¿Saben qué? Mejor háganse sho

La semana pasada se hizo viral un video en donde el diputado Aldo Dávila demostró su descontento hacia el viceministro de salud Rodolfo Galdámez por haber llegado una hora tarde a la reunión. El contenido de la reunión considero que no es importante como para darle mención en esta nota. Tampoco considero importante darle mención al discurso del diputado. Lo que si puedo decirles es que mucha gente lo compartió.

Muchos lo compartieron con orgullo, porque después de todo somos muchos los descontentos con el actuar de los funcionarios públicos y hay que admitir que a muchos nos encantaría hacer un llamado a la reflexión (o sea pegarles una buena puteada). Pero al día siguiente, lo que se compartía en redes sociales ya no era el video del diputado, sino los memes en donde se burlaban del discurso y por qué no decirlo del mismo diputado.

Los net centers se pusieron truchas y rapidito sacaron los memes. El mismo fenómeno se dio con el lanzamiento del satélite Quetzal 1. Primero se comparten las publicaciones de orgullo y después se comparten los memes burloncitos.

En realidad, no es de extrañarse que acá en Guatemala, de todo nos burlamos y tal vez por eso es que estamos como estamos. Después entendí que quizás esa es nuestra única salida.

La burla nos permite reírnos de nuestra desgracia, así como se ríe un maldito drogadicto en su pedera. Porque si nos concientizáramos y nos sensibilizáramos con nuestra realidad, entonces veríamos lo grotesca que es y nos daría tanto asco que la negaríamos rotundamente y haríamos algo por empezar a transformarla.  Es por eso que con la burla podemos falsamente admitir y aceptar nuestra realidad, de chiste en chiste. Porque así no duele tanto y no nos parece tan grotesca.

Pero como en Guatemala somos rápidos para chingar y también somos rápidos para olvidar, nos apresuramos a dejar esos dos sucesos de lado para enfocarnos específicamente en el más reciente. La marcha por el Día Internacional de la Mujer.

Fotografía de David Toro

El trending topic: las pintas y los actos de vandalismo que realizaron las mujeres durante la marcha del 8 de marzo. Los argumentos y publicaciones genéricas en contra de esta marcha y de las pintas se multiplicaron exponencialmente.

No voy a perder mi tiempo copiando esos argumentos o escribiendo una indirecta directa a los muchos amigos virtuales que tengo para pegarles “un llamado a la reflexión”. Primero porque creo que ya todos sabemos a qué clase de argumentos me refiero y segundo porque hay algo que existe que se llama solvencia moral que yo definitivamente no tengo como para andar regañando a la mara.

Pero si me lo permiten, sí quisiera manifestar mi descontento y escribiré lo siguiente: ¡VAYANSE A LA RECONTRAVERGA CON ESOS SUS ARGUMENTOS Y PUBLICACIONES! ¿Acaso ustedes nunca han estado en un altercado o discusión con sus padres, con sus jefes, con sus parejas? ¿De verdad nunca han estado en una situación de desventaja en donde ustedes mismos saben que la razón de esa desventaja no es justa?

Fotografía de David Toro

La única manera de denunciar un atropello, una injusticia, un descontento; o muchas veces la única manera de hacer una petición cuando no tenés ventaja alguna es haciendo exactamente lo que hicieron en la marcha esas mujeres.  Lo que muchos hicieron antes y lo que pocos hacen ahora por el temor al pasado.

Independientemente de la respuesta a la pregunta que hice en el párrafo anterior. Si no tienen nada bueno qué decir con sus hocicos respecto al Día Internacional de la Mujer, o de algún otro tema, entonces mejor háganse sho.

Fotografía de David Toro

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