Metaleros que transgreden estereotipos en Sumpango

Fotografía de Colectivo Internal Circle

 

Una vez al año, metaleros de distintos puntos del país se reúnen en el centro de Sumpango. El pretexto es un concierto catalogado como uno de los mejores de su especie, no solamente por la calidad del sonido, la amplitud del espacio y la calidez de sus anfitriones sino también por la intención detrás del evento, ya que cada edición ofrece una sorpresa vinculada con la comunidad y el mundo del arte.

El toque reúne a un amplio espectro de agrupaciones guatemaltecas de la provincia y la ciudad. Los asistentes que vienen desde la capital organizan caravanas de buses y vehículos para llegar. Para quienes viven en comunidades cercanas (Santa María Cauqué, Chimaltenango, etc.) el evento representa una excelente oportunidad para tener un concierto de primera sin necesidad de viajar hasta el Centro Histórico.

Fotografía de Colectivo Internal Circle

La fiesta inicia desde temprano y quienes caminan por las calles de Sumpango observan una muchedumbre  de playeras negras y cabelleras largas, pero ya no con la desconfianza de otros tiempos. El semblante de los vecinos cambia cuando ven que cada uno de estos jóvenes melenudos lleva bajo el brazo un paquete de cuadernos y quien no lleva nada, se detiene en la librería más cercana para abastecerse porque sabe que sin útiles escolares no hay derecho a entrar al concierto.

Este pequeño detalle de solidaridad hace que el estigma desaparezca y se sustituya por un sentimiento de empatía a partir de puntos en común para seguir construyendo los sueños de la niñez de una comunidad que busca mayores oportunidades, mayor inclusión y mejor calidad de vida.

El metal se ha caracterizado por ser un género musical contestatario, letras filosas llenas de repudio hacia un sistema basado en la desigualdad, la corrupción e impunidad.  Fue en esa misma línea que en el 2006 surgió el colectivo Internal Circle,  integrado por jóvenes metaleros de Sumpango, Sacatepéquez quienes al observar las condiciones de precariedad y abandono en que se encuentran las escuelas de las zonas rurales decidieron intervenir en esas comunidades donde el tiempo pasa y los funcionarios de gobierno no funcionan ni ofrecen respuestas a las demandas de los pobladores, quienes al final solo se quedan con las promesas de campaña.

Antecedentes los metaleros de sumpango.

En el 2009, numerosas comunidades fueron víctimas de las inclemencias del clima. La tormenta Agatha dejó en evidencia una vez más la vulnerabilidad del país ante los desastres naturales. Miles de guatemaltecos sufrieron el abandono y la falta de respuestas oportunas. Luego de la emergencia, el colectivo Internal Circle se organizó para apoyar a las familias afectadas y llevarles víveres e insumos.

Al acercarse a estas comunidades y ver las condiciones de los niños en estas escuelas, Internal Circle decidió seguir generando cambios y poner en marcha un proyecto que apoya a la población en edad escolar, los acompaña en el proceso educativo y los orienta a plantearse propósitos a corto, mediano y largo plazo, objetivos claros y concretos.  Los fondos para este proyecto surgen a partir del concierto que se realiza anualmente en Sumpango.

El 11 de mayo de 2017, por octavo año consecutivo el colectivo Internal Circle llegó a las escuelas de Guachipilín, El Tunino, Rancho Alegre y Yalú.  Los metaleros compartieron momentos con los niños y estos recibieron un paquete de útiles escolares. También se instaló una biblioteca en la escuela de Guachipilín. Los metaleros pintaron y decoraron el lugar en compañía de los estudiantes. Los libros que integran esta biblioteca son fruto de una colecta realizada por instituciones y amigos, entre ellos, Jorge Ernesto Rodas en representación de CREA y el Programa de Inclusión y Convivencia.

Otro de los aportes de Internal Circle es la construcción de un laboratorio de computación en la escuela de Rancho Alegre que ahora cuenta con computadoras en buen estado. La comunidad espera más donaciones para cubrir las necesidades de todos los estudiantes. El trabajo apenas empieza. Este año un cineasta acompaña el camino de los metaleros para dejar constancia de las historias que deben ser contadas y replicadas y cada rincón del país.

Es gratificante ver las sonrisas de los niños, la convicción de saber que un día cualquiera puede transformarse en una experiencia que marcará la vida y permanecerá en el recuerdo para siempre,  ese día en que  los jóvenes melenudos de playeras negras voltearon su mirada, encontraron la esperanza en la cara de un niño y ambos intercambiaron una sonrisa profunda para seguir el camino. Ese día que aprendieron que la solidaridad no tiene color, ni gusto y que los sueños se comparten pero principalmente se construyen, así como la música.

Fotografía de Colectivo Internal Circle

 

Metaleros de sumpango

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