Un foro en la tierra de Atanasio

Fotografía de Mauro Osorio

Despertar a las dos de la mañana y prepararse para viajar unos 180 kilómetros y pico en busca de un foro organizado por comunidades mayas, no es madrugar. Tampoco es llegar tarde (en tiempos de Historia) al encuentro de las voces que en 500 años se han expresado en diversas formas y por variados medios, en franca resistencia. Soy mestizo. Uno sumado como tantos, al acompañamiento de una de esas formas de resistencia que se encuentra, ahora mismo, enfrentando su primera experiencia como propuesta electoral. El Movimiento para la Liberación de los Pueblos, MLP; es un proceso en expansión cuya etapa proselitista como Instrumento Político Asambleario de los Pueblos, se ha visibilizado de manera impresionante, captando la atención de múltiples sectores de pensamiento, edad, etnia y condición social inactivos políticamente.

Ayer, se dieron cita en la cabecera departamental de Totonicapán, la mitad de los candidatos presidenciables para responder una serie de preguntas formuladas por los 48 Cantones, instancia moral, ética y de lucha ancestral de cosmovisión maya, legalizada y reconocida nacional e internacionalmente por medio del convenio 160 y la constitución política de Guatemala; con auto organización, gestión y fiscalización municipal, paralela a las instituciones de oficio. En este breve espacio, voy a concentrarme en un objetivo personal: Una crónica mínima sobre la participación de la compañera Thelma Cabrera, el rostro visible, junto con el compañero Neftalí López, como binomio a la presidencia por el MLP e intermediadora entre los pueblos en asamblea organizados en CODECA y los deseables ejercicios de poder institucionalizado por los que se lucha, dentro de la estructura jurídica de un estado fallido.

Fotografía de Mauro Osorio

Esta tarea que no puede seguir postergada, recae hoy como programa y esfuerzo de decenas de miles de personas organizadas y anónimas que aportan desde sus posibilidades, la gota de sudor indispensable para hacer llover sobre los territorios de Guatemala, una reserva de dignidad que ha ido fecundando suelos hostiles a la lucha maya campesina, cambiando poco a poco la visión criminalizada del movimiento que de manera artera y asesina ha impuesto el Estado guatemalteco en el imaginario mestizo; un Estado secuaz y obsceno en general, de los intereses y privilegios más voraces de la clase criolla dominante.

No somos como esos zompopos de mayo, que surgen cada cuatro años solo para las elecciones…

Thelma Cabrera

En este escenario, la voz y postura de Thelma Cabrera en el foro de Totonicapán y cualquier espacio donde difunda el mensaje de los pueblos (no “su” mensaje, en la lógica del proselitismo tradicional y mesiánico), es el contrapunto madurado en un ejercicio de lucha de más de 20 años vida, pero que surge, se justifica y hace necesario, repito, desde esa resistencia ancestral portadora de una historia que jamás debe ser olvidada en trampas ideológicas y jurídicas vergonzosas, como la amnistía pretendida por lo más oscuro de la política impune de este país.

Fotografía de Mauro Osorio

La secuencia de fotografías describe gráficamente un día en la tarea política de la compañera Thelma Cabrera (a la par y en distancia de la misma tarea ayer mismo, por parte del compañero Neftalí en un foro patrocinado por las instancias universitarias de la San Carlos). El registro, resumido, presenta escenas desde su llegada, estancia, participación y reconocimiento en el foro, hasta los previos a un sentido y popular compartir con los activistas del MLP en Totonicapán.

Fotografía de Mauro Osorio

Las imágenes hablan en voz clara del porqué y sin lirismos, este sistema empieza a preocuparle que los sin voz vengan ahora hasta la puerta de su comodidad de clase a presentar un camino de cambio que no concluye en el resultado de las elecciones, cualquiera que este sea. Por el contrario, es una respuesta contundente de la lucha continuada que seguirá hasta que en este país se pueda hablar en equidad y justicia, de los derechos de las personas y de la madre tierra, en consensos no negociables de un Estado Plurinacional, El buen vivir y la recuperación y nacionalización de los servicios públicos que son derecho humano y claro, todo lo demás integrado en propuestas de dignificación de la salud, vivienda, educación etc., junto con todos los temas sensibles de beneficio popular. Ha dicho la compañera Thelma Cabrera: “No somos como esos zompopos de mayo, que surgen cada cuatro años solo para las elecciones…”

“…el Comité de Desarrollo Campesino es de lucha permanente. El MLP, es el instrumento político de todos los pueblos en resistencia para acceder al Estado y poner en marcha propuestas surgidas del ancestral ejercicio asambleario. Por los mártires asesinados en este empeño…”.

La lucha continúa por lo común y lo colectivo, en beneficio de las mayorías: así de simple, así de complejo, así de oportuno.

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