Posdata: Feliz cumpleaños Jesús

No sé ustedes, pero las utopías que me propuse la pasada Navidad (amor, dinero, salud, estudio, sexo, familia), no precisamente están culminadas como lo anhelé, pensé, quise, presumí, supuse y aposté. Literalmente estoy hecho un fiasco, harto de megalomanías que nunca en ningún sueño alcanzaré a palpar, pero indudablemente lejos de mis apetitos ufanos estoy estrictamente redimido.

Fotografía de Fernando Chuy

Es una ironía dirán ustedes, no, y es que aunque parezca cursi, lejos de esforzarme a no serlo, comprendo el significado de la fecha, y en ocasiones como ésta nunca estuve tan regocijado (que quede claro no es resignación) que la Navidad pasada estaba más verde que el Grinch de la cólera, por no tener el dinero suficiente, ni una novia que joder, ningún villancico que entonar en mi iPhone (porque no pude comprármelo), y resolví dormirme, sin despecho de nadie más que de mí mismo y “hasta la vista baby”, se me fue otra Navidad.

Olvidé que el asunto es compartir mutuamente el AMOR, sin complejos altaneros de la inequívoca paranomasia “Navidad-vanidad” ser íntegros, dadivosos, participando y colaborando en la felicidad de la familia (prima, primo, fulano, tía, mengana, cuñado, zutano, hasta al chucho) de los seres que amamos y un tantito del mundo entero.

Aunque no vivamos en la mansión Play Boy, nuestro hogar es el más codiciado, (si no que lo digan los que se han ido), y no se arruinen la “Noche Buena” solo porque no estrenaron el mismo artefacto que sus primos los ricachones, o porque  la novia(o) los deja, piensen, “si yo te quiero y tu no me quieres, es tu pedo no el mío” (hacer abuso de filosofías baratas, como me lo contaron te lo cuento)  que al final eso es como Santa Claus, ¡Puros cuentos!, no se aburran ni se abigarren en inmadureces, niñerías, putadas, babosadas, etc.  Quizás este 2020 fue la antesala del fin del mundo o pueda que la abuela se aburra de la tierra y ni con la magia de los tres reyes magos regresaremos el tiempo para resucitarla en la próxima Navidad, no lloremos, es inadmisible, solo si es de felicidad bueno gasten H2O.

No sean ingratos con vuestros padres, ni tampoco seamos unos padres malagradecidos; dejemos la tv y el internet (si es para siempre mejor), que solo nos venden epidemias comerciales con cenas de Donald Trump, botellas de champagne y pavos sintéticos, haciéndonos creer que si no pagamos tal cosa somos miserables, ¡no hombre! si aparte es: estar así jodido sin querer y aparte, joder solo por querer estar así.

Ya es tiempo, meditemos sin recelo de la extensión de la edad, sea corta o larga, chica o longeva, púber o menopáusica, seas ancho, negro, alto, gay, hermafrodita, andrógino, viuda, misógino, niña o patojo, valga la redundancia o etcétera.

Reflexionemos sobre nosotros mismos, que los demás ya tienen sus propios problemas. No tengamos este año el descaro de convencernos a ser hipócritas una noche o dos, que el amor y la paz que dispensemos alcanza para la vida que nos toca vivir.

Yo creo que la Navidad es improbable, pero si en verdad fuera el nacimiento de Jesús, ¿Cómo la celebraría él? si Dios le dijera a Jesús, qué regalo querés mi unigénito.

Fotografía de Fernando Chuy

 

¿Ustedes qué pedirían?

¿Facebook ilimitado gratis?, que Messi vuelva a tener veinte años, que resucite Maradona, que se muera Bad Bunny, que los Beatles sean latinos, que Chivarreto sea un país, que el coyote alcance al correcaminos.

Sin embargo, lejos de estos pensamientos, si escudriñan minuciosamente lo más recóndito de sus entrañas, (metafóricamente hablando), encontrarán la efigie de quien se conmemora en esta fecha, ¡Jesús en nosotros!, (casacas dirán, no muchá es cierto). Siendo altruistas, con la bonanza resucitada de saber dónde, con ese carisma y bondad de un filántropo excepcional, yéndose y llegando, en las calles, en los parques, bajo el crepúsculo, en la banqueta, con frío, con reparos o sin ellos, en los bancos, en las plazas, las academias, los cafés, en la compu sentado, parado y despeinado, en iglesias y funerales, bodas y buses, con saco y corbata, contra viento y marea…

Y al final van a terminar pidiéndole a Dios (ojo, el que usted quiera) por la paz del mundo y el amor rebosante. (y que mueran todos los del pacto de corruptos).

Bueno diciendo esto, sin nada más y con todo respeto, ¡dejen de facebookear!, apaguen la notebook, el verykool o la PC, que Mark Zuckerberg ni lo va a notar, compartan el mundo real con los que realmente son reales, solo si están en otros sitios “humedecidamente” (mojados) tienen la justificación de la red social.

Sin más diagnóstico y protocolo les deseo: feliz navidad y prospero año nuevo en inexorable rumor de risas o algarabía de angustias para todos y todas.

Posdata: feliz cumpleaños Jesús. (Por si existe y tiene cuenta de face)                                        

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