Today is the day

Resultó que la pluma negra que me encontré tirada era de Ikea y vea usted cómo va otra vez rodando sin destino, pensando en el camino se hacen las maletas.

Enfrente tengo buena iluminación, un ornamento chabela de un caballo erguido sobre las patas traseras al que alguien le montó una figurilla de plástico de un superhéroe a lo He-Man, en realidad tiene pinta de luchador mejicano y es lo que hay, un vaso de medio litro de cerveza Ringnes echando burbujas de amor hacia arriba y un anillo en el dedo pulgar derecho que da vueltecitas como un cojinete.

Soy un extraño jinete que monta un caballo de yeso pintado con colores dorados en estas horas de la tarde en que ando buscando entuertos qué enderezar, pero solo el vecino de Paquistán me pregunta de dónde vengo y no atina a pronunciar la palabra de tu nombre inmortal, ya vas, y los bigotes se le mecen cuando intento hacerle un dibujo con los dedos en el aire, los USA, rectangulando, México, curveando hacia abajo y precisamente abajito a la derecha (oh, sorpresa política) ese punto entre los dos mares, lleno de contradicción y volcanes, cuyo engranaje de la Historia sigue y seguirá siendo circular.

Seguro le causó la lástima de la temporada romjul, id est, borrachos que beben solos y no se aguanta y me pregunta si tengo familia en Norge y ya me cansé de contarle a todo el mundo la misma historia, 2 noruegas, una finesa y cuando dejo bien claro que no tuve hijos con ninguna de las tres se deja venir esa mirada de compasión, intriga y escepticismo sobre mis dotes de macho que hace tanto rato me tiene hinchadas las bolas en el billar.

Hubiera sido bonito tener un patojo, sí, por qué no, he visto casos peores, pero ese tren hace rato que partió y qué bueno porque seguramente habría repetido los esquemas paternalistas de mi pueblo pese que que me las llevo de iluminado.

Un poco de las cosas que se saben y que se van aprendiendo en el camino se deben escribir, eso que llaman la transmisión de los conocimientos, algo que en mi infancia llegó de la mano de Shakespeare y de Gorki, mucha suerte tuve viéndolo bien.

“Today is the day” dice un letrero y abajo del texto hay dibujadas tres copas altas de esas donde cabe un daiquirí, dibujadas con muy mala mano, mano de piedra Durán, pero es de las cosas por las que no cambio este tugurio. La otra es por el precio, total, es la misma Ringnes en el cuartal, aunque JF sostenía la tesis de que en este bar el grifo donde la sirven está conectado a los urinales y no al barril. De todos modos echa espumita y esas burbujas citadas supra, las del amor y 4,5 grados, son las que a uno lo entretienen.

 

(Rett Inn- tor. 27. Des. 2018 kl. 14:20, kjøpte strenger til Kasia)

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