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Una casa es como un traje

Llegué a la edad adulta, con título profesional y en pleno ejercicio de la carrera; la calculadora indicaba que necesitaría 130 años de trabajo continuo y sin vacaciones para poder comprar una casa promedio.

La paradójica realidad del ser

El hecho de que el vasto guatemalteco promedio no asimile de manera eficiente los comentarios irónicos, se debe en gran parte a que en la secundaria nos quedamos en el estadio epistemológico de la física newtoneana

Oración a San Juditas Tadeo

La noche de ese santificado día inició en una habitación de motel allá por la octava avenida;  terminó cuarenta y dos días después en la sala de una clínica…

Si volvemos a ver la luz

Ya habíamos decidido irnos mucho antes de perderlo todo, lo único que necesitábamos era comer bien y, en ocasiones, poder dormir en paz.

Me dueles Belize

¿Vos sabés desde cuándo es que Guatemala existe como república?, es decir país, el actual, el de ahora, el que vos llamás Guatelinda.

El placer culposo de un hombre serio

Finalmente cierran trato, ella se sube al auto. Es alta, morena, fuerte, con un exagerado y penetrante perfume que en otro momento hubiese ofendido a Armando, o a cualquier alto ejecutivo de la empresa, pero no ahora, al contrario; lo excita en serio.

¿Con quién habla Oliver..?

¿Será que se va quedar mucho tiempo? Así puedo jugar con sus carritos le dije a mi mamá, ella arrugó la frente y me dijo que no le tocara sus juguetes a mi nuevo hermano.

Nayib vuelve a la infancia

Ayer, febrero de 1997, Parque Central. Nayib es casi un niño que juega con otro niño que es casi un bebé. Lo lleva y lo trae en una caja para jabones, indiferente al calor intenso y al cielo vacío. Nayib deja al niño por un rato y corre a subir un fardo de periódicos en un camión.

Así internamos a punta de verga a Culo Canche

Un estruendo hizo vibrar toda la casa e interrumpió mi ceremonia: ¡¡¡Daaaavid!!!, el inolvidable y clásico grito de mi mamá para que fuera hacerle algún mandado. Me acerqué con una gran hueva porque además estaba pedo…

Una canción para acabar adentro

El verano llegó para quedarse un buen rato, una época en que la mayoría anda con “el sentimiento” a flor de piel, calentura desbordada pues, se gasta en moteles, repelentes, bloqueadores, hieleras, cervezas, condones, turnos para cargar y desde luego todo esto se acompaña con un buen compilado de música tropical…

Homenaje póstumo para un amigo incauto

Como todo patojo inocente, era un poco nervioso a la hora de atender al cliente interno (chilera forma de decir: a los pisados de la empresa que cambian cheque luego de cerrada la agencia).

Un secreto bien guardado

La tensión fue tanta que sentí desmayarme. Caí al piso, vi cómo los niños se me acercaban y de pronto se hundían en la tierra. Sentí el aliento y la voz de uno de los pequeños acercarse a mí y de pronto…

Así son mis días

Aquél barrio puede describirse como un lugar mítico, urbano y metanfetaminoso. Quienes lo habitan deben atenerse a sus códigos. Allí se goza y se sufre a la vez. Se despierta de madrugada, uno procura guardarse temprano y acostarse tarde…