Geometría de la geopolítica yanqui en Centroamérica

La política estadounidense hacia el Triángulo Norte de Centroamérica (TNCA), así como al resto de Latinoamérica, ha tenido altas y bajas durante el dominio imperial de más de un siglo, pero el recurso del uso del garrote o la zanahoria ha mantenido su esencia y con estos han amaestrado a sus perros falderos de turno: presidentes chafarotes, civiles o empresarios.

Fotografía de Esteban Biba

En ese juego disuasivo los gringos también necesitan contrapartes serviles, porque los amos del norte y sus lacayos ganan en dicha relación bipartita: el norte proporciona asistencia técnica, financiera, militar, bendice a los candidatos de la derecha que luego serán sus presidentes títeres. A cambio los norteamericanos instalan sus bases militares en el patio trasero y entrenan en sus academias militares a los ejércitos genocidas de sus banana republics para que contengan los movimientos sociales progresistas. Los gringos también proporcionan su mercado al empresariado cavernario que aporta al PIB del TNCA una ínfima cantidad en comparación con las remesas enviadas por los centroamericanos radicados en estados unidos (eua). Ese modelo democrático made in usa creó un estatus cómodo en el que apropiarse, legal e ilegalmente, de millones de dólares del erario dio origen a los actuales sectores oscuros de poder: chafas narcos, políticos corruptos, magistrados cooptados, empresarios que aumentan sus fortunas como contratistas del Estado y evasores de impuestos. En este paraíso de impunidad han surgido otros impresentables que también reclaman su cuota de gobernanza: líderes de iglesias evangélicas, barones de la droga y capos del crimen organizado. La hegemonía de estos sectores nefastos en el TNCA provocó el surgimiento de narcogobiernos (como los actuales en Honduras y Guatemala) y narcoempresarios, que ahora incomodan a las administraciones gringas, no porque hayan dejado de serles inútiles, sino porque comenzaron a afectar su seguridad nacional.

En ese escenario se enmarca la reciente visita de la delegación imperial, encabezada por ricardo zúñiga, enviado especial de la administración biden para el TNCA, que trajo bajo el brazo una zanahoria y un rollo de millones de dólares para ser invertidos en el TNCA para que miles de centroamericanos no vayan a afear disneylandia. Los estadounidenses tienen el dilema de quién les administrará esas cantidades exorbitantes, pues los administradores serán los mismos ladrones de siempre: políticos, presidentes, chafarotes y empresarios corruptos. Ahora los gringos están debilitados geopolíticamente en su patio trasero: les respira en la nuca el enorme mercado chino; Costa Rica entabló hace unos años relaciones comerciales y diplomáticas con esa nación asiática; Nicaragua mira más hacia Rusia, Cuba y Venezuela; hasta el cipote de bukele desairó a la comitiva imperial que se reunió en El Salvador con diversos sectores; el cipote se envalentonó porque su partido recién ganó mayoritariamente las alcaldías del país y obtuvo mayoría absoluta en el parlamente chero. Esa afrenta del milenial a sus amos puede salirle cara. Ahora los gringos han inventado modalidades de golpes de Estado blandos o revoluciones de colores que movilizan a millones de ciudadanos que hasta botan gobiernos corruptos pero mantienen las estructuras corruptas de los mismos. Para ello no importa si en el norte gobiernan demócratas o republicanos: si deben deponer a quien se salga de la bacinica imperial, lo harán. El demócrata barack obama patrocinó el golpe de Estado contra el gobierno legítimo de Manuel Zelaya en Honduras; depusieron a Dilma Roussef en Brasil y encarcelaron a Lula da Silva con la complicidad de un sistema cooptado de justicia de ese país sudamericano. Tanto republicanos como demócratas han fracasado en deponer por la fuerza a los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua y de ahí la necesidad de retomar la opción por la zanahoria en la administración de biden.

Soldados del ejército de Guatemala, garrote en mano, “persuaden” a migrantes hondureños para que abandonen la idea del sueño americano. Fotografía de Esteban Biba

IN$OMNIO GRINGO

De modo que la migración, el terrorismo, el narcotráfico, el avance de gobiernos progresistas en sus banana republics, son las grandes preocupaciones actuales estadounidenses, puesto que tocan a su puerta, especialmente la inmigración con características de crisis humanitaria, desde hace una década. A regañadientes aceptaron que haber creado y patrocinado en el istmo a políticos, empresarios y chafarotes corruptos, además de genocidas, ahora les representa incomodidad y gasto extra a su gigantesco presupuesto de billones de dólares. Ahora recurren a una pieza desgastada e inoperante, equivalente a la alianza para el progreso de los años 60: la cooperación e inversión para que gobiernos y empresarios corruptos echen a andar proyectos generadores de empleos que eviten la migración de miles y miles de mojarras en búsqueda del sueño americano. Fracasarán porque su mon$truo made in usa ha prosperado en el Triángulo Norte de Centroamérica, gracias a ese sistema corrupto que les ha permitido acumular sus enormes riquezas que ahora entroncan con recursos millonarios del narcotráfico y de militares enriquecidos al amparo de la contrainsurgencia.

Uno de los ejes de la política de seguridad nacional de los gringos se basa en protegerse supuestamente del narcotráfico, que en el fondo les beneficia en varios aspectos. Las drogas son paliativos para sus millones de ciudadanos alienados que deben sobrellevar el ritmo que les impone un modo de vida consumistas, superficial, depresivo, idiotizado y de espectáculo. Les conviene el narcotráfico pero en dosis graduadas: la saturación les perjudica. De allí que exista la paradoja colombiana, asentando numerosas bases militares norteamericanas en el país que más produce cocaína para nutrir al mercado de inhaladores estadounidenses. Es el mismo caso para la inmigración legal o indocumentada: son su mano de obra barata, necesaria —siempre y cuando sea dosificada–, que permite a su economía crecer vigorosamente y competir con Europa y el mundo a cambio del modo de vida miserable de los inmigrantes, que con sacrificios envían millones de dólares en remesas al TNCA.

De modo que cuando la delegación gringa, encabezada por ricardo zúñiga, visitó el Triángulo Norte de Centroamérica, corroboró que se trata del mismo círculo vicioso de pobreza, corrupción, impunidad empresarial, política y chafarotesca, que los gringos crearon, patrocinaron y aplaudieron durante décadas y ahora les estalla en la mera jeta con la crisis humanitaria de la migración de miles de hermanos hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, víctimas de los esperpentos del TNCA made in usa.

Fotografía de Esteban Biba

 

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