Qué onda con el coronavirus. El estado de excepción y el capitalismo del desastre

Fotografía de Fernando Chuy

La semana pasada el filósofo italiano Giorgio Agamben emitió un comunicado en el que revelaba un dato acerca del COVID-19 que dejó perplejos a muchos y que sirvió para develar lo que se esconde detrás de la supuesta pandemia que amenaza con llevar a nuestro mundo a una era postapocalíptica.

Lo turbio y lúgubre en realidad no se encuentra en la cepa de la familia de coronavirus, sino en la campaña de terror que los Estados y los medios de comunicación han emprendido como una estrategia para limitar nuestras libertades y como una forma para reproducir el capital.

Agamben nos recordó, con base en las declaraciones del CNR (Consiglio Nazionale delle Ricerche), que según los datos epidemiológicos disponibles la infección provoca solamente síntomas leves/moderados (una especie de gripe fuerte) en el 80-90% de los casos y que en tan solo el 10-15% puede desarrollarse una neumonía que de todas formas es benigna en su mayoría. Asimismo, se estima que tan solo el 4% de los pacientes requieren hospitalización en cuidados intensivos.

Entonces, qué onda. Para Giorgio Agamben (2020; 2005) existen dos factores que ayudan a entender la algarabía formada en torno al virus. El primero es que a partir de la segunda guerra mundial el “Estado de Excepción” se ha convertido en el paradigma de gobierno, en tanto que este dispositivo jurídico permite a los gobiernos disponer de la población como si fueran un objeto, sin que eso suponga un acto fuera de la ley, ya que el Estado de Excepción provoca un vacío de derecho, lo que significa que lo ilícito se puede volver licito, lo ilegal en legal, la democracia en totalitarismo, etc. 

En ese sentido, podemos entender la campaña de terror de los medios de comunicación y de las autoridades como una estrategia que ha sido utilizada como vehículo legitimador de las restricciones a las libertades individuales impuestas por medio de los estados de excepción, de emergencia, de prevención o de calamidad, que son prácticamente lo mismo, pues constituyen una excepción ante la norma y conceden un poder excepcionalmente amplio al poder ejecutivo. Esto nos lleva, como dice Agamben (2005), a una situación paradojal que consiste en que las medidas excepcionales que se intentan justificar para la defensa de la constitución democrática a menudo conducen a su ruina y por ende al totalitarismo, como sucedió en el pasado con la República de Weimar.

Fotografía de Fernando Chuy

En Italia, contexto en el que piensa Agamben, “por razones de salud y seguridad pública” se han militarizado y suspendidas las garantías constitucionales referentes a las libertades individuales en los municipios y zonas en las que al menos una persona ha arrojado positivo.

En Guatemala el viernes entró en vigencia el Decreto Gubernativo 5-2020 que le da vida al “estado de calamidad pública” con el fin de prevenir, contener y dar respuestas a casos de coronavirus en el país durante 30 días. Tiempo en el que se limitará el derecho de libre locomoción de las personas y se prohibirá cualquier tipo de espectáculos públicos y cualquier clase de reuniones o eventos que representen riesgo, como podría ser una manifestación que se alce en contra del millonario préstamo (U$200 millones) que el presidente solicitó al Banco Mundial o la marcha del día internacional de las mujeres que se realizará en unas horas.

Naomi Klein en su investigación periodística materializada en el libro la Doctrina del Shock, nos recuerda que las experiencias traumáticas, como pueden ser los desastres naturales o las “epidemias”, han sido aprovechadas por más de 30 años para instaurar lo que ella denomina el “capitalismo del desastre”.

El capitalismo del desastre no es más que una doctrina formulada por el padre del neoliberalismo, Milton Friedman, cuyo principal objetivo es desmantelar los residuos del Estado de Bienestar y promover con ello a nivel global el modelo de desarrollo neoliberal. Para lo cual dicha doctrina se sirve de las “tragedias” y del consiguiente trauma colectivo (shock social) para promover e implementar reformas económicas y sociales sustentadas en el principio del corporativismo, es decir, en los postulados del “libre mercado”.

La obra de Naomi Klein nos permite comprender la evolución de los postulados ideológicos de los neoconservadores y la evolución de las diferentes estrategias, políticas, programas y proyectos de expansión e implementación del neoliberalismo y a su vez pone en relieve como ha sido utilizado el “miedo” para implementar políticas de largo alcance que no son de fácil identificación para la población, como es el caso del endeudamiento público, que no hace más que supeditar la economía nacional al capital financiero internacional.

Fotografía de Santiago Pujar

Esto nos lleva al segundo factor de importancia para comprender la campaña mediática en relación al coronavirus. Dice Agamben que el miedo, el estado de temor que en los últimos años se ha propagado en las consciencias de los individuos representa un pretexto perfecto para limitar las garantías constitucionales con el aval de la población en nombre de un deseo de seguridad impulsado por los propios gobiernos que ahora están interviniendo para satisfacerla.

De acuerdo con lo dicho y base a la coyuntura actual podemos decir que en Guatemala el coronavirus se ha convertido en un pretexto, tal como sugieren los dos autores mencionados, 1) para reducir las libertades individuales, 2) en una excusa para sacar a los chafarotes a las calles y 3) para anclar aún más la economía nacional al capital financiero internacional.

Antes de terminar, me gustaría recalcar que, si bien el coronavirus no es un virus que amenace seriamente a la humanidad, no esta de más tomar medidas preventivas, claro, sin que estas medidas supongan una limitación tajante a las garantías constitucionales y sin que esto implique endeudar al país aún más. El Estado debe “hacer vivir y dejar vivir”.

 

Referencias bibliográficas

Agamben G. (2005). Estado de excepción. Buenos Aires. Adriana Hidalgo Editora

Klein, N. (2010). La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Buenos Aires: Paidós.

Agamben, G. (2020). La invención de una pandemia. 03/03/2020, de Ficción de al razón Sitio web: https://ficciondelarazon.org/2020/02/27/giorgio-agamben-la-invencion-de-una-epidemia/

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