Reflexiones luego de mi primer tatuaje

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Megan Massacre captada echando penca durante la Expo Tattoo 2016 en la Alianza Francesa. Fotografía de Elí Orozco

Hace algunos meses me quería hacer un tatuaje, como suele hacerse en estos casos, busqué y busqué (y seguí buscando) tatuadores y tatuadoras en caradelibro. La cosa es que llegué hasta una chava con «buenas» referencias y le escribí.

Me dijo que le entraba y que le mandara el pre-diseño. Como yo no soy artista le mandé un boceto (en mi mente inexperta creía que los tatuadores solo necesitaban una idea (o varias) para explotarla y hacer una obra de arte sobre el cuerpo, pero Nelson Mandela vive, nopo, Neruda, ¡No!.

La onda es que me dijo que por hacerme el re-diseño de mi tatuaje me cobraría X cantidad, yo reflexioné y me dije a mí mismo: mejor que lo haga Alan… (Alan es un mi amigo que dibuja increíblemente bien y que además sabe mucho de arte). Aquél me hizo el diseño y se lo envié a la muchacha, hicimos la cita (fueron como 3 meses después), calculamos el precio y le entramos a Guate.

Cuando llegó el día de hacer el tatuaje, resulta que la muchacha así espontáneamente tenía que «re-dibujar» el diseño (a pesar de que ya me había dicho que era «tatuable»). Accedí porque soy ignorante del mundo tatuajístico, pero después de varias horas de ver cómo destruía mi tatuaje para (según ella) «perfeccionarlo», le dije que no quería dibujarme en la piel, el resto de mi vida, una cosa -horrible por cierto- que no se parecía ni en sueños a lo que me quería tatuar originalmente. La muchacha muy amablemente procedió, de todos modos, a cobrarme por destruir mi dibujo y, ni modo, le tuve que regalar mi dinero porque así funciona este mundo capitalista y absurdo que habito.

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Un muchacho relajado y decidido mientras le entintan la piel en la Expo Tattoo , un 21 de octubre de 2016. Fotografía de Elí Orozco

Esta experiencia me hizo reflexionar sobre un par de cosas va vos:

Primero: no todos los tatuadores o tatuadoras son artistas. Me explico: Esta muchacha me decía que le tenía que cambiar partes a mi tatuaje -que era una idea única concebida solo en la, muy retorcida, mente de su autor original- porque había cosas que no eran reales (por ejemplo, había una calavera con tentáculos y me decía que eso no tenía sentido, porque las calaveras no tienen tentáculos en la vida real -así de grueso-).

En segundo lugar me pregunté: ¿qué es mejor (o peor), un tatuador (a) que te dé ideas para perfeccionar tu diseño (lo cual es demasiado relativo), o uno que te dibuje cualquier garabato que le llevés -¡que al final de cuentas te vas a tatuar sobre tu maldita piel y si vos te querés puyar un Wolverine montado en un maldito poni es tu maldito problema!

En fin…

Concluyo que hay todo tipo de tatuadores. Así que si se quieren tatuar algo único, concebido desde un concepto propio, no vayan con ella. Ahora bien, si se quieren puyar un infinito, su nawal, rosas, o algo así, quizá ella se los haga y hasta se vea bonito.

Fin de este burocrático y pequeñoburgués comunicado.

Coman frutas y verduras.

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