Luchando contra la mediocridad del gobierno desde frentes insospechados

En las tragedias más recientes y de gran magnitud que ha tenido que enfrentar el país, ha sido el pueblo, con acciones concretas e inmediatas, el que ha salido al rescate de las víctimas.

Fotografía de Fernando Chuy

Los funcionarios públicos han demostrado constantemente su inoperancia ante la pandemia del Covid-19: un sistema de salud colapsado sin equipos de protección e insumos para atender la emergencia, y una deuda millonaria supuestamente con el fin de enfrentar al coronavirus, pero que hasta el momento solo ha beneficiado al sector empresarial.

Si has sido incauto y te tragaste que sos lo más importante en la vida de Ratattei, acá va el vergazo, debés saber que todas las leyes que se necesitaban para hacer transas de corrupción y beneficios a empresarios se aprobaron con premura, pero se necesitaron más de 40 días para aprobar el decreto 15-2020 para prohibir el corte de servicios básicos mientras dure la emergencia, y no fue él quien lo publicó sino el Congreso.

Realmente han sido muy pocos los beneficiados con las ayudas que prometió el gobierno, en comparación con la cantidad de población vulnerable que tiene el país, hay protestas de ciudadanos por falta de trabajo y comida, también de pacientes y personal médico que reclaman por las deficiencias de los centros de atención, agregado a esto, existe una serie de acciones estúpidas, como el cierre total e inesperado que provocó la pérdida de frutas y verduras en numerosos mercados, el colmo en una Guatemala con altos índices de desnutrición. Cada día aumentan los casos y se deshumaniza más a los afectados y víctimas, convirtiéndolos en simples números, como dijo el propio presidente en una de sus conferencias más recientes “Ya nos estamos acostumbrando”. Solo podemos esperar el peor de los escenarios.

Fotografía expropiada a PL

No se puede esperar nada bueno del gobierno, mucho menos sector empresarial

Como dice la voz popular “es en los momentos difíciles cuando se conoce de verdad a las personas”, si aplicamos esa frase a los gobiernos y al sector empresarial de Guatemala, podemos confirmar sin temor a equivocarnos que son una mierda. Siempre se aprovechan de las crisis nacionales para tomar una buena tajada del pastel.

Un grupo de empresaurios, aprovechándose de la emotividad de los guatemaltecos, ha lanzado una iniciativa típica de su estirpe, de esas que buscan sacar ventaja de la situación: se hacen publicidad y piden donaciones a la misma gente, para que ellos puedan brindar ayuda a los más necesitados, saludando con sombrero ajeno, a la vez que deducen sus impuestos con el proyecto: “el amor en caja”.

Cada desastre natural, o crisis siempre es aprovechado por el gobernante de turno para decretar estados de excepción, justificados en la calamidad, pero con la finalidad de realizar compras sin transparencia y sin candados, el objetivo real es generar transas, que aprovechan los politiqueros y empresarios basuras, a los que no les importa jugar con la vida y la tragedia de la gente.

Fotografía de Simone Dalmasso

Hagamos un breve recuento

El 7 de noviembre del 2012, siete departamentos del occidente fueron afectados por un terremoto que dejó casi medio centenar de muertos y miles de damnificados, durante el gobierno del general Otto Pérez Molina.

Ottío prometió trabajar fuertemente por la reconstrucción de las ciudades afectadas, sin embargo, una investigación hecha por la desaparecida CICIG y el Ministerio Público demostró que en ese momento utilizaron el Estado de Calamidad para adjudicar obra gris a su conveniencia con el objetivo de cobrar sobornos y enriquecerse de forma ilícita.

En 2015, en el breve lapso que nos tocó soportar a Maldonado Aguirre como presidente, el 1 de octubre, un alud generó un promedio de 600 desaparecidos, 30 muertos, 34 heridos y 65 refugiados en la colonia El Cambray II, Santa Catarina Pinula. Según dio a conocer la CONRED, desde 2008 se conocía el riesgo en este sitio, no obstante, el Estado le falló como es costumbre a la gente, y fue la solidaridad ciudadana la que en este caso se desbordó para generar ayuda, mientras que el mismo gobierno metió maquinaria pesada para retirar escombros pasando encima de personas que estaban soterradas. Los pocos sobrevivientes quedaron en el olvido. 

Luego, el 3 de junio de 2018, Guatemala tuvo que afrontar la tragedia del volcán de Fuego, durante el gobierno del untado Jimmy Mierdales, quién falló al no evacuar a las familias que habitaban en las faldas del volcán, provocando la muerte de alrededor de 300 personas. Es importante resaltar que Mierdales, llegó al poder con el FCN, partido creado por militares retirados.

Así trató la crisis del volcán: bloqueó la ayuda de otros países, y la de los guatemaltecos, su esposa incluso armó bolsas con la ayuda de la gente etiquetándola como ayuda del gobierno, hasta el momento aún hay cuerpos en la zona del desastre. Su gobierno tampoco proporcionó datos reales sobre las víctimas y ante su inoperancia y ausencia, fue la gente la que se organizó y desarrolló múltiples acciones para apoyar a los sobrevivientes y buscar a las víctimas.

Fotografía de Simone Dalmasso

La solidaridad está en todos lados, menos en el gobierno

Han surgido movimientos y muestras de solidaridad de todo tipo, desde acciones de científicos guatemaltecos que proponen soluciones ingeniosas para hacerle frente a la pandemia, hasta movimientos pragmáticos para paliar lo más urgente: el hambre. Solo la solidaridad colectiva podrá salvarnos de esta catástrofe de magnitud mundial.

Fotografía de Fernando Chuy

La Olla Comunitaria

La gente tiene hambre, eso es lo más palpable hasta ahora sobre todo con las banderas blancas, y la empatía se ha hecho visible nuevamente, se manifiesta de distintas formas. Ante la ausencia de soluciones concretas del gobierno, el pueblo se ha organizado de distintas formas para brindar ayuda.

Una de estas acciones, la Olla Comunitaria, un movimiento ciudadano que surgió ante la necesidad de alimento de las personas afectadas por las medidas tomadas para contrarrestar el virus COVID-19, y que desde el 7 de abril empezó a brindar almuerzos a personas necesitadas. El impacto fue tal que la acción se empezó a replicar en distintos puntos del país, e incluso hay una acción similar en El Salvador, todo sostenido desde el apoyo colectivo y la solidaridad ciudadana.

La iniciativa llegó a repartir más de mil platos por tiempo de comida, a vendedores ambulantes, indigentes, madres desempleadas con hijos, gente que se ha quedado sin trabajo, sin distinción de edad, sexo o religión. Lamentablemente se vio forzada a parar actividades el 20 de mayo ante el peligro de contagios en uno de los albergues que atendían. Pero todo lo que hicieron estos héroes en sus posibilidades es mucho más que lo que ha podido hacer todo el gobierno. Mis respetos para los voluntarios y artistas que participaron en esa hermosa apuesta por la vida.

Por más increíble que parezca durante los 43 días que trabajaron afrontaron críticas de la población, amenazas cobardes e intimidación sin fundamentos de parte de la municipalidad de Guatemala y del Gobierno. Las escorias que tenemos por políticos en Guatemala, no saben ni mierda sobre la genuina solidaridad. No toleraban que la organización comunitaria pusiera en evidencia la mediocridad de su trabajo, y que no fuera un ataque político, no logran entender la fuerza de la solidaridad y empatía desde la organización comunitaria, por ahora nuestra única esperanza.

Centro comunitario El Éxodo, en El Mezquital, ciudad de Guatemala. Fotografía de Fernando Chuy

 

El Barrio llegó antes que el gobierno

En este sorprendente realismo mágico que se desarrolla en el país, la pandilla del Barrio 18, específicamente los reclusos privados de libertad, ubicados en el sector 11 del Preventivo para hombres de la zona 18, organizaron entregas de víveres y mascarillas en dos puntos de la ciudad, la primera fue en El Mezquital, específicamente en el centro comunitario El Éxodo a personas de la tercera edad y la segunda en el Plaza de la Constitución de la ciudad de Guatemala a vendedores ambulantes.

Estuvimos presentes en las dos entregas, ambas estuvieron bien organizadas, la gente hizo cola y pasó tranquilamente a recoger la donación de víveres y mascarillas que fueron fabricadas por la misma pandilla, desde el centro carcelario. Un representante dirigió unas palabras a los asistentes. Entendemos la situación delicada que todos estamos pasando por eso deseamos ayudar, dijo a los beneficiados.

Una señora mayor lloró al recibir su bolsa, sus facciones no eran de miedo, se le veía una gratitud en el rostro por recibir la ayuda, según nos explicó después, estaba atravesando una situación difícil, había pasado días de hambre, al no poder salir a vender sus productos a la calle, derivado de las restricciones del gobierno por la pandemia. Nosotros no hemos recibido ayuda del gobierno, expresó.

Fotografía de Fernando Chuy

Así vimos varios rostros de personas agradecidas que recibieron el particular apoyo del Barrio 18. En ambas entregas las personas agradecieron el acto, resaltando que era la primera ayuda que recibían, y resaltaron que hasta el momento el gobierno era el gran ausente de esta crisis.

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