Algunos efectos psicológicos de la covid-19 luego de una cuarentena prolongada en Guatemala

Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.

Nietzsche

En un sentido biológico estricto, es necesario aclarar que TODA persona es susceptible a contraer la covid-19, y que las medidas de prevención necesarias aplican para toda la población guatemalteca.

Fotografía de Fernando Chuy

 Y, a pesar que todavía tenemos mucho por aprender sobre la forma en que la covid-19 afecta a los humanos, parece que los grupos que experimentan mayor vulnerabilidad fisiológica son las personas mayores y aquellas quienes padecen afecciones médicas preexistentes (como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas, o diabetes) ya que pueden desarrollar casos graves de la enfermedad respiratoria, con más frecuencia que otras. (OPS/OMS. Organización Panamericana de la Salud. Organizaciòn Mundial de la Salud., 2020)

Otro grupos poblacionales de especial vulnerabilidad son las personas que viven en riesgo económico macro-social, es decir, con serias limitaciones de acceso a recursos básicos como vivienda, empleo, atención de la salud y apoyo social, las personas que presenten trastornos mentales y todas aquellas personas que presenten Trastornos por Uso de Sustancias (T.U.S.) anteriormente denominados “adictos o alcohólicos”, ya que los trastornos por uso de sustancias suelen ir acompañados de afecciones somáticas como el VIH/SIDA, la hepatitis B y/o C y la tuberculosis, enfermedades pulmonares o cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, cáncer y lesiones y traumas, entre otras. Además, las personas con trastornos por uso de sustancias (T.U.S), especialmente las que se inyectan drogas, pueden tener un sistema inmunológico comprometido. (UNODC. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2020)

Existen también riesgos de origen ocupacional, tal como los propios miembros de los equipos de respuesta que trabajan en el sistema de salud (atención médica hospitalaria y traslado de personas) así como trabajadores del sistema de seguridad del país que atienden la emergencia (también incluidos los trabajadores de las morgues y del sistema judicial).

Las implicaciones psicológicas y sociales, asociadas de la COVID-19, se recomienda considerarlas en el período de tiempo en el que se puedan presentar, es decir antes, durante y después de la pandemia:

 Antes

  • Expectativa de inevitabilidad con alto nivel de tensión en la población, insomnio o dificultad para conciliar el sueño.
  • Sobre o sub-valoración (negación) de la posible epidemia, al no tomar las medidas que se sugieren al obtener información sobre los primeros contagios.
  • Conductas de riesgo social desafiante u opositor a evitar el contacto social.
  • Se potencializan características humanas preexistentes (positivas y negativas), en donde algunas personas acaparan, toman ventaja, e incluso explotan a personas en situación de vulnerabilidad con fines de ganancia económica o de ejercer poder social o político.
  • Conductas de compra compulsiva para acaparar ciertos productos, de forma innecesaria, sin que el lucro sea la motivación principal.
  • Ansiedad, tensión, inseguridad y vigilancia obsesiva de los síntomas de la enfermedad, que puede desencadenar en hipocondría o falsa sensación de enfermedad.

 

Fotografía de Fernando Chuy

Durante

  • Miedo, inseguridad económica y social, sentimientos de abandono y vulnerabilidad.
  • Necesidad de supervivencia, desesperación por obtener alimentos y artículos desinfectantes.
  • Pérdida de iniciativa.
  • Liderazgos espontáneos (positivos o negativos).
  • Aparición de conductas que pueden oscilar entre: heroicas o mezquinas; violentas o pasivas; solidarias o egoístas.
  • El consumo de sustancias o la práctica de conductas compulsivas surge como una “estrategia de afrontamiento percibida” por las personas para tratar de mitigar la ansiedad o los miedos irracionales, además de ser una opción ante el aislamiento social o consecuencia de las tendencias depresivas de algunas personas, las cuales se agravan durante la cuarentena.
  • Adaptación a cambios en los patrones habituales de vida: restricciones de movimientos, uso de mascarillas, disminución en los contactos físicos directos, cierre temporal de escuelas, algunos lugares de trabajo, etc.
  • Ansiedad, depresión, duelos, estrés peri-traumático, crisis emocionales y de pánico, reacciones colectivas de agitación, descompensación de trastornos psíquicos preexistentes, trastornos somáticos de origen psíquico.

 

Después (Cuando la epidemia ya está bajo control)

  • Miedo a una nueva epidemia o pandemia. Desesperanza emocional ante posible desempleo o complicaciones en el área del emprendimiento personal o economía informal.
  • Conductas agresivas y de protesta contra autoridades e instituciones.
  • Pérdida de confianza en instituciones estatales, ya sea de salud o de seguridad.
  • Actos de rebeldía y/o delincuenciales.
  • Secuelas sociales y de salud mental: depresión, duelos patológicos (complicación en la reconexión emocional ante los duelos truncados, es decir, si algún familiar cercano falleció y no se pudo realizar un ritual funerario, similar al que socio-culturalmente es tradicional, al estar en pleno curso de la pandemia), estrés postraumático, abuso de alcohol y drogas, así como abuso físico y sexual, y violencia intrafamiliar y social.
  • Pero, en los aspectos positivos, se inicia un proceso lento y progresivo de recuperación.
  • Para lo mismo se sugiere estudiar a fondo los procesos de recuperación postguerra, realizados, claro, en otros continentes y bajo otro contexto político, similar a los países que han sido devastados, en su momento, y que se han recuperado, al punto de ser potencias económicas en el mundo, (OPS/OMS. Organización Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud.,2020)
  • Estrategias de afrontamiento sugeridas, aplicables durante la crisis de la covid-19, para paliar las posibles secuelas psicológicas y comprensión de signos y síntomas presentados

Fotografía de Fernando Chuy

 Entre las señales o criterios de diagnóstico que el control emocional se está desbordando podemos encontrar:

 

  • Sufrimiento intenso.
  • Complicaciones asociadas (ejemplo, trastornos de ansiedad, crisis de pánico, conducta o ideación suicida, o depresiva)
  • Afectación significativa del funcionamiento social y cotidiano.

Y, proyectándonos a futuro, los trastornos mentales inmediatos más frecuentes en los sobrevivientes son los episodios depresivos y las reacciones de estrés agudo de tipo transitorio. En situaciones de emergencias también se ha observado, ocasionalmente, el incremento de las conductas violentas, así como el consumo excesivo de alcohol.

Entre los efectos tardíos se reportan duelos patológicos, así como depresión, trastornos de adaptación, manifestaciones de estrés postraumático, abuso del alcohol u otras sustancias adictivas y trastornos psicosomáticos.

También los patrones de sufrimiento prolongado se manifiestan como tristeza, miedo generalizado y ansiedad expresados corporalmente, síntomas que con frecuencia adquieren un carácter severo y de larga duración. Es necesario aprender a diferenciar entre un episodio de ansiedad y un ataque de pánico, ya que el segundo caso es un trastorno psiquiátrico que reúne varios síntomas y se deriva de una preexistencia que requiere, en buen número de casos, de tratamiento farmacológico, mientras que el primero puede ser una reacción pasajera ante la avalancha de datos sobre la covid-19, que podría ser contrarrestada con el apoyo de familiares y amigos.

También es importante, no confundir ansiedad con claustrofobia, dado que este último es el miedo irracional a lugares cerrados o restricciones de movimientos y requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico, mientras que el primero es una respuesta conductual a la situación de aislamiento y carencia de salidas de ocio.

Fotografía de Ameno Córdova

Entre las acciones concretas que se sugieren se encuentran:

Generar acciones que estén en su área de influencia, que les ayuden a estar aquí y ahora, presentes, experimentando la realidad actual, tal y como es (Eso quiere decir, afrontar cada estado emocional, por incómodo que sea, miedo; tristeza; soledad; irritabilidad; hiperactividad; etc. Y no caer en la confrontación interna, en el desgaste de pareja o en la falta de paciencia hacia los hijos y las tareas que les dejaron, además de las múltiples tareas domésticas que se pueden o se deben de realizar)

Dejar de alimentar miedos irracionales, apocalípticos, catastróficos o sobredimensionados, al alejarse de la “Infor-Xicación” es decir, la intoxicación por la constante desinformación recibida en redes sociales, y en medios de dudosa calidad, en la cual se manejan datos falsos, irreales o catastróficos. Se recomienda solo consultar canales oficiales de organismos internacionales de salud y medios informativos de reconocida trayectoria, además de silenciar o abandonar los grupos de redes sociales que solo inflan el miedo irracional.

Proporcionar a los sentidos (vista, olfato, oído, gusto y tacto) información o sensaciones que produzcan bienestar, es decir, momentos placenteros (disfrutar de la decoración del hogar, de los rincones agradables o pacíficos del hogar o del jardín, del trayecto al trabajo (en el caso que sea necesario); vestir con ropa cómoda y adecuada a la temperatura externa, escuchar música que les agrade, disfrutar de la creatividad artística propia y ajena, generar una comunicación agradable con las personas queridas y allegadas, hacer que el sentido del gusto saboree cada bocado, que la piel disfrute de la temperatura del agua en la ducha y la suave textura de cremas corporales, o del pelaje de nuestras mascotas, de las sabanas al descansar, o hacer que el olfato disfrute de los aromas de los alimentos, de flores, o realizar ejercicio físico relajante, entre muchas otras cosas.

Mantener la relación con las personas del grupo de apoyo familiar y social (familiares y amigos) por el gusto de compartir tiempo, ver un rostro amigo o escuchar una voz amable y apreciada, ya sea por teléfono, o por audio o videoconferencia.

Fotografía de Lozano

Para quienes tienen niños bajo su cuidado

Ayudar a los niños a encontrar maneras positivas de expresar sus sentimientos, como el temor y la tristeza. Cada niño tiene su propia manera de expresar sus emociones. Algunas veces, la participación en una actividad creativa, como jugar y dibujar, puede facilitar este proceso. Los niños se sienten aliviados si pueden expresar y comunicar sus sentimientos en un entorno seguro y de apoyo.

En la medida de lo posible, mantener las rutinas familiares en la vida cotidiana o cree nuevas rutinas, en especial si los niños tienen que permanecer en la casa. Organizar actividades interesantes y apropiadas para la edad, incluidas las actividades de aprendizaje. De ser posible, alentar a los niños a que sigan jugando y socializando con otros, aunque solo sea dentro de la familia cuando se haya recomendado limitar el contacto social.

Hablar sobre covid-19 con los niños y apoyarse en información franca y adecuada para la edad. Si sus hijos tienen preocupaciones, abordarlas juntos podría disminuir la ansiedad. Los niños observarán los comportamientos y las emociones de los adultos para buscar señales que les indiquen cómo manejar sus propias emociones en los momentos difíciles. (OPS/OMS. Organización Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud., 2020)

Y, por último, recordar que nuestra única responsabilidad es lo que está dentro de NUESTRO MARGEN DE ACCIÓN; el otro y lo de afuera ahora no depende de nosotros, solo el APOYO social al cumplir con el aislamiento preventivo (quedarse en casa, y salir, solo si es absolutamente necesario y con todo el equipo de protección posible), con iniciativas de apoyo a los que están en primera línea de contención y atención (trabajadores de salud, bomberos, cruz roja y policía) y hacer nuestra parte en la segunda línea de contención (con quienes nos relacionamos en casa), y en nuestras redes, de forma responsable.

Aprendizaje, des-aprendizaje y reaprendizaje, a partir del afrontamiento de la crisis y las oportunidades de adaptación que se generan, parafraseando al psicólogo, psicoanalista y psiquiatra austriaco, Leopoldo Bellak, el proceso de aprendizaje, des-aprendizaje y re-aprendizaje implica una modificación directa y a corto plazo de nuestros anteriores paradigmas conductuales y existenciales. (Bellak & Small, 2004)

Lo afirmado con anterioridad, se explica por medio de los siguientes cuestionamientos: ¿No se imaginan cuantas personas han desacelerado su ritmo de vida (casi neurótico, en algunos casos) y han evitado infartos o derrames (accidentes cerebro-vasculares), por la reducción del ritmo laboral frenético, y por evitar las tensiones producto de ir y venir a sus labores o lugares de estudio, día, a día, teniendo la oportunidad de COMPARTIR, en familia, y no solo luchar por producir y cumplir con las metas laborales y económicas…

¿Ni se imaginan, tampoco las oportunidades de auto-formación que pudieron surgir en personas que tuvieron la posibilidad de estar frente a una computadora, al encarar cursos formativos en su área de experiencia, o al capacitarse en áreas completamente diferentes a las que tradicionalmente abordan? Y sí, claro, también es necesario reconocer que el país aún no abandona el paradigma tanto laboral como académico que “cantidad es mejor que calidad” el cual ha generado una sobrecarga laboral (aunque sea home office, u oficina en casa) o de tareas para los estudiantes de los niveles primario, diversificado y universitario, que no necesariamente incidirá en una población cognitivamente más capaz o de una empresa más competitiva.

Otra área de oportunidad que es necesario abordar es el desarrollo de una nueva conciencia psico-ecológica, al haber experimentado en carne propia la posible recuperación paulatina del contacto con la naturaleza básica que co-existe, día a día con los seres humanos, ya que por la reducción de la actividad es evidente una reducción de los niveles de contaminación, y, por lo menos en el contexto urbano, una experiencia de mayor proximidad con aves, y en el interior del país, una mayor proximidad de especies animales locales, y una posible reducción de la polución en las fuentes de agua natural, aunque es abrumadora la cantidad de personas que aún en el 2020 subsisten sin el servicio de agua potable.

Mucho se habla sobre las crisis como fuentes generadoras de creatividad y de áreas de oportunidad y desarrollo futuro, aunque para Latinoamérica, el estado de crisis es casi un estado perenne, donde el re-inventarse cada cierto tiempo es parte de la ecuación socioeconómica, debido al ambiente imperante de corrupción e inequidad social…Y por lo mismo ya hay una tendencia clara, a seguir luchando no importa lo que pase alrededor…La economía se verá afectada, claro que sí, pero no más que en anteriores ocasiones y por diferentes causas… El ser humano ha salido delante de crisis tras crisis económica, y la esperanza está puesta en que la crisis por la covid-19 no será ni la última ni la peor.

Y al país no le tocará más que aprender, desaprender y reaprender, y, por lo tanto, rehabilitar. Rehabilitar será marchar hacia delante y “recuperar la esperanza”.

Fotografía de Fernando Chuy

Y por lo mismo: ¿No se han preguntado cuántas personas tendrán la oportunidad de desarrollar autoconocimiento, al cuestionarse seriamente el valor de la vida, y la posibilidad de morir, y así desarrollarán una visión más clara de lo que quiere y hacia dónde quieren ir? Es decir, encontrarán el sentido de su existencia… Ya lo decía el neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco Viktor Frankl, sobreviviente a varios campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, en un libro escrito en 1946, “… Y yo me atrevería a decir que no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene un sentido. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”.

Entonces:

…no importando que tan oscuro pueda parecer el panorama que se avecine, enfatizando en la premisa que todas nuestras necesidades, pasiones y objetivos existenciales están en nuestro interior, pero también, al asociarnos con los demás, con los otros, establecemos puentes motivacionales comunes, y ya será cuestión de cada quien encontrar donde yace ese “porque” motivador, ese propósito personal para mantenerse firme, positivo o motivado,

…en esos bellos ojos de nuestra pareja, que ya estaba olvidando por el fantasma de la rutina y la convivencia diaria superficial, y así vivir desde la motivación del amor,

… en la mirada amorosa de una hija o un hijo, quienes son felices de abrazar, jugar, oír o besar y ver a su padre o madre, quienes luchan por que la familia salga adelante, y así seguir cultivando la motivación por el amor

…o en la objetividad necesaria para darse cuenta que la relación que se mantiene es superficial y ya se agotaron todas las instancias necesarias, y ya solo una separación madura es la opción que menos daño causaría…

…en el esfuerzo necesario para finalizar esa tesis o realizar ese examen para obtener un título universitario en esa área profesional que siempre le ha apasionado…

…en el esfuerzo necesario por iniciar un negocio o prestar un servicio propio, con esa idea o esa ilusión que ha estado archivada dentro de nuestra carpeta de pendientes, porque nuestro miedo ante el emprendimiento es más grande que nuestra convicción o necesidad para realizarlo …

…o de continuar la lucha emprendida por las personas que menos tienen, desde una postura social, echando a andar nuevas estrategias profesionales para incidir de forma positiva en nuestro contexto político-social, y, posiblemente, ayudar a otros a encontrar sentido en su propia existencia…

… o en componer esa canción, o escribir ese poema, o pintar ese cuadro, o diseñar esa coreografía, o escribir ese guion que ha tenido guardado en su mente y en su emocionalidad durante tantos años, y que espera salir a la luz de los demás, como parte de un lenguaje propio, guardado, por muchos años…

Cada quién decide su porqué, y cada quien, si aplica las medidas de prevención necesarias, encontrará al final de la crisis por la covid-19 una oportunidad de crecimiento personal y afrontamiento ante el nuevo panorama vivencial y económico. Cada quien decide re-hacer, re-aprender y re-habilitar, y de cierto modo, re-nacer…

 

Referencias bibliográficas

Bellak, L., & Small, L. (2004). Psicoterapia breve y de emergencia (2a. Edición 9a. Reimpresión ed.).

(M. G. Garza, Trad.) México D.F., D.F., México: Pax México.

OPS/OMS. Organización Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud. (14 de 04 de

2020). PAHO.org. Recuperado el 14 de 04 de 2020, de PAHO.org:

https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2009/Pandemia%20de%20influenza%20y%20Sa

lud%20mental%20Esp.pdf

OPS/OMS. Organización Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud. (12 de 03 de

2020). PAHO.org. Recuperado el 14 de 04 de 2020, de PAHO.org:

https://www.paho.org/es/file/60862/download?token=jy-TqZW6

UNODC. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. (09 de 04 de 2020).

UNODC.org. Recuperado el 09 de 04 de 2020, de UNODC.org:

https://www.unodc.org/documents/ropan/2020/COVID19_Infographic_Spanish_version_f

inal.pdf

 

 

 

 

 

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