Montañismo a la Tortrix

Fotografía de Elí Orozco

En Guatemala, decir que algo se hace a la Tortrix es como decir que algo se hace mal. No entraré en detalles del producto, pero es malo, malo con «m» de miércoles, por no decir mierda, porque hay quienes se ofenden con palabras de ese calibre.

Los Tortrix son aquellas bolsitas con más aire que frituras, tan guatemaltecas que las fabrica una empresa gringa, la Frito-Lay de PepsiCo. Sus envolturas son parte del paisaje de Guatemala y se les ve por todas partes: en basureros municipales y clandestinos; en mares, lagos y ríos; en el suelo de las ciudades, pueblos y hasta en el más remoto caserío; se les ve volando libres cuando las levanta el viento y en los picos de los pájaros. Y tampoco faltan en las montañas, al igual que las botellas de plástico de bebidas hidratantes, decorando todo el trayecto desde las bases hasta las cumbres más altas.

Pero dije que no iba a entrar en detalles del producto, así que mejor voy al meollo del asunto y paso a contar cómo son las nuevas tribus montañeras en el país, las que suben montañas porque está de moda, por un buen selfie…  hablo de quienes practican el montañismo a la Tortrix.

Debo advertir, que la mayoría de características de los y las montañistas que citaré a continuación también fueron parte de mi ser hace mucho tiempo. Pasé por casi todo eso, como cualquier mortal ignorante que solamente imita a los demás. Así que no lo hago con intención de ofender a nadie… bueno, un poquito sí.

Fotografía de Elí Orozco

El montañista a la Tortrix…

…sube el Acatenango dos veces y ya es guía de montaña.

…va al Pacaya tan agringado que guisa marshmallows en lugar de plátanos o elotes, se siente tan italiano que compra pizza a la lava. Jamás comería tortilla con ceniza del comal.

…después de escalar el Acatenango y el Tajumulco pone una empresa de aventura sin registro mercantil.

…no sabe beber otra cosa que no sean colas o energizantes, llevando sus botellitas plásticas a todos lados, pero dicen que el montañismo les enseñó hábitos saludables y ecológicos.

…siempre miente al decir que falta poco para la cumbre.

…sigue usando lenguaje militar y colonialista del tiempo de Tata Lapo: «conquistar la montaña», «atacar la cumbre» o «subir de asalto».

…sólo sabe que existen 37 cumbres, las «oficiales» dicen, cuando el país tiene cientos de cientos de montañas y volcanes. ¡Ahhh! pero las otras no cuentan, aunque sean más difíciles de ascender.

…mueve las piedras del volcán para poner su nombre.

…siempre está compitiendo: quién lleva más peso, quién carga la mochila más grande, quien sube o baja más rápido, quien hace “la trilogía”, y si ya la hizo la hace ¿al revés?…  quién lleva la bandera más grande o quién publica más fotos del mismo ascenso.

…paga más de Q200.00 para que «le den» una medalla que «se ha ganado» subiendo las 37 oficiales.

…sube banderas del país para ondearlas en la cumbre, como si nadie supiera en qué país está.

…se empina una botella de guaro para darse calor. No sabe que está acelerando la deshidratación de su cuerpo, y que, ese “calorcito”, es uno de los primeros síntomas de la hipotermia.

…tiene una capacidad enorme para convertir refugios en cagaderos.

…se tiene que conformar con una Federación de Montaña que gasta su millonario presupuesto en sueldos y poco o nada en montañismo.

…es por naturaleza «aleluyo», no le agrada que una parte del Acatenango se llame «La Maldita» o que se diga que el Diablo Juan Noj vive en el Santiaguito.

…no dice que va a la montaña, sino que comienza una nueva empresa.

…usa palitos pro.

…sube el Acatenango cuando pronostican mal clima para sacar fotos de su termómetro o de un poquito de granizo.

…no considera montañista al que sube con botas de hule, nylon, poncho y tecomate.

…celebra subir el Volcán Culma pero no el Cerrito del Carmen.

…vende su alma al mejor postor y promociona en las cumbres una variedad de productos dañinos para la salud de las personas y de las montañas.

… ¿profesional? tiene más de publicista que de andinista, alpinista, Sierra Madrilista o Cuchumanista.

…sube un nevado (o granizado) y se vuelve rescatista.

…siempre tiene las rodillas lesionadas.

…besa la cruz de la cumbre que mean los perros y uno que otro montañista.

…lleva al Acatenango o al Tacaná a sus amigos, los que nunca en su vida han pisado la hierba, sólo para verlos parir.

…no puede ver a alguien estornudando en la montaña porque rápido organizan un rescate para «salvarlo».

…cree que Guatemala es el país con más volcanes en el mundo.

…entrena en gimnasio bajo techo.

…recibió cursos de cabuyería, primeros auxilios, rescate en glaciares, escalada y porta el equipo más caro, pero tiene que pedirle ayuda al campesino de la aldea más cercana para salir de clavos.

…compra equipo caro que usará sólo una vez en su vida.

…llama al Cerro Cristalino o Rupalaj K’istalin, en tono despectivo: Rostro Maya o Nariz del Indio.

…dice que baja su basura porque es una persona con conciencia ambiental, pero no hace nada por dejar de producirla.

…da charlas de motivación a las empresas con frases ingenuas de Paulo Coelho y Og Mandino.

Fotografía de Marvin Go

Botella de guaro contemplando el paisaje en el volcán de Fuego. Fotografía de Immer Racanac

Churrasquera abandonada. Fotografía de Romeo Hernández

Tajumulco. Fotografía de Faby Ramírez

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