Somos pusilánimes, ¡Dejémonos de pajas!

¿No les pasa queridos patojos y patojas? Que van en su rollo caminando tranquilos, pedaleando, parados en el bus o metidos en el carro y ¡De repente!, que se les aparece la mismísima Afrodita o el mismísimo Adonis y simplemente valieron pito.

Fotografía de Aura Daniela Quixchan

Valieron pito porque saben que no van a hacer ninguna movida, porque el Cosmos, Maximón, Jesús, Chuck Norris, quien quieran; ha decidido que Nelson Mandela y aparte que son (somos) bien pusilánimes. ¿Pensaron que iba a decir huecos va? Pues no ¡Vaya! Acá se respetan a todas las criaturas del señor.

Va pues, no es que seamos pusilánimes, pero es que simplemente no sabemos cómo hacer la movida o no fuimos bendecidos con un físico encantador en donde no se necesite decir mucho y solo sea necesario lanzar un par de miradas seductoras al estilo de Hollywood.

Bueno aparte de que también es difícil no caer en el acoso, quizá la mara está en su rollo y no quiere que nadie le vaya a hablar o a tirar la onda. (Somos pusilánimes, ¡Dejémonos de pajas!)

En fin, el otro día me pasó a mí. Este su fiel servidor fue víctima de una afrodita, dejé que esa patoja me picara con el aguijón mortal del veneno de su belleza. (Muchá, es que está en Tokyo la jaina). Y después de convalecer por unos momentos, me di cuenta de que había sido la víctima de un crimen.

 

¡Ladrona!

Eres una vándala, una criminal

Fría y despiadada

Has cometido el crimen perfecto… me has robado de mis sentidos, me robaste el corazón. Me has hecho prisionero de esta infatuación.

Y yo, ¿qué te puedo decir?

¿De qué podría acusarte?

Si he sido tu cómplice…

 

Ahí lo tienen muchachada. No sean como yo (maje) y sucumban ante la ansiedad solo por ver a una patoj@ bonit@.

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