Leticia Hurtado: “Se está perdiendo el compromiso social de los universitarios”

Leticia Hurtado es coordinadora del Doctorado en Investigación en Educación del Centro Universitario de Occidente CUNOC. Trabajó para la USAC impartiendo clases durante 37 años. 

Fotografía de Lando Calrissian

Durante una reunión organizada por la División de Desarrollo Académico en la cátedra de docencia, Hurtado compartió las tendencias reinantes en la formación docente. Tras su intervención conversé con ella.

¿Cuál es el panorama de la educación superior actual?

Hay una problemática que todas las instituciones de educación superior están atravesando a nivel general: Cuando las cosas son impuestas por organismos internacionales que financian proyectos, ellos hacen préstamos y siempre condicionan a las instituciones para que hagan su accionar en función de sus propios objetivos e intereses, pero nunca en función de la propia institución.

Creo que la Universidad de San Carlos ha caído en esa trampa al obedecer los criterios que dictan los organismos internacionales, ellos quieren señalar cómo debe ser la educación superior. Han puesto estándares de calidad, quieren homogenizar la educación superior. Quieren decir qué se puede hacer y qué no. 

¿Podrías citar un ejemplo?

Ahora con el boom del emprendimiento están propiciando y empujando mucho la actividad en el aula universitaria. Incentivan a los estudiantes a que sean emprendedores, empresarios que produzcan, que sean agentes más ligados a un proyecto capitalista, y menos identificados a un compromiso social.

La Universidad de San Carlos siempre se ha identificado con el compromiso social y su estructura jurídica lo define así: El fin fundamental a parte de difundir la cultura, es la docencia, la investigación y la extensión amarradas al compromiso social, la USAC no debe olvidar eso. Pero cuando se empujan proyectos que van dedicados a obedecer a otras instituciones se desnaturaliza la profesión. Ahora se está hablando del emprendimiento, el coaching, o sea como ser mejores conductores de procesos administrativos ligados con el mercadeo, con la oferta, con la demanda, con todo lo del neoliberalismo.

 

¿Cuáles son los peligros de ese cambio de enfoque hacia el emprendedurismo?

El problema es la desnaturalización del principio fundamental de la Universidad: El compromiso social. Estamos viendo a nuestra sociedad desgarrándose. Nosotros estamos preocupados por otras cosas, y dejamos a un lado todo lo que pasa en el país. Hay corrupción en todos los niveles, y nosotros no hacemos nada. La pobreza está cada vez más profunda.

Todo lo relacionado a salud, educación, empleo digno. Esas son las cosas que deben preocupar a la USAC pero cuando se enfoca y se voltea la mirada para otras cosas, nos olvidamos de todo, esto es como una cortina de humo. Se están dejando de ver las cosas fundamentales y de carácter urgente. Esa es la preocupación, por eso veo ese peligro, cuando los profesionales de la San Carlos estén enfocados en el mercado de producción, se van a olvidar del compromiso social que tienen.

Los compromisos sociales no se basan solo en proponer, hay que hacer las cosas con los estudiantes. Ya como profesionales, la historia nos ha demostrado que olvidan el compromiso hipocrático, el de graduación, y el juramento universitario de ayudar, y se van a hacer plata. Por eso estando en las aulas universitarias es tiempo para hacer algo con ellos, pero si la universidad no empuja esta situación, se desnaturaliza el compromiso.  Otra cosa que hace mucho daño es la politización de los procesos, con esto se pierde el objetivo, es triste reconocerlo pero si pasa.

 

¿Cuáles son los principales vicios de la docencia universitaria?

Lo principal es reivindicar la labor docente. Es generalizado que se ha tomado como actividad de segunda, primero hay que cumplir con el bufete, la clínica o la oficina. Si alcanzo a dar clases, lo trataré de hacer. No hay una identificación con la San Carlos. No existe esa actitud ética, esa satisfacción de recibir el pago con la satisfacción de haber cumplido un deber. Sentir el aporte. 

El que llega a dar la clase, sale y se olvida. Solo llega, hace y se va. Hay un problema de actitud docente.

Fotografía de Javier Herrera

Cuando los estudiantes de este tipo de catedráticos se gradúan replican los mismos vicios, y estos se multiplican, lo que veo en la docencia universitaria, aclaro no todos son así. Hay docentes extraordinarios, mentes brillantes que merecen mi respeto, yo no llego a tocar o ser digna de pararme en donde muchos de ellos han estado, porque han aportado mucho a la sociedad. Pero hace muchos años ese tipo de aportes y de personas casi no se dan. Se  ha perdido el deseo de hacer cosas diferentes. Para ser un buen docente no se necesita mucho, se necesita compromiso de prepararse, es necesario impulsar muchos cursos de auto gestión del aprendizaje, a veces estos cursos son mínimos, y hacen un poco para aportar a todo lo que uno hace como docente, estos son pequeños oasis dentro del mar de angustias en la docencia.

¿Cuáles son sus proyecciones a mediano plazo?

Esta situación no es algo irreconciliable, algo que ya no se puede reparar, basta con que empujemos procesos diferentes y las cosas van a ser diferentes. Si se siguen haciendo las mismas cosas de siempre los resultados serán los mismos. Hay criterios que dicen que las instituciones cambian a la personas, cuando las instituciones se desnaturalizan, desnaturalizan a las personas. Pero también existe la posibilidad de que el ser humano cambie, se transforme, sea una persona ética y comprometida y generar cambios desde abajo. Los cambios más significativos de las sociedades vienen de abajo, no han sido impuestas,  han emergido y han sido propuestas de las propias interacciones y correlaciones que hay en la sociedad.

¿Cuál es el motor necesario para estos cambios?

Los docentes tienen que prepararse, pero esto no significa aprender la catedra, la materia, aprender la clase de hoy e ir a recitarla. Eso no es aprendizaje. El docente debe tener un aprendizaje integral. No existe la completud, nadie en el mundo ha podido hacer cosa semejante, pero sí existe la posibilidad de hacer un aprendizaje transdisciplinario donde converja todo, por ejemplo, sobre el tema de la célula, este puede ser enseñado desde la biología. Pero tiene implicaciones sociales, políticas, sociológicas, antropológicas, biomédicas. La célula puede ser una serie de conocimientos multidisciplinarios que el docente debe saber para hacer una integración del conocimiento, esto es necesario para cualquier materia y docente.

Entonces… ¿Cómo ves el proceso de enseñanza-aprendizaje en la universidad?

A mí como cualquier otro trabajador de la USAC, siempre me ha preocupado mucho el proceso de formación de los estudiantes, pero eso deviene de una serie de cuestiones; la docencia es fundamental, pero no la docencia de cátedra, de dar clases.

Sino la docencia entendida como un sistema integral en donde confluya la investigación, la docencia y la extensión. Porque estos no son feudos, cuestiones separadas. Lamentablemente la misma estructura administrativa de la Universidad de San Carlos, por su misma tradición napoleónica, ha desmembrado algunas cuestiones que deben de estar unidas.

Se habla de la docencia como una actividad independiente de la investigación y la extensión. La docencia se nutre un poco de la investigación pero no con una visión institucionalizada. Cuando no se hace de esta manera si se quiere se investiga y si no, pues no.

Yo traigo una propuesta que está basada en la integración para la formación docente, de la investigación y la extensión. Los docentes esperan una formación técnica, pero no es necesario que se formen solo desde Ahí. Ellos quieren recibir una formación sobre cómo hacer los planes basada en competencias, hacer pruebas objetivas, cómo dar clases, eso espera el docente que le enseñen, pero eso no es formación.

El docente en su cátedra debe ser capaz de producir conocimiento a través de investigaciones y publicaciones, capaz de compartir con la sociedad el producto de esas investigaciones, debe ser una persona que busque transformar el estado de las cosas. Que exista una interrelación entre docencia, investigación y extensión. Que todos los docentes tengan una visión integral del quehacer de la Universidad.  Desde los cursos de áreas básicas se puede hacer extensión, los estudiantes pueden realizar una diversidad de actividades dentro de la catedra como método de aprendizaje sin importar la materia.

*Esta entrevista fue realizada en 2017, pero por circunstancias diversas no había visto la luz. A pesar del tiempo creemos que la conversación se mantiene vigente ante la coyuntura actual; la toma de las instalaciones de la USAC y las peticiones justas de los trabajadores, catedráticos y estudiantes que buscan la democratización y calidad de la educación pública superior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *