La que es… vuelve

Fotografía de Fernando Chuy

Con diente de oro y minifalda volvió como candidata a la presidencia de aquella banana republic, con la venia de sus amos yankis, inscrita ilegalmente por una corte de constitucionalidad cortesana y financiada millonariamente por los empresarios del país. Fue anunciada como nunca en gigantografías, paredes, mupis, afiches, gorros, playeras, llaveros y a lo largo de los rollos de papel de baño; mientras la tv, radio y prensa escrita de la burguesiaoligarquía transmitían farandulescamente, en horario telenovelero, los pormenores de cada una de las bodas de la candidata de marras. Circulaba un spot de tv con fondo musical de mi “¡Mi país¡” donde ella bebía pecsi junto a un trovador light a quien la candidata recondecoraba con otra orden del quetzal.

El noble pueblo, sabio y mierda que era: le inventó un eslogan machista: “La que es puta vuelve y con más ganas” pues no le perdonaban haber tenido cinco maridos durante su larga vida promiscua e incestuosa y hubo quienes fueron más crueles pues agregaron a su canto de guerra universitario la tonadilla: “¡Hija de generalilloputilla!” Los pastores de las iglesias evangélicas desmentían aquella campaña negra gesticulando a gritos desde los púlpitos que la sagrada escritura mencionaba a un varón bendito que había defendido a una ramera y aprovechaban para solicitar a su feligresía más diezmo para financiar la campaña de la candidata de dios. Fue en vano: una turba enardecida de misóginos la capturó violentamente en uno de sus mítines y, biblias en mano, le increparon a gritos su vida lujuriosa con sus cinco maridos (más sus caseros) y su incapacidad, por ser mujer, para gobernar la banana republic. Solo la anciana partera de aquel pueblo lejano abogó por ella al imponerse con su santa voz octogenaria: ¡Quien de entre ustedes se encuentre fuera de pecado que arroje la primera piedra! La multitud comenzó a dispersarse avergonzada, taciturna, cabizbaja y apretando furiosamente la piedra justiciera con su mano derecha: ¡Gracias por respetar los derechos humanos de esta pobre fémina! Entonces la multitud regresó enardecida a lapidar a la anciana, quien fue arrastrada por todo el pueblo y quemada, aún moribunda, frente a la Procuraduría de los Derechos Humanos.

Entonces la candidata regresó triunfal ¡Bendiciendo a Guatemala! y agregando a su oferta electoral que en su gobierno de mano dura, ni de corructos ni lagrones, mandaría fusilar a quienes defendieran los derechos humanos. Millones y millones y millones votaron aquel domingo de resurrección por la hija putativa del ejército caca (cobarde, apátrida, corrupto y asesino): marcando en la papeleta una equis sobre su rostro fotogénico en el que brillaban su diente de oro, sus negros ojos satánicos y su boina camuflajeada. 

Nota del editor: Cuento inédito de Juan Sagüí a incluirse en su próximo libro “El colibrión y la última profe$ía de Juan El Autista”.