El anti-periodismo nuestro de todos los días

PERIODISMO, se debe escribir con mayúsculas para simbolizar que no se habla de personas regulares, no se habla de cualquier hija de vecina sin principios, sin ideología (cualquiera que ésta sea), ser periodista no es acarrear información para que un “Editor” escriba una nota a la medida del medio informativo, ser periodista no es tomar fotografías que oculten la información que al empresario le molesta.

El fotoperiodista Herlindo Zet intercambia golpes con un pandillero luego de que este lo atacara primero para evitar que tomara fotografías, ciudad de Guatemala 2006. Fotografía Rodrigo Abd

Se buscan periodistas con la honestidad como estandarte, que se nieguen rabiosamente a escribir lo que desee el jefe de información, que odien lo que termina siendo su nota en el periódico, en la transmisión radial, en las redes sociales, se buscan periodistas que les apasione sacar a relucir la verdad de los hechos, de señalar y evidenciar lo que a este país lo hace ser una tragedia, la corrupción, la mentira, el crimen, el odio.

Cuando estudié periodismo en la Universidad de San Carlos era un idealista, quería transformar la realidad con mis notas, reportajes e investigaciones; tenía tanto interés en ser periodista que durante el segundo año de la carrera me contrató una agencia de noticias, de allí pasé a un moribundo medio “de los grades” y de allí a un medio corporativo muy popular en la época, igual de rápido me decepcioné del “periodismo” guatemalteco, te ordenaban a quién entrevistar y a quién no; la “buena” información dependía de la decisión de un calvo jefe de información que a su vez era mi catedrático en la universidad, ese engreído catedrático terminó en un triste puesto de relacionista público de una empresa de energía eléctrica que le roba a la población, seguro ganó mucho dinero, pero perdió mucha testosterona.

Los colegas reporteros en la fuente del congreso en su mayoría terminaron siendo funcionarios públicos con un vergonzante papel de fotógrafos y relacionistas de dependencias del Estado o de alguna figura política, no puedo sentir más que vergüenza ajena cuando veo a esos periodistas con uniformes de alguna dependencia estatal.  El argumento “tengo que alimentar a mi familia” se vuelve un dulce y tierno eufemismo para la cobardía y el acomodamiento.

No soy mejor ni peor periodista (y persona) por no hacer lo que ellos y ellas hicieron, solamente soy alguien que antepone la dignidad de mi profesión a un salario mensual. Hoy no he viajado al extranjero a estudiar, ni he tenido grandes salarios estatales, nunca he tenido estabilidad económica, sin embargo, me siento solvente y libre para escribir sobre el periodismo que se hace en este país, (si a eso se le puede llamar periodismo) y sobre los “periodistas” que pululan asquerosamente en las dependencias del Estado.

Vulgar y antiético, anti periodismo es lo que se hace en Guatemala, desde el vulgar Peladero, hasta las vergonzosas transmisiones de Noti7 y Telediario, pasando por los baños de pureza que se da Prensa Libre y Emisoras Unidas, dos medios ultraconservadores que evitan a toda costa la crítica y el abordaje de problemas estructurales del país, pero se limitan a “maquillar” la realidad y ser solapados relacionistas públicos de los criminales de turno, es decir de las autoridades de gobierno y se atreven a autonombrarse profesionales de la información.

La estupidez de los guatemaltecos al elegir autoridades gubernamentales, sumado a las órdenes que dan los pastores evangélicos a sus feligreses de votar por el peor de los candidatos presidenciales, nos ha llevado a presenciar lo que sufrió Sonny Figueroa, periodista investigativo, al ser asaltado, acosado, violentado y finalmente apresado por la guardia presidencial y altos mandos policiales.

Sonny Figueroa (derecha) recuperó su libertad luego que el juez dictó falta de mérito.

En Guatemala no hay periodismo y el poco que existe es reprimido y ajusticiado. Mucha responsabilidad tienen las empresas de noticias (que no medios de información) y las universidades por supuesto; en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC, un rey feo hace de director para enfrentar una debacle de la Ciencias, una batalla desde ya perdida cuando un rey feo venido a menos finge ser director.

Pero ante todo, nosotros y nosotras que formamos a nuestros hijos e hijas, tenemos harta responsabilidad, los formamos con el fin único de conseguir un salario a fin de mes, eso es importante y vital, las condiciones laborales de los periodistas también deben mejorar, pero sin que ese sea el fin único por hacer la labor periodística, ser periodista, es ser ante todo y ante cualquier cosa fiel a uno mismo, a lo que creés justo y bueno para la colectividad en donde te desempeñás como ser humano, en donde te tocó ser periodista.

Hacer periodismo ante todo es ir en contra de todos y todo con el firme propósito de escribir la verdad, no lo que los funcionarios y jefes de información dicen que es la verdad, hacer periodismo es romperte el alma todos los días porque tu nota diga lo que en verdad el periodista vio, sintió y vivió. Ser periodista es ser valiente y no un huele braguetas que cada fin de mes extiende agradecida la mano para recibir un cheque como premio a tu mediocridad.

Fotografía de Esbin García


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