Dos o tres cosas que sé de ella

Dos o tres cosas que sé de ella1

Extractos fidedignos de la realidad

 

Fotografía de Fernando Chuy

No hago otra cosa que buscar razones para vivir feliz.

Jean-Luc Godard

  1. Calle, día soleado. Plano general: gente alrededor de una venta de hot-dogs. La vendedora provee un telón de humo azul al primer plano. Al fondo, el taxi de los comensales.

 

Príncipe feliz: ¿Es la felicidad un pase?

Arturo (abriendo la sonrisa mientras asiente con la cabeza): Hay zubztanziaz que te ayudan a zer feliz. Creo que era en parte a ezo que ze refería Fito Páez con Un veztido y un amor.

Príncipe: ¿Qué es la felicidad?

Wilver: Buena pregunta. Para empezar tendría que cono­cerla. Una coca y una mineral, porfa –saca de su chumpa dos bolsas con aguardiente–; y después te daría una definición. Dejá que me inspire, que oiga la FM Joya… joya sos vos.

Guayo: Mire… para mí la [biip] felicidad es una [biip], y además una [biip, biiip, biiiiiip].

Príncipe: Mejor ahí la dejamos.

He-man: La felicidad es lo que vos creés que es.

Julio Iglesias: Va relacionada con el deseo. No todos tene­mos lo mismo. ¿Que cómo la gozo? Depende del tamaño. ¿O no sos feliz c[biip]iendo?

Eddy: A mí que me la presenten.

Arturo: La felizidad no eczizte: dezeaz algo y cuando lo te­nez, querez algo maz.

Gerber: Para mí, la felicidad es ver a Los Chicos, pero de colado, porque no tengo para pagar.

 

  1. Interior cantina, noche. Plano medio: mesa redonda, cerca de la U. Es viernes y las multitudes fluyen. La cámara se desplaza ince­sante alrededor de los personajes que hablan.

 

Príncipe: ¿Qué es la felicidad?

Varela: Es algo momentáneo, que implica la inmensa lle­nura (sic) de los deseos más profundos; la satisfacción de los deseos más ocultos que se puedan tener. Y es mejor que sea momentánea, puesto que un pequeño momento puede ser más valioso que horas, días, meses, años de infelicidad.

Evelyn: La felicidad es lo que sentís cuando hiciste algo que tenías que hacer.

Cristina: Para mí la felicidad es tener pisto para comprar mierda.

Diego: La felicidad consiste en apreciar lo obvio. Es ese es­trechón de manos, viejo, que se da en el día, tal vez por inercia, pero que viene de dentro.

 

  1. Calle, noche. La cámara se desplaza lenta a izquierda hasta encuadrar la puerta de un apartamento de esquina, arquitectura años 20. Primer plano del perfil de Tío Julio en contraluz. Voz del entrevistador en off. De vez en cuando, un segundo plano del perfil de Gabriela, definido por una luz blanca.

 

Príncipe: ¿Qué es la felicidad, Tío Julio, último caballero que se sigue moviendo con gallardía sobre la faz de la tierra?

Tío Julio: La felicidad es el cúmulo de alegrías que se logran cada día.

Arturo: De zer azí, ¿cómo ze logra eze cúmulo de alegríaz?

Tío Julio: A través de un ordenamiento mental que lo hace a uno, cuando sale de su casa, pensar en un trabajo o en algo que le garantice el día. En todo aquello, en fin, que nos haga apartarnos de una postura mental negativa. La felicidad está en los amigos. Para mí, por ejemplo, verme en ustedes tres en este momento significa ver un pedazo material de felicidad.

Príncipe: ¿Cuál es la relación entre el hálito de vida cotidia­no –ése que aún permite abandonar la cama y salir a la calle– y la convicción de que la vida humana debe continuar?

Tío Julio: El amor a la esperanza.

Gabriela: Para mí es algo momentáneo. ¿Y para vos?

Príncipe: Para mí la felicidad sos vos.

Gabriela: ¡Por favor!

Príncipe: ¿La piedra de moler que recobra la chava al final?

Gabriela: Por ejemplo.

1 El texto original apareció como columna invitada en “La crítica de las almas”, de Sergio Valdés Pedroni, el 12 de febrero de 1999.

 

 

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