Tag: literatura guatemalteca

Oración a San Juditas Tadeo

La noche de ese santificado día inició en una habitación de motel allá por la octava avenida;  terminó cuarenta y dos días después en la sala de una clínica…

El padre Humberto en el altar

Juanito puso algo de resistencia pero no fue suficiente. El niño experimenta un vacío en el estómago, está profundamente desconcertado, no sabe que fue todo aquello que sucedió tan rápido y que marcará su porvenir.

Si volvemos a ver la luz

Ya habíamos decidido irnos mucho antes de perderlo todo, lo único que necesitábamos era comer bien y, en ocasiones, poder dormir en paz.

Cuando la tira te pone la blacky

Esta es una de esas historias que podrían pasarle a cualquiera; desde el consejo editorial del barranco decidimos publicarla con el afán de evitar que a ustedes se los agarren de müllers…

El olvido no fue suficiente

Luego de un “pequeño retraso” de casi 20 años, Editorial Cultura hizo honor a la palabra e hizo que un nuevo libro de Ana María Rodas viera la luz…

No le echen la culpa al trago

Hay quienes necesitan una ayuda adicional para liberarse de los prejuicios y en algunos casos ese plus proviene de sustancias ilícitas, del alcohol o de algunas amistades.

Pactos de amor sobre un puente

Los lunes marcan la vuelta a una cotidianeidad desoladora y convulsa para millones de personas en esta ciudad. Intentar sobrevivirlos como mejor se pueda es lo que corresponde.

Transmutaciones

El borracho que dejé en el parque San Sebastián en 1997, ese que veía pasar los días viendo el sol colarse entre las hojas, pegando sus rayos sobre el concreto al que nunca le sale costra.

Nanotecnología

El individuo se mete al baño de mujeres porque ya no aguanta. La tapa está abajo, es obvio, es un baño de mujeres. Con la elegancia del canto del zapato, la levanta y orina parado…

El hombre lobo de Tecolotlán

Esto sucedió hace mucho tiempo, quizás lo correcto sería decir hace muchas, muchas lunas rojas, lunas de sangre. Este relato bordea todas las aristas del misterio. En el pueblo de Tecolotlán son muy pocas las personas que conocieron este hecho, la mayoría en este fragmento de espacio y tiempo metafísico, quizás ya estén muertas…

La cocina campesina

La cocina campesina es calor e intimidad. Es respiro para las manos tensas y llenas de trabajo propio. Es el sombrero del esposo ausente colgado de un clavo. Son los zapatos húmedos de la hija que danza con la luna. Es la conversación con los abuelos y abuelas antes, durante y después de la cena.

Una melena de libélulas vibrantes

Él la vio a unos diez metros de distancia, caminaban en sentido contrario. Su corazón se aceleró, plasmó una sonrisa en el rostro, y entonces la duda. El roce era inminente y la pregunta surgía amenazante, ¿le hablo o dejo que siga su camino?

El caldo de la semana

Lidiar con la cruda es parte del placer de la borrachera, eso cuando tenés billetes en las bolsas; yo me busqué entre el pantalón, y sólo pude encontrar tres monedas de veinticinco centavos, dos chicles de menta, las llaves de la casa, un cuarzo que me regalo una amiga bruja y un papel arrugado en donde apunté el número telefónico de Leticia, no podía recordar quién era ella.

Caldo de mariscos y rock and roll

Mi boca era un charco de saliva sucia y con sabor a centavo. La cruda esta vez estaba ganando la batalla, eran las once y media de la mañana de un lunes tachado en el calendario de una tienda de esquina.

La vocación espiritual de don Clodomiro

La vocación espiritual de don Clodomiro es hacer discursos fúnebres. Cuando murió mi abuela, se paró sobre una tumba aledaña y dijo sus palabras. Recuerdo a un pariente reclamando inmediatamente

Tenía un pene hermoso

Cuando digo que tenía un pene hermoso pienso en el asco que aprendí a tener por el cuerpo de los hombres. El desprecio que la sociedad también me inculcó tenerles. Cuando estaba en el colegio era común que a las mujeres…