Los tambores de la jungla

Desde primeras horas, los medios tradicionales de comunicación desplegarán unidades móviles para la cobertura de los “desfiles patrios” del 15 de septiembre, ¿el objetivo?: “Mostrar el fervor del pueblo catracho en el aniversario de la independencia centroamericana”, ¿el verdadero objetivo?: hacer tomas de las palillonas (muchacha con vestido militar de fantasía) más atractivas físicamente y llevar un día después a la sala de redacción a la que consideren la “más bella” para hacerle una “entrevista exclusiva”.

Seguro le preguntarán a la muchacha qué estudia, dónde vive, datos sobre su familia, cuál es su comida favorita, su música preferida, qué planea estudiar en la universidad, etcétera, etcétera, hasta que se sienta cómoda y poderle preguntar si tiene novio. Al margen de eso, los canales difundirán en sus redes sociales el video donde muestren más piernas de otras adolescentes y los diarios harán un desplegado de al menos 10 páginas sobre su cobertura; quizás algunos le titularán “Edición Especial Fiestas Patrias”, pero todos, todos, todos, exhibirán los atributos físicos de las muchachas.

La consolidación de un país, los ideales libertarios y la persecución de un sueño común, han sido sustituidos por deseos carnales. Eso jamás permitirá legar una patria a las generaciones venideras. Para muchos compatriotas, el 15 de septiembre tan sólo simboliza un despliegue de soberbia militar (descenso de paracaidistas, exhibición de tanques y tropas y el vuelo de los F5, que fueron reparados a un costo de 209 millones de dólares), o buscar un lugar desde tempranas horas para observar a las adolescentes.

Y para algunos estudiantes es sólo un motivo para aparecer en televisión, o la promesa de obtener puntos que de otra manera no podrían lograr. Eso nunca será hacer patria. La noción de “independencia” se remite al Estado que no depende ni es tributario de otro. Este concepto político surge —irónicamente— en Estados Unidos, cuando en 1776 presentase su declaración de independencia. A partir de entonces, otros países respondieron al colonialismo europeo a través de sus declaraciones de independencia, que solían ser el fruto de procesos muy complejos. Pero antes de alcanzar la independencia, las colonias debían librar guerras o construir revoluciones. Sólo por acción de la fuerza los invasores cedían el poder a los pueblos.

En la actualidad, la independencia política es una realidad en la mayoría de países, sin embargo, quedan algunos territorios en conflicto. Al margen de eso, la independencia económica y la independencia cultural son tan sólo simbólicas, ya que las naciones poderosas imponen sus condiciones al resto. Mientras, los colegios seguirán desfilando año tras año y las miradas lascivas seguirán esperando por las adolescentes, mientras los ideales de unidad, fraternidad e igualdad se seguirán hundiendo al son de los tambores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *