podríamos potenciar nuestra sexualidad y ayudar a nuestra mente y cuerpo a sobrellevar la cuarentena, la ausencia, la tristeza, la soledad, la pandemia, el encierro, esas experiencias las relataré en otras entregas en este mismo medio.

Usá la cabeza, para perderla

Esta no es una apología al uso de drogas, a nadie le recomiendo que use drogas, este es un inventario que escribo como parte de mi proceso de sanación, de la mente y del cuerpo, a mí me funcionó, no espero que le funcione igual a nadie más, incluso K, no consume lo mismo que yo o en las mismas cantidades, ella tiene su propio proceso, nos acompañamos y nos apoyamos, pero cada quien tiene el propio.

Si no sos responsable, disciplinado, si no leés y te informás sobre el uso, efectos y peligros del uso de sustancias, mejor no lo hagás, no experimentes a ciegas, tomalo en serio, no es un juego.

Junto con K, experimentamos varias sustancias, y nos fue bien, sin embargo, las mejores drogas que hemos probado son la compañía, la solidaridad, la honestidad, el cuidado mutuo y el amor a rajatabla.

Dicho lo anterior, compartiré en varias entregas nuestra experiencia con alucinógenos y drogas de diseño que nos ayudaron a sobrevivir al 2020 y la pandemia que aún hoy, un año después, nos tiene encerrados y bajo estrictos protocolos de cuidados y prevenciones.

“Pero el amor es más fuerte”, usen el amor, la droga definitiva.

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