Una tragedia cantada ir a verla*

Las calles escupen gente, el calor es tremendo, uno siente que las piedras le atrapan los pies y cuando por fin se da el paso, parece que las suelas del calzado se derriten.

Procesión, cucuruchos

Fotografía de Fernando Chuy

Tumultos de gente cuyo requisito parece ser que cada tribu lleve como mínimo una niña o un niño, algunas hordas llevan muchos más. Cada crío debe de ir en los hombros del padre, tío, abuelo, primo o el que sea.

Uno por fin toma posición en un espacio de banqueta, que logró conseguir una hora y media antes del paso de la procesión. En ese ínterin, pasan delante chupeteros rozándole a uno la cara con su tablita, las vejigas le rebotan a uno en los cachetes y cuanta criatura en hombros le pasa en la cara el pañal cargado luego de horas de no ser cambiado.

Aventones, machucones, zarandeadas, algunos dicen «perdón», otros como zombis siguen su camino como sobrevivientes de un ataque nuclear, importándoles un comino todo.

Por fin, en la lejanía, una nube al estilo de “Los 10 Mandamientos”, cuando Dios manda a poner una para defender a los judíos que estaban frente al mar, señala que viene la procesión.

 

«En unos 45 minutos más o menos estará aquí»

La relatividad se hace presente y cada minuto de la espera de la procesión, son como tres o cuatro horas terrestres.

Por fin viene, todos se apostan de la mejor manera para resistir la riada de gente que acompaña a la procesión, que arrastra a su paso a quien esté despistado.

«¡Qué lindo viene el Señor!», se escucha una voz piadosa.

Pero no se ve nada, nada de nada. Una nube impresionante no deja ver la procesión, porque a los lugareños les gusta cubrir de incienso la procesión y vedan así la vista de todo. Lo que sí producen es una tosedera y unos lamentos reclamando aire, cual compartimento del Purgatorio.

Pasada la procesión, a buscar un sitio donde sentarse, por lo menos, y nada, no hay lugar ¡en todos lados hay gente!

Y así todo el día, mientras Jesús que ha caído bajo el peso de la cruz, sigue recorriendo las calles antigüeñas.

 

*Quinto Domingo de Cuaresma. Procesión de Jesús de la Caída, de la Aldea de San Bartolomé Becerra.

 

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