Nomadland: una lica ‘antineoliberal’ de carretera

Fern es una viuda obrera de sesenta años que, ante el desempleo y la desaparición de su pueblo natal (evocativamente llamado Empire), decide unirse a la vida nómada, y descubre que hay todo un mundo social alrededor de esto. Este es un resumen de la trama de la ganadora del Oscar 2021. Pero, ¿qué hay detrás de esa historia sencilla, directa, que recurre a elementos del neorrealismo italiano y al género documental para contar su historia?

Nomadland. 108 minutos. Dirigida por Chloé Zhao. Disponible en Disney+ y en Cinemark Guatemala.

Primeramente, la cinta pertenece al género de las road movies, el cual tiene una larga tradición. En el mundo anglosajón sobran ejemplos, siendo la excelente cinta de Sean Penn, Into the Wild (2007), uno de los más destacados. Mientras, en el latinoamericano tenemos diversos ejemplos, entre ellos la mexicana Bajo California: El límite del tiempo (1998). Pero quizás la peculiaridad de Nomadland es que la protagonista (Frances McDormand, increíble como siempre) se ve obligada a asumir el nomadismo, dado el abandono que sufre debido al sistema neoliberal. En el camino se encuentra con el popurrí de personajes secundarios necesarios para darle sabor a la historia, incluyendo un intento por establecer una relación amorosa con Dave (el subvalorado David Strathairn). Muchos de ellos son nómadas y no actores, lo que sumado a una narración que intenta acercarnos al documental solo confirma la vigencia de los preceptos cinematográficos de Roberto Rosellini.

Nomadland deja el balance en positivo. Por una parte alcanza momentos de profunda poesía, y su sencillez narrativa nos seduce durante todo el metraje. A eso se suma una gran calidad actoral, una fotografía emotiva que explota efectivamente la belleza del paisaje al estilo de David Lean, una dirección segura y un guion estupendo. Pero, por otra parte, debemos tener en cuenta el lugar desde el que la narración nos está hablando. No voy a profundizar en comentarios del tipo “ellos son nómadas privilegiados, en nuestros territorios los nómadas sí que son marginales”, puesto que creo que el mal llamado “tercer mundo”, también lo podemos vislumbrar en los homeless de Nueva York, al igual que los ricos de nuestros territorios viven como la clase alta sueca. Y pese a que Nomadland tiene muy claro su lugar de enunciación cuando uno de los personajes dice “tú eres de los Estados Unidos, y puedes viajar donde quieras”, al final la experiencia antineoliberal del personaje principal le da a la cinta una amplitud mayor.

Y si me preguntan por la mejor película del año, creo que ese lugar lo ocupa la rumana Collective.