El placer de un buen trago

Lo que a mí me gusta de las cantinas en ciudad de Guatemala es esa fragilidad con la que se rompe la tranquilidad de lo cotidiano, si hay algo que abunda en esos tugurios son los tipos con ganas de cantar una canción que los haga sentir queso de pita en tortilla de comal. Algo que también se encuentra sin necesidad de buscar mucho son pijazos y vaya usted a buscarle razón…

Fotografía de Marvin Narciso

¡Yo soy guerrillero! gritó don Lucas un día, ya cuando la cantina estaba medio seca, yo pues, esperando que no lo descontaran me acerqué para ver qué le decían unos señores con aspecto militar, cuando lo cuestionaron por su clamor anterior; don Lucas engallado y con el mismo tono de voz, recitó: Yo soy de apellido Guerrero de allá de oriente si hay alguien aquí que sea paisano que por lo menos me invite un trago. Los hombres de gorras con la bandera de los USA y las botas picudas se rieron del míster y que le compraron un su Predilecto.

Antes a las discos, me dijo doña Clotilde, iba uno a echar el dancin, pero mire hoy, alrededor de las mesas pasan los patojos chupando y haciendo como que bailan y no mueven más que la trompa va de presumirle a las patojas los carros de los tatas como que sí a las muchachas les interesara el carro (algunas hay interesadas) pero qué feo que hoy si usted no se echa la cervecita no va hacer nada a la disco, pues no hay ni pista de baile y todo oscuro usté, ni mierda se mira, por ello está mejor aquí, cuando ponen un cumbión o una de Leo Dan de esas moviditas, pues rompe la pista uno con algún descosido que este mal parado por ahí.

A Jossué le dicen Alka-Seltzer, una gotita de guaro le ponés y ¡Uff!, se le sube el hámster a la cabeza y empieza que quiere verguiar a medio mundo solo porque cuando era pequeño su papá lo metió a estudiar karate. Se cree el Jean-Claude Van Damme de la zona 1, pero aquí ha venido gente que le baja las revoluciones al chilazo

Las chavas de la esquina… esas si no hablan nada, vienen siempre las cuatro. Son risas entre ellas y cuando el mesero llega todas fruncen el ceño, no se levantan a poner música, y siempre van de dos en dos al baño, lo que sí es que son clientas, aunque si no está esa mesa en la que siempre se sientan se van la mierda

A mí siempre me pregunta más de alguien ¿Qué putas hacés aquí vos muchacho? Yo les contesto siempre lo mismo a todos, uno puede comprar guaro en La Torre o en cualquier tienda, pero cuando uno ya se siente parte de este hermoso cuadro, ya hasta cheles da traicionar la cantina, no vaya a hacer que un día el dueño se decida a tomar una foto de los fieles y uno no vaya a estar, más por eso vengo. No vayan a creer ustedes que es por el placer de echarme un buen trago.

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